A estas alturas está más que claro el caballo sobre el que el PP planea repetir mandato en la Moncloa: apelando al descenso de parados -recientemente avalado por la EPA del tercer trimestre- y, en palabras ayer de Francisco Vázquez, presidente del PP de Segovia, advirtiendo que “sería un error la llegada de otra fuerza política al Gobierno porque supondría un retroceso en la senda de crecimiento y la mejora del empleo”, ya que en su opinión, “el PSOE ya nos ha demostrado en dos ocasiones que sabe gastar muy bien y llevar a la bancarrota a este país, y las nuevas fuerzas políticas todavía no han demostrado ni un ápice de gestión en ningún lugar, por lo que la viabilidad económica y el bienestar social de nuestro país estaría en la cuerda floja de nuevo”.
Pero ¿está el vaso medio lleno o medio vacío? Medio vacío, insisten desde el PSOE, IU y Podemos. Según esos mismos datos de la EPA la población ocupada en España sigue estancada; en Segovia los últimos datos de la EPA indican que la población ocupada es ahora exactamente la misma que hace un año. Medio lleno, indica Vázquez. Frente a 16.400 parados registrados por la EPA en Segovia en 2011, los últimos datos hablan de 10.400. De ahí los 5.000 empleos calculados por el PP, contando una caída demográfica.
Medio vacío. Los detractores de esta tesis optimista apuntan a la partida de inmigrantes y a que muchos parados ya han renunciado a figurar entre la población ocupada. Medio lleno. El PIB crece al 3%, la prima de riesgo se ha estabilizado en los 120 puntos.
Y así podríamos seguir hasta entrar en bucle. Por más que se empeñe el PSOE la recuperación económica es una evidencia matemática. Por más que se empeñe el PP, la percepción social del momento actual dista mucho de la esperanza, los salarios siguen desplomados, hay franjas enteras de la población desterradas para siempre del mercado de trabajo.
Así pues, ¿a quién votar? Las recetas del PP y Ciudadanos apuntan, más que a un crecimiento, a un reparto a la baja, y en consecuencia peor remunerado, de un mercado laboral que más que crecer divide las jornadas y siembra desigualdad. Las recetas del PSOE y Podemos apuntan directamente a un mayor gasto público, más impuestos y, consecuentemente, más miseria para las clases medias y escasos incentivos para el crecimiento empresarial.
Entre Guatemala y Guatepeor. No hay, en realidad, una solución económica a situaciones así. La burbuja del consumo ha reventado a nivel mundial. El mercado ya no admite más gadgets ni crecimiento a golpe de Zara. En un entorno global, quienes dependen del trabajo ven que la plusvalía del esfuerzo renta cada vez menos, al competir directamente con legislaciones laborales desreguladas o fictícias y libres de impuestos. Y no hay vuelta atrás.
Salir de esta situación puede tener varios caminos, pero ninguno de ellos pasa por la economía. Bienvenidos a la post-crisis, que es algo bien distinto a la “recuperación”.











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