Segovia se vacía, la despoblación ha dejado de ser una cuestión estadística para convertirse en una realidad sangrante, palpable, que se siente y se respira con cada vez más contundencia en las calles de nuestra ciudad: en 7 años de crisis hemos perdido más de la mitad de nuestra población activa joven, con una caída del 54,6%, mas de 6.000 jóvenes han emigrado a otras ciudades, y otros países.
Segovia se vacía de segovianos a la vez que se llena de turistas. Esto no es un alegato contra el turismo, esto es reconocer las limitaciones del sector turístico como motor de la economía segoviana. Los ingresos procedentes de los visitantes no compensarán la pérdida de capacidad de consumo de la población local y el efecto de la despoblación. Todas las economías solidas se apoyan en el mercado interior, en la demanda agregada, es decir en el consumo de las familias y empresas autóctonas.
La despoblación es el principal problema de nuestra ciudad, de nuestra provincia y de nuestra comunidad autónoma. La gente se va de Segovia porque no hay trabajo para todos y el que hay es poco cualificado y mal remunerado. No hay trabajo porque la estructura productiva y demográfica no es atractiva ni para las inversiones productivas ni para el asentamiento de población.
La despoblación tiene un impacto perverso en lo económico y demográfico porque las que se van son, fundamentalmente, mujeres y jóvenes formados y cualificados que constituyen uno de los sectores sociales más dinámicos y emprendedores. Con la emigración se nos va una parte fundamental de nuestro capital social presente y futuro. La perdida de capital social se traduce en un estancamiento y una resistencia a los procesos de innovación económica, cultural y política.
Las políticas de austeridad que ha impuesto el PP, y que han validado en la investidura PSOE y C´s, recortan la capacidad de las administraciones para hacer inversiones públicas. La experiencia nos dice que la modernización de las estructuras sociales y económicas que necesita nuestra ciudad y nuestra provincia requiere una apuesta decidida por las políticas e inversiones públicas. La iniciativa privada no emprende donde no hay expectativas de negocio a corto plazo. La reforma del artículo 135 de la Constitución, la ley Estabilidad Presupuestaria o la Ley Montoro, impulsadas por el PP y el PSOE, según el caso, hacen prácticamente imposible que las administraciones tengan capacidad real para resolver el problema de la despoblación. Básicamente porque impiden que puedan disponer de los recursos financieros y el margen de maniobra necesario para ello. El resto son medidas parciales, insuficientes y publicitarias como las que se han venido desarrollando la Junta de Castilla y León en los últimos 30 años. Y ese si es populismo, pero del malo.
Para asentar población y proteger a las empresas de nuestra ciudad y provincia así como para atraer nuevas inversiones y población hay que cultivar y preparar adecuadamente el terreno. Las empresas y las poblaciones, como los arboles, crecen y se consolidan en terrenos favorables, es decir en estructuras sociales y productivas innovadoras y que ofrecen oportunidades. El cambio de modelo productivo de la provincia y combatir la despoblación son las dos caras de la misma moneda.
Por eso necesitamos incrementar la competitividad de las empresas de nuestra provincia enriqueciendo la estructura social y productiva de la provincia, no precarizando las condiciones de trabajo. Algunas de las propuestas necesarias dependen de medidas que deberán ser aprobadas a nivel nacional y otras que dependerán de la voluntad política de las administraciones locales y autonómicas: Ayuntamiento de Segovia, Diputación Provincial y Junta de Castilla y León.
Mejorar la Estructura productiva: ampliación de los convenios de transporte público por carretera, modernización de los sistemas de saneamiento de agua, fibra óptica en la provincia de Segovia etc… Reversión de los recortes en servicios públicos básicos: sanidad, educación, servicios sociales y prestaciones de dependencia. Plan Nacional de Transición Energética y reducción del IVA del suministro eléctrico del 21 al 10%. Innovación y Desarrollo: Clúster de I+D (espacios de colaboración entre administración, universidad y empresas) en sectores estratégicos en la provincia: agroalimentario, recursos forestales (resina, biomasa…), energía…
Administración Local como Agente activo de dinamización económica: avanzar hacia fiscalidad progresiva adaptada a las nuevas realidades económicas y tributarias del siglo XXI. Potenciar las empresas más competitivas e innovadoras del territorio pero también las más sostenibles y las que generan riqueza social y asientan población. Esto se puede impulsar desde la administraciones de diferentes maneras: clausulas sociales en la contratación pública de las diferentes administraciones. Eliminar los procedimientos negociados sin publicidad y limitar el importe que permite la utilización del contrato menor para evitar amiguismos y corruptelas; Reforma de la Ley de Contratación Pública que impida asignar discriminativamente contratos públicos a empresas, no por la calidad de sus servicios sino porque el dueño es amigo del político de turno: se acabaron los sobrecostes, las mordidas y las asignaciones a dedo.
PYMES y Autónomos: Nuevo sistema de cuotas para los autónomos: pago proporcional según rendimiento económico y cuota 0 si los ingresos son inferiores al SMI. Facilitar crédito a través del ICO y de las entidades rescatadas: Bankia y Mare Nostrum.
Apoyo a las familias segovianas. Trasferencias fiscales y económicas hacia los sectores de población más precarizados y empobrecidos para potenciar el consumo y reactivar la economía. Plan de Garantía de Rentas y complementos salariales a las familias trabajadoras, que proteja a los más castigados por la crisis y potencie la capacidad de consumo de las familias aumentando la demanda agregada. Medidas que deberían acompañarse de una Subida del SMI hasta los 800 euros. Educación infantil 0-3 años gratuita. Hacer de la conciliación una realidad y no una eterna promesa electoral. No nos olvidamos de los que se fueron y quieren volver: avanzar en políticas de Retorno.
Una ciudad que solo mira hacia fuera, es una ciudad que no cuida a sus familias, empresas y vecinos. Una ciudad sin jóvenes, es una ciudad sin futuro. No podemos eternizar un modelo de ciudad volcado solo hacia los visitantes, nuestras administración locales deben abandonar la desidia y las inercias pasivas de los últimos tiempos y tomar un papel activo, sin complejos, en la dinamización social y económica de la ciudad y la provincia. Esto unido a una batería de medidas de ámbito nacional supondría el impulso necesario para la Segovia del siglo XXI.
















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