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Esquiar en Andorra

andorraVale. Tengo ciertos prejuicios contra Andorra. Al criarme en Lérida, era habitual tropezar con andorranos. Eran los ricos en aquella España de los 70. Conducían Mercedes, cochazos como el Dodge Dart de 145 caballos… “No saben conducir, luego van y se matan”, mascullaba mi abuelo, al volante de su 600 mientras el andorrano le rebasaba con una indignante indiferencia. “En las carreteras de montaña, cuando adelantas hay que tocar la bocina”, sentenciaba el abuelo con el fastidio del veterano (ojo, guía-conductor asignado al GTA del Ejército del Este, con experiencia -básicamente desafortunada- en los frentes de Aragón y el Ebro).

Patanes y nuevos ricos. Pues venían de pobres, como sus vecinos de las aldeas pirenaicas. Pueblos desertizados de piedra picada y calles asfaltadas de caca de vaca (preciosos, por cierto, y hoy reciclados en urbanizaciones de adosados de estúpido aire alpino para solaz de bricomachos).  Andorra venía del mismo barro, de la misma peste de estiercol, siendo su principal fuente de ingresos el extraperlo y la emisión de sellos. Pero he aquí que la Guerra Mundial convirtió el coprincipado en una Suiza Meridional. No había extradición con el resto del mundo, de manera que cuando alguien pegaba el palo y se largaba con la recaudación de la empresa terminaba en Sant Julià de Lòria (no así los políticos, que tiraban para Francia, el señor obispo de La Seu d’Urgell no quería líos con Franco). Es fama también que no pocos judíos ricos se refugiaron allí con la persecución. Y sabido es que donde recalan judíos no tardan en aparecer bancos. Y grandes almacenes sin impuestos que motivaban procesiones comerciales. De algún modo, con sus Mamut y Pyrénés,  era como Las Vegas del consumo para los paletos que veníamos del Colmado Consuelo. Recuerdo Andorra como una fastidiosa calle interminable, encajada entre barrancos, donde mi madre perdía el caletre y nos hacía volar de tienda en tienda presa del síndrome black friday… “Mirad: Yogures Yoplait a peseta, papel de váter doble capa, ¡como en Francia!”, decía la buena mujer, como la que descubre pepitas de oro en el corral. Ni que Lérida fuera el Sudán.

envaliraAsí que se les tenía por unos capullos, a los andorranos. Que hablaran perfectamente el catalán y el castellano no facilitaba su reconocimiento social. Lo empeoraba. En la época, que un alemán fuera rico, pase… pero que uno moreno y de pueblo, que hablaba como nosotros,  tuviera esos cochazos y se limpiara el culo con doble capa… eso no podía ser bueno… ¡Andorranos!

Pero la envidia es ambivalente. Cada año a campamentos, a la quinta leche, perdidos a 2.000 metros. En esto al renqueante autobús le adelantaba un cochazo con la placa, AND. Y la chavalada arrancaba en retahílas de tu puto aquel y tu puta aquello. La misma chavalada, digo, que otro lunes aparecía radiante fardando de reloj digtal. “400 pesetas en Andorra, tíos… allí tienen de todo”,

Tienen pistas de esquí. Y a lo que voy. ¿Cómo se entiende que el IMD del Ayuntamiento de Segovia escoja para sus campañas de Esquí Alpino, invariablemente, año tras año, Envalira, Andorra? Una semanita del 12 al 17 de febrero, a 490€. ¿Es que también se dedican a viajes organizados? Vale, ya imagino que el contribuyente no pone un duro. Como no hay impuestos y es más barato, la hostelería local les pasa un pack a precio súper. No hay impuestos, los currantes (todos españoles) no cotizan pensiones ni mandangas, hay un montón de tiendas sin IVA, Marlboro a 3,50€. Y hasta algún banquito de estos de entrar y susurrar discretamente ¿oiga, es aquí para lo de las cuentas en B?

Lo suyo, pienso, es que si el IMD desea promocionar el esquí pase de Andorra y monte más excursiones a la Pinilla o Navafría. Quieras que no, los de Riaza viven de eso y bien que a los pobres les toca venir a la capital a echar el día a mirarse la glucemia. Quid pro quo. Pues no. Autobús y para Envalira (Andorra). ¡Hay que joderse! Al menos, y a la que vuelven, me le pido al concejal que se traigan unos cartones, que ya lo hablamos tras el pleno.

Concluyo. Crecí. Maduré. Ya no me caen mal los andorranos así en general y hasta tuve un lío con una. Cuando están ahí en la repesca de Eurovisión batiéndose el cobre con Moldavia me digo, venga va, y hago un poder. ¡Al final, hasta les tendré cariño!

 

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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