El padrón municipal de Segovia se ha situado en 53.881 habitantes a fecha de 29 de marzo de 2026, quedándose a apenas 119 residentes de alcanzar los 54.000. La ciudad suma 221 nuevos vecinos en lo que va de año y registra un incremento interanual de 791 personas respecto a marzo de 2025, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido iniciada en 2024.
El aumento también se refleja en la evolución reciente: en el último mes se han incorporado 121 nuevos empadronados. Desde abril de 2023, cuando Segovia contaba con 51.725 habitantes, la ciudad ha ganado más de 2.100 residentes, lo que confirma un cambio de tendencia tras una década marcada por la pérdida progresiva de población.
En perspectiva histórica, la capital alcanzó su máximo en torno a 56.660 habitantes en 2010. Posteriormente, sufrió un descenso continuado, con un mínimo cercano a los 51.200 vecinos en 2021 tras el impacto de la crisis económica y la pandemia. El repunte actual sitúa de nuevo a la ciudad en una fase de crecimiento demográfico sostenido.
Este aumento de población se produce en un contexto marcado por dificultades de acceso a la vivienda. En los últimos años, el mercado inmobiliario local ha registrado un incremento progresivo de los precios del alquiler, especialmente en el centro urbano y en zonas con mayor demanda. La oferta de vivienda asequible continúa siendo limitada, lo que dificulta la fijación de población joven y de nuevos residentes. A ello se suma la escasez de vivienda disponible en alquiler de larga duración, en parte vinculada a la presión turística y al auge de los alojamientos de uso temporal en determinadas áreas de la ciudad.
El crecimiento del padrón apunta a una mayor capacidad de atracción de Segovia como lugar de residencia, favorecida por factores como la cercanía con Madrid, la mejora de las comunicaciones y la calidad de vida. Sin embargo, la evolución demográfica plantea retos estructurales vinculados a la vivienda, la retención de talento joven y la disponibilidad de servicios.
Los datos actuales consolidan el cambio de tendencia iniciado en 2024, aunque su continuidad dependerá en gran medida de la capacidad para ampliar la oferta de vivienda y contener el incremento de los alquileres en los próximos años.












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