El AMPA de La Aneja ha expresado su “profundo malestar” tras conocer la intención de la Universidad de Valladolid (UVa) de iniciar obras en el interior del edificio Santiago Hidalgo que afectarían directamente al gimnasio del centro, impidiendo su utilización por parte del alumnado durante lo que resta del curso 2025/2026.
Según recoge el propio comunicado, la medida contradice lo manifestado meses atrás por el Vicerrector de la UVa, quien aseguró públicamente que el gimnasio podría volver a utilizarse una vez finalizadas las obras en la cubierta. La comunidad educativa sostiene que la decisión agrava un problema que se arrastra desde hace tiempo y que afecta “de forma directa al bienestar del alumnado y al normal desarrollo de la actividad física, parte esencial del proyecto educativo”.
El AMPA manifiesta además su “profunda consternación, decepción e indignación” ante lo que considera una falta de voluntad política tanto por parte de la Dirección Provincial de Educación como del Ayuntamiento de Segovia para ofrecer soluciones. En el comunicado, la asociación subraya que, según la documentación histórica consultada, la titularidad del edificio correspondería a la Junta de Castilla y León y “en ningún caso en la UVa”.
“Estamos profundamente indignados. Nos sentimos totalmente solos y abandonados por las instituciones en la defensa de los intereses y derechos del alumnado del centro, en lo que creemos que es una clara dejación de funciones. Hoy nos encontramos con la realidad de que el gimnasio seguirá sin poder usarse, quizá de forma indefinida, y todo ello sin haber dado respuesta a la cuestión clave acerca de la titularidad del edificio”, señala el AMPA en su nota. La asociación añade que considera “especialmente grave” que, pese a no haberse acreditado dicha titularidad, la UVa continúe adelante con unas obras que afectan directamente al uso del gimnasio. Más allá del conflicto administrativo, el AMPA alerta de las consecuencias prácticas para el alumnado, que en uno de “los inviernos más crudos de los últimos años” se ve obligado a realizar educación física a la intemperie, en un patio cuyo firme describen como “en un estado lamentable y cada vez más deteriorado”, o incluso a no poder desarrollar la actividad.
La situación resulta, según el comunicado, especialmente grave para el alumnado con discapacidad motórica, que “directamente no pueden salir de las aulas durante el periodo lectivo”.
“El gimnasio no es un elemento accesorio: es un recurso imprescindible para impartir Educación Física, realizar actividades escolares y garantizar unas condiciones mínimas de calidad educativa”, concluye el AMPA, que no descarta acudir a la vía judicial ante la falta de respuesta institucional.















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