De las elecciones en Galicia y País Vasco surgen dos cuerpos cosidos a balazos. Ciudadanos y el PSOE.
Ciudadanos tiene un tiro en la barriga. Habla, se menea, pero tiene mala pinta. Probablemente la batalla de Galicia no es la suya, y de ahí el ridículo 3% de votos. Presentarse en el País Vasco como los valentones que quieren quitar el concierto y no acabar en el pilón, ya es mérito. Allí han sacado un 2%. Rivera sale tocadísimo, con la sensación de que el partido es un bluf. Han apostado por la racionalidad, por el entendimiento, por todo lo que se suponía querían los electores. El resultado, rejón de castigo y camino a la inanidad. Moraleja: en España somos así de sutiles. El que pacta es un cadáver. Derechos a las terceras elecciones. O mandan los rojos o mandan los azules. Medias tintas nunca jamás.
Básicamente, a mí me da pena Pedro Sánchez. Este sangra por la yugular. Lo normal era haber pactado con Podemos y el Nacionalismo cuando podía, inventar alguna pirueta semántica que permitiera sortear la línea roja del referéndum. Pero ni su partido le ha dejado ni Podemos está por la labor, y la foto con Bildu y ERC probablemente equivaliera a pulsar el botón de autodestrucción. Como lo equivale investir a Rajoy (al menos en los términos que Rajoy propone, o yo o nada). Las opciones de Sánchez siempre fueron la mala, la peor o la pésima.
Ni eso. Además tiene un problema el PSOE con la elección de secretario general por Primarias. Es poner a uno y, aún la silla por estrenar, el aparato se pone a conspirar. Le pasó a Borrell, le pasó a Zapatero (cuando para Guerra era “Bambi”, y solo el 11M le libró de la emboscada) y le ha vuelto a pasar con Sánchez. No solo es falta de unidad, es una querencia innata al lío conspirativo. Recuerda a la UCD.
Yo de Sánchez cogía la secretaría general y se la daba a la lianta de Susana Díaz, esta especie de cocodrilo cuyo bagaje político se limita a morder a todo el que se opone a su ambición. No hay más. Aunque dentellada a dentellada se quede sin partido. ¿Para qué quiero un partido si no es para ser yo la jefa?, piensan las Susanas del mundo político. La ocasión la pintan calva.
La situación en el PSOE era ya de por sí extremadamente compleja. Con un partido renovador, Podemos, pujando fuerte por su mercado electoral, todo pasaba por un frente único, un cierren filas defensivo que permitiera a los socialistas presentar batalla por la izquierda. Nada más lejos. Todos los días bofetadas. Tal vez Sánchez sea el flojucho que dicen que es, en manos de aparatistas como Óscar López, pero lo cierto es que el hombre no ha tenido un día de paz. Solventa de mala manera el tremendo lío del PSC en Cataluña y en Andalucía lo crujen porque lo solventa. No lo solventa y en Andalucía (y Madrid) lo vuelven a crujir porque no lo solventa.
Una vez en Ferraz, Sánchez hubiera tenido que exorcizar al demonio Susana. Porque cuándo compites con un cocodrilo por el dominio del pantano o muerdes o te muerden. Pero a Sánchez le ha fallado el latín (y dientes). ¿Qué va a pasar ahora? Menudo marrón.
Lo cierto es que bajo el PSOE (o por mejor decir, alineados con el PSOE) hay un mogollón corporativo -no solo el grupo PRISA, hay bancos, hay prestatarias de servicios municipales, hay acreedores- que no quiere saber nada de Podemos. Temen a los morados, no al PP. Este mogollón corporativo apuesta por el PSOE en la medida que configura una opción socialista light. Roja ma non troppo. Luego hay todo un aparato que piensa que la política es cuadrar ingresos y gastos, y que no hay más. Que las ideas están muy bien, pero solo para movilizar voto. El bolsillo no se toca. Y supongo que no faltan tampoco lo que creen honradamente que la política de Podemos es una temeridad. Que solo lleva a más impuestos, a más paro y a más entropía.
Para toda esta gente, el PSOE tiene una nueva misión: Frenar a Podemos (al menos hasta que Errejón centre al partido y depure a todo el aluvión anticapitalista que se trajo Iglesias de sus excursiones por La Granja). Así que no se pueden permitir el lujo de que el PSOE desaparezca a lo UCD o que quede en una suerte de partido andalucista o suplente de Podemos allá donde los morados no tienen peso (verbigracia, Castilla y León). Según ellos el PSOE necesita ganar tiempo, aclarar ideas, coser heridas. El PSOE necesita una “profunda reflexión“. Dicen los Barones, Felipe, ZP y el sursuncorda.
Pero es que hay más. También el PP tiene sus baterías listas para fusilar a Sánchez a bocajarro. La única opción de Rajoy II es que del PSOE surja una gestora, un hombre de paja que apelando a la madre patria, pacte un año de tregua (sobra decir que el hombre de paja será posteriormente ahorcado en la plaza) al objeto de ahorrar a los españoles el trauma de nuevas elecciones.
La presión sobre Sánchez será extensiva, intensiva y protensiva. Pocos creen que lo pueda aguantar y menos aún que debiera. El viernes, gestora.











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