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Fin de curso con calabazas (de catering)

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Pancarta contra el catering en el Elena Fortún

Ha sido un año lectivo convulso, que empezó con las mareas verdes y una unánime contestación a la LOMCE de Wert (hay que concederle al ministro el mérito de ser el político que más consenso concita, en su contra, claro). Año que en Segovia termina con pancartas contra una nueva oleada de externalización de  los servicios de cocina.

Y es que si nadie lo remedia, el próximo curso comerán de catering los chavales de otr0s nueve centros segovianos, en concreto Marqués del Arco (San Cristóbal de Segovia), Martín Chico, Elena Fortún y Eresma (en Segovia), el San Gil (Cuéllar), y las escuelas de Camtimpalos, Coca, Sacamenia y Olombrada, con lo que en 2015 se comerá de catering en 20 de los aproximadamente 40 comedores escolares públicos de la provincia.

Es una medida que no gusta a los padres, que temen, y con razón, una merma en la calidad de los menús de sus retoños, a lo que hay que añadir el impacto social de la medida, pérdida de unos 20 puestos de trabajo. La Dirección Provincial de Educación argumenta que cierra comedores con menos de 100 comensales. Pero aquí nadie explica de cuánto es el ahorro. ¿Vale la pena escatimar cuatro duros para perder puestos de trabajo, comer peor y perder las sinergias territoriales encargando a un catering de Málaga lo que antes se compraba en Segovia? Si es así, que lo expliquen mejor. Datos sobre la mesa.

En cuanto a la calidad, bueno, bien… tienen razón los padres. Con una salvedad, al final, los chicos comen lo que les da la gana, lo que sus propios padres les toleran, y así pasa que la diabetes infantil se está convirtiendo en pandemia… Un 30% de los escolares tiene sobrepeso.

Unos comen mal y otros, directamente, padecen desnutrición. Según Unicef, hasta un 30% de los escolares están en los umbrales de la pobreza, de donde algunos coligen que hay un problema bastante generalizado de hambruna entre la población escolar. Es una burda simplificación, claro está, ser pobre no tiene que ver con alimentarse mal, tiene que ver con padres estúpidos que prefieren gastarse la poca pasta que les queda en móviles y bolsas de Cheetos, en lugar de racionalizar sus hábitos de consumo. Habría que pedir más rigor en la lectura de los datos. Define pobreza, define hambruna.

Probablemente IU tenga razón en que hay que abrir los comedores en verano, pero el pediatra y un servidor dudamos que sea por hambre, más bien por dietas estúpidas. Si seguimos tolerando que los menores se alimenten con Cheetos lo mismo habrá que volver a la manzana y el vaso de leche obligatorio (como en mis tiempos de escolar).

Vean, aproximadamente unos 2.000 escolares segovianos disfrutan de algún tipo de ayuda social para los comedores. De ellos, un 10% gozan del 100% de bonificación en el gasto (que supone unos 3€ día). Es cierto que, a menudo, una cosa es ser pobre de solemnidad y otra tener el estatus de pobre oficialmente reconocido por el Gobierno. Son dos cosas distintas. Y así ocurre que en algunos colegios empiezan a tener problemas de morosidad, familias a las que el Estado supone que pueden pagar pero lo cierto es que ni por esas. De hecho, el problema es más bien que puestos a quitarse de gastos, las familias se quitan del comedor escolar.

El otro día llevé a mi chaval, el pequeño, al colegio de Primaria por última vez. A ambos nos embargaba una sensación de fin de ciclo. Los críos crecen a la velocidad del diablo. La Primaria es un tiempo feliz. El año que viene, en Primero de la ESO, el nivel de suspensos es del 25%, y cada año crece hasta el 50%, que es la media de fracaso escolar en España al final de la ESO. Los maestros no saben cómo motivar al alumnado, y esta es la pura realidad. En las familias tampoco, es más, se da el caso de padres cenutrios que culpan, siempre, al docente, nunca a sí mismos, de que su hijo sea un cenutrio terminal.  Escuche señor, si su hijo es un cenutrio, lo más seguro es que haya salido más a usted que al profesor, ¿no?.

Una buena medida sería directamente cerrar el ministerio de Educación. Hay que ser muuuuuy estúpido, señor Wert, para pensar que problemas estructurales tan bestias se pueden combatir desde el BOE, con un enésimo borrador de contenidos. Eso es parte del problema también, está realmente estúpida pretensión de cambiar el mundo desde la poltrona. El problema no es curricular, ni de medios materiales. El problema es el factor humano.

Familias que no saben porqué sus hijos van al colegio, y educadores que no saben a qué van cuando van al colegio (amén de cobrar una nómina a final de mes). Por aquí hay que atacar.

Pues eso, ya tengo al pequeño en el Instituto. Los últimos cinco años han tenido el patio en obras con drásticos turnos para jugar al fútbol en el recreo. Iba al Peñascal, al colegio del pabellón que nunca se termina. En la fiesta de fin de curso se hizo una inauguración lúdico-reivindicativa. Si todo va según lo previsto, en septiembre los chavales tendrán un nuevo pabellón. Más organización. Menos palabras.

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"Inauguración" lúdico-festiva del pabellón del Peñascal.

“Inauguración” lúdico-festiva del pabellón del Peñascal.

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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