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Negociaciones traslúcidas y un pacto que no llega

Por viejo, no por diablo (bueno, un poco sí), he asistido a muchas formaciones de gobiernos municipales, no siempre como informador, pero en todas las ocasiones desde cerca y si le digo la verdad, no recuerdo tanto secretísimo, al menos tan evidente, en torno a las conversaciones previas a la constitución de la Corporación y el Gobierno.

Oiga, que me parece una exageración esas cosas que estoy viendo por ahí de grabar en vídeo las reuniones entre los grupos o difundirlas en directo por internet y que incluso creo justo lo contrario, que en este tipo de diálogos requiere cierta intimidad para repartir las ganancias, si conviene a las dos partes. (Si, si. Ahora es cuando se ajustan los votos a las necesidades de los partidos y no necesariamente de acuerdo a lo que han expresado los votantes).

Luquero volvió a negar el pasado jueves cualquier información sobre las conversaciones con los grupos municipales

Luquero volvió a negar el pasado jueves cualquier información sobre las conversaciones con los grupos.

Claro, que yo no he hecho campaña alguna ni me he pasado el día vendiendo transparencia absoluta, ni puertas abiertas ni nuevas formas de hacer política, que eso lo han hecho los candidatos. Este jueves asistí a una rueda de prensa —se convoca semanalmente con la coletilla [La alcaldesa] responderá a los informadores sobre otros aspectos de la vida municipal”— en la que la socialista, pese a las preguntas, algunas sobre aspectos muy concretos, se cerró en banda negándose tajantemente a dar una sola explicación sobre las propuestas o las intenciones finales con las que acude a las reuniones con los representantes de los otros grupos.

Pues nada. Antes incluso de su nueva investidura, la socialista ha preferido forrar con vinilo lo transparente para volverlo sólo traslúcido, que ya sabe que permite intuir que algo pasa al otro lado, pero no se sabe el qué. Pues eso, todo un baño de realidad para el personal, que la campaña ya se ha acabado.

Teniendo claro pues que el juego no ha cambiado las normas inveteradas, la información se obtiene también de la manera tradicional —igual que los cerrajeros no cuentan sus trucos, no espere que yo le cuente los nuestros— y así, sabemos que la alcaldesa no parece del todo satisfecha con la posibilidad de gobernar en minoría y que preferiría tener un socio estable, siendo su opción preferente el concejal de IU, Ángel Galindo, al que le ha ofrecido a cambio la concejalía de Medio Ambiente, un departamento menor, pero que da oportunidad al lucimiento público de su responsable. Que le pregunten a Paloma Maroto.

No parece que la idea guste en el seno de la coalición, que recela de los acuerdos con los socialistas, que el primero, en 2003 sólo sirvió para desaparecer en el siguiente mandato mientras el PSOE lograba mayoría absoluta y el de 2011 —lo llamaron acuerdo personal entre Arahuetes y Peñalosa aunque funcionó como pacto de Gobierno y se mantuvo tras la espantada del primero— se ha quedado a medio cumplir en varios puntos y Galindo no se ha olvidado, que lo remarca mucho en estos días al tiempo que habla de la libertad que  ser dueño del “apoyo puntual”.

Total, que a día de hoy, Luquero no encuentra por esa vía —la unión con IU— la forma de asegurar el voto número trece para el medio centenar de plenos que tiene por delante y si falla la primera opción, hay otras vías que explorar, pese a que oficialmente la alcaldesa no busca a fecha de hoy alcanzar un pacto de Gobierno con UPyD y C’s, que además, no parece sencillo en ninguno de los dos casos.

Salvo que les llamen por teléfono desde Madrid o Valladolid con nuevas instrucciones, parece que la estrategia general de Ciudadanos —temo que también en Segovia— es la de ponerse de perfil para no gastar nada de crédito hasta las próximas Generales y UPyD sigue poniendo en primera línea de negociación la depuración de responsabilidades en los casos de Caja Segovia, que es un asunto que gusta muy poco a los socialistas.

De hecho, si uno se ciñe a la nota emitida por la formación de Luciana Miguel tras la reunión del jueves, ese fue el único asunto que se puso sobre la mesa y claro, no hubo acuerdo. Hombre, UPyD quiere que el ayuntamiento se persone en el caso de Caja Segovia y yo, que soy muy retorcido, me imagino a los abogados del gabinete externo que atiende los asuntos municipales —trabajan en estrecho contacto con la Alcaldía— interrogando, yo qué sé si se dará el caso, al ex regidor Arahuetes en sede judicial y me sale una sonrisa. Eso a mi, que a otros se les desencaja el rostro.

Por cierto, los socialistas, a través de su secretario provincial, Juan Luis Gordo, andan rondando a UPyD a la búsqueda de acuerdos en todos los municipios de la provincia en los que han logrado representación, algunos con voto trascendente para los intereses del PSOE. Vamos, que aún hay posibilidad de que se encuentre un cauce de colaboración en Segovia capital… Lo del intercambio de cromos que le decía antes.

Lo que sí considero un desprecio carente de toda cortesía política es el hecho de que la alcaldesa no incluya en la agenda de reuniones al principal partido de la oposición, el PP de Raquel Fernández, a la que tampoco veo demasiado inquieta en estos días en los que sólo parece esperar, resigada, a que llegue el sábado, 13, relegada al papel de espectadora de los preparativos de Luquero.

A ver, espacios para las sorpresas hay, que ya le digo que no veo cómoda a la alcaldesa sometida a la necesidad de buscar acuerdos para cada proyecto que quiera poner en marcha, así qué creo que se explorará a fondo la posibilidad de un pacto con cualquiera de los tres minoritarios, IU, UPyD y C’s, por ese orden.

¿Otra sorpresa posible? Si, hombre. El acuerdo a cuatro que deje fuera del Gobierno al PSOE. Caray, de esa salimos en el telediario.

Author: Redacción

Acueducto2. Noticias y actualidad de Segovia.

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