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Una tormenta de récord que ilustra la debilidad de los colectores de Segovia

Por poner un símil ha sido como un infarto en la red subterránea de colectores de Segovia ciudad. Entre 36 y 38 litros por metro cuadrado durante no más de cuatro horas, récord de precipitación en un día durante un mes de agosto, y hasta 14l/m2 en menos de una hora. No ha sido ni mucho menos una tormenta normal, pero sí de las que raro es el año que no cae. Y el resultado es cuando menos preocupante. La anegación de decenas de bajos y garajes, hasta 22  intervenciones, denota que sumideros e imbornales no están en su mejor momento. En descargo hay que señalar que la falta de precipitaciones tenía los colectores cargados de materia  (follaje, tierra), a lo que se añade el efecto tapón del granizo.

El efecto combinado de estos factores hizo que el tramo subterráneo del Clamores, la aorta del sistema de drenaje de la parte baja de la ciudad, volviera a manifestarse como el punto débil del sistema. Por debajo de  la plaza Aurelio Hernández, a unos cuatro metros bajo tierra, el Clamores traza una curva para embocar la salida a Sancti Spiritu; la vieja canalización no lo soportó. Colapsó y el agua a presión se fue llevando metros cúbicos de tierra. A las 21:40 el pavimento se vino abajo, dejando un primer agujero y tragándose el primer coche. Pero el firme que aguantaba se sustentaba en vilo. A las 23:00 volvió a ceder, engullendo una furgoneta.

A la mañana, un boquete de 10 metros de diámetro y unos seis de profundidad daba fe de lo violento de la tormenta. Los bomberos que evaluaban la situación bajaban al boquete izados desde un camión escala. El edificio desalojado estaba en perfectas condiciones, hasta el punto que por la tarde se autorizó el regreso de la docena de inquilinos de las seis viviendas afectadas, pero buena parte de la plaza amenazaba con venirse abajo, con tramos del pavimento realmente suspendidos en el aire. Tan peligroso que finalmente ha habido que poner cerramiento a toda la plaza, dejando un corredor periférico para uso de los vecinos. La zona será muy peligrosa hasta que no se proceda a inyectar hormigón que consolide el boquete, algo que el servicio de obras del municipio pensaba acometer en las próximas horas. Normalizar la situación irá para largo, al menos un mes.

Los ríos tienen memoria, y al Clamores, 1,7m3 de caudal medio, le gusta recordar que tiene mucho de torrente de montaña. Hace unos años ya reventó en su tramo final en Sancti Spiritu y también en los 80 se recuerdan socavones producidos por colapsos de la conducción soterrada. La parte más expuesta es todo el barrio de la Pirámide, es el cuello de la botella, aunque para tranquilidad de los vecinos hay que señalar que los cimientos de las casas del barrio ya se construyeron a prueba de bomba. «Nos gastamos mucho dinero en los cimientos, no hay quien lo tumbe», explicaba un vecino desalojado. Periódicamente, el ayuntamiento revisa el estado del colector. «En las últimas revisiones no se detectaron anomalías», explicaba Clara Luquero, a pie de boquete, acompañada de los responsables de Urbanismo, Clara Martín, y el de Obras, Miguel Merino, ingeniero precisamente especializado en dominio público hidráulico . A pocos metros, la oposición, con Pablo Pérez y un grupo de concejales, sin perder detalle. Poco antes, el suceso había recibido la visita del viconsejero de Fomento, el segoviano José Luis Sanz.

El colector de la depuradora, intacto

El otro «punto negro» se situaba pasada la Puerta de la Fuencisla, en el Eresma, en el colector que conduce las aguas residuales de toda Segovia hasta la depuradora. Las primeras informaciones apuntaban a que había colapsado. El colector también recoge aguas pluviales de la parte de la ciudad que no tiene diferenciados los desagües de aguas fecales y aguas grises, así que en la tarde-noche del lunes también vivió su particular test de resistencia. Afortunadamente, y al día siguiente, se comprobó que el colector estaba bien. La presión del agua había levantado una tapa de alcantarillado, esparciendo aguas residuales por una propiedad particular ribereña del Eresma. Del mal el menos. Una ruptura del colector, prácticamente nuevo, se instaló en 2017,  hubiera implicado inevitables filtraciones al Eresma. «Estudiamos ahora reforzar la tapa por una de hormigón», explicaba aliviado el concejal Merino.

Agua negra en el arroyo Morete

El Eresma baja de un intenso color marrón. La riada, técnicamente un fenómeno de «avenida súbita» llega tras meses de sequía, con la mayoría de los arroyos serranos prácticamente secos, así que hay mucha tierra en suspensión. Y maleza y basura. Agua marrón que en el arroyo Morete, en La Granja, bajaba negra de ceniza.

Este es otro punto crítico. Javier Lopez-Escobar, delegado de la Junta, señalaba que la escorrentía de suelo en la zona calcinada por el incendio era leve, lo preocupante era el cúmulo de cenizas y tierra entrando a borbotones en El Mar, que hubiera podido cegar tuberías y, sobre todo, dificultando la potabilización del principal recurso de agua del Real Sitio. Afortunadamente, hay una muy antigua compuerta que, llegado el caso, corta el flujo de agua del Morete al Mar, que es la que se empleó para evitar la contaminación del depósito. El problema es que siendo el Morete el principal flujo de entrada del Mar, esta situación no es sostenible. Empiezan a menudear en La Granja quejas de regantes, no llega el agua para regar los judiones. El otoño pinta mal.

 

Author: Redacción

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8 Comments

  1. El récord de precipitación diaria de Segovia es del 6 de agosto de 1981 cuando se recogieron 63 litros por metro cuadrado. Ayer no se batió el récord de esa variable en la ciudad, sino de la actual estación meteorológica de la Piedad que está en funcionamiento desde 1988. Saludos.

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    • El principal aporte de agua al Mar de los Jardines de La Granja proviene del arroyo Carneros (aporta más que el Morete.)

      Un saludo.

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  2. Muy clarito lo has descrito. Enhorabuena

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  3. Podían hablar con un geólogo y hacer un artículo que ilustre las riadas en Segovia, en los años 1700 creo que hubo una equivalente a diez veces la del otro día..también el geólogo podría decir cómo evitar que esto se repita, puesto que el colector está claro que no aguanta picos de tormentas

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  4. Los colectores, cuanto menos en mal estado, pero el CAT, el Hay y demás circos… en orden. Cada uno que saque sus conclusiones.

    Para este Ayuntamiento, que va ya para 20 años, es mejor un bonito enfoscado en la fachada que unos buenos cimientos.

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    • Cuando el pan y el circo está por encima de la ciudad, así nos va (sin olvidar los sueldos, buenos sueldos, de to quisquí con carné de partido).

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  5. Un poco de cemento y arreglado. Las riadas son cada 10 años o más. No molesten los vecinos con minucias el Hay Festival, que viene Carlota Casiraghi. Eso es lo importante, la opereta y la verbena.

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