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Cuando la culpa es del relato

Cierto, dar siempre la culpa a la comunicación suena a excusa de mal pagador. Pero el relato pesa. Se diría que lo que antes eran ideas, propuestas, convicciones, son hoy “relatos”. Relatos que se difunden por los medios, por las redes, que quepan en un whatsapp  y de este modo se ofrecen a los electores como píldoras curativas sobre “lo que hay que hacer”, sobre “lo realmente pasa”.

Sostiene Juan Luis Gordo que los suyos, los susanistas, no han sabido “vender el relato”. O mejor, que los militantes han comprado el relato de Pedro Sánchez, ignorando el del oficialismo. Y lleva razón. La mayoría de los militantes socialistas de a pie con los que he hablado consideran que apoyar a Rajoy -bien que por la vía de la abstención- fue una traición a las ideas por las que militan. Pocos han comprado el “relato” de Gordo y los suyos, según los cuales lo que hizo realmente el PSOE es anteponer los intereses de España, los del conjunto de la ciudadanía, a los del propio partido.

El relato aplicado a la realidad es siempre una simplificación, y por tanto, una posverdad, una afirmación de dudosa veracidad pero que funciona, que comunica. Probablemente, bajo el relato de Pedro Sánchez subyace la realidad de un político acabado. Perdió unas elecciones y no quiso pagar la factura de la dimisión. Embarcó al partido en unas segundas elecciones, las volvió a perder, y siguió sin querer pagar la factura. Más que hartos de tan mal pagador, los “compañeros”, olvidando que formar gobierno es cosa de Rajoy, se negaron en banda a un tercer proceso y menos con Sánchez por bandera (¿para qué?, se preguntaban, ¿para perder más votos?, – y depusieron al líder en una componenda tan legal como cutre. Acto seguido abrieron la puerta a Rajoy, básica e imperdonablemente gratis.

¿Que tamaño gesto benefició la estabilidad del país? A quienes se nos ve el plumero de conservadores coincidiríamos en que sí, pero a pocos se les ocurrió exigirle a Rajoy ese mismo “interés general”. Es y era impensable que Rajoy hubiera aceptado irse (y argumentos no faltan), dejando a Soraya a Rivera o a alguien de su cuerda al frente. Antes hubiera convocado terceras elecciones, cuartas y quintas.

Volvamos al relato. Lo cierto es que la política cabalga hoy a lomos de relatos.  Como que, bueno, tal vez Rajoy no sea la leche en bote pero en economía lo borda. Que la austeridad, los bancos y la corrupción nos llevan al desastre. Que liberada del contexto de España Cataluña será una Arcadia triunfant, rica i plena. Mantras, afirmaciones sesgadas, simplezas, posverdades… Cuentos para niños, o mejor, para electores.

Y nos tiramos de los pelos pensando que esto de simplificar nos va a llevar al colapso. Ignorando que el relato siempre ha estado aquí. Que la política siempre ha tenido un relato. El relato de Franco según el cual el 18 de julio nos liberó de la revolución comunista y trajo 40 años de paz a los españoles. El relato de la II República modernizadora y transformadora asesinada por la España reaccionaria (por citarles dos relatos ampliamente comprados en su día por la ciudadanía e incomprensiblemente aún vigentes). El relato no es lo nuevo, lo nuevo es que ahora sí somos plenamente conscientes del poder del relato. Y sabemos dónde, cómo y cuándo lanzarlo para que haga más o menos daño. Y podemos medir su eco. Y sabemos que apartarnos del relato solo contribuye a difuminar su impacto. Y buscamos estrategias a corto, a medio y a largo plazo para neutralizar el relato contrario.

Así que los políticos son ahora ingenieros del marketing conscientes del poder del relato. Diseñan relatos, los lanzan y los machacan. Que no otra cosa han hecho Sánchez y Susana Díaz sino remachar esas ideas eje, el uno (exitosamente) que el No es No, la otra (penosamente) que para ganar al PP hay que tener un candidato ganador, no aquel que ya ha perdido dos veces.

Me asusta y me disgusta. Deploro lo simplificado. Pero así es, de manera que mejor me escondo a terminar mi relato. A ver si hay suerte y lo cuadro en ciento cuarenta caracteres.

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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7 Comments

  1. Que espeso, cuantas letras juntas y no veo una sola idea. Menos metáforas y marcharse por las ramas, ha ganado Sánchez, porque estamos hasta las narices, de baroncitos de provincias, sultanas sin discursos , señores del ibex y de consejos de administración, de hernandos y dinosaurios del pasado, de Corcuera, que creo que ha dimitido hoy ( te lo regalo calimocho) y sobre todo hartos de corrupción para que seguir .Es tan difícil de entender

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    • Ja, ja, ja,….. de la misma manera que “caga más un buey que mil golondrinos”, vale más un Corcuera, que mil ZPedrosNoNos.
      Cuanto tenéis que aprender de este Señor, ignorantes de la vida, ¿no os dais cuenta, alma de cántaro, que el resentimiento y el frentismo solo os lleva al podemismo?

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      • Habló la voz Faesgovia, el ideólogo de la derecha cerril segoviana, eso sí, con un botellón de más. Como siempre 😉 Amen Mocho

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      • Ja, ja, ¿yo de derechas?. No tengo ni idea que es “ser de derechas”. A ver si tu me lo explicas. Tu que eres tan guapo y tan listo, tu que te mereces un Príncipe o un Dentista.

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        • No se altere y se ofenda usted señor don Calimocho, está beodo y ve doble jajaja!. Seguro que quiso decir extrema, extremaderecha.

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    • ¿Qué que he dicho, de que?

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