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Cauces para el insulto

Decía en una entrevista Pablo Carbonell, el ex-torero muerto, ex-caiga quien caiga y ahora autobiografísta, que en los años 80 la libertad de expresión era absoluta, que si se pusiera hacer lo que entonces solía no pasaría la semana sin entrar en alguna comisaría. Y es así. Doy fe.

Algo ha pasado. Ha habido una involución. En los 80 los chavalines a la page leíamos El Víbora; de la primera a la última página burradas punkis una detrás de otra. Julián, el de Siniestro Total, berreaba “las tetas de mi novia tienen cáncer de mama”. Aquí y allá se exhortaba a la chavalada a darle al porro (recuerden el bando ya famoso del alcalde Tierno, ¡a colocarse!), a matar hippies o tunos  (pobrecillos) a porrazos o a reventar picoletos a bombazos. Por así decir, en el underground, donde un porcentaje nada desdeñable de la población iba colgado de la mañana a la noche, había manga ancha. El underground terminó infiltrando la cultura oficial, de donde, al poco, la cultura no conocía límites. De todo te podías reír. En el Víbora, por ejemplo, podías ver a Mahoma y Cristo en situaciones que, a poco, hoy suscitarían una fatwa internacional de lapidación de todos los españoles.

Todo esto cambió. Hoy en Facebook la exposición de tetas y culos supone que te cierren la cuenta. La legislación española, a través de los “delitos de odio“, persigue los pronunciamientos públicos que incluyan insultos xenófobos, contra mujeres, gays, discapacitados y afines. Se llega al punto de multar a un club de fútbol por insultar a la mujer de un jugador del Barça. En los campos de infantiles se medita castigar severamente los insultos al árbitro.

Tiendo a pensar que la falta de límites en mi adolescencia era una resaca del franquismo (no es exactamente así, la cosa es más honda y no es un mero fenómeno local, pero en parte es así). Días de mucho vísperas de nada. El péndulo pasó de prohibido poner música en Semana Santa a prohibido prohibir. Por lo mismo, el fenómeno del que se quejaba Carbonell vendría a ser un rectificación ante el exceso. Ya se sabe, una cosa es la libertad, y otra el libertinaje. El péndulo nunca se detiene en el virtuoso centro.

RitaMaestreDestacadaOtra. Rita Maestre, portavoz de Podemos en el ayuntamiento de Madrid, ha sido condenada a un año de cárcel, compensable con multa de 12€ diarios, o sea 4.320, por irrumpir en un acto religioso, leer un comunicado y quedarse a gusto cagándose en el Vaticano con las domingas al aire. Me parece bien. Criado en el libertinaje ochentero, me resulta inconcebible que alguien reviente el acto de otro impunemente. Otra cosa es que Rita protestase no contra el rito en sí, sino contra la existencia de un espacio católico en una universidad pública (lo que no quita estupidez a su intromisión). Otra cosa es que pese más el top-less de Rita que la cafrada de 15 nazis en la librería madrileña Blanquerna. A empujones y zarandeos estos 15 animales de bellota reventaron un acto de la Generalitat de Cataluña. La cosa les ha salido por algo más de la mitad que a Rita, siete meses más multa. Alucinantemente, la sentencia entiende que no hubo “intencionalidad política” en el asalto a la librería, cosa que si hubo en el asalto a la capilla complutense. ¿Ustede lo entienden? Yo no, el kilo de oligofrénico debe valer lo mismo aquí o allí.

BlanquernaVeleidades judiciales al margen (sabido es que la justicia responde a la preservación del statu-quo en caso de conflicto), no soporto a la gente que revienta actos de los demás. Ya sean taurinos contra veganos o antitaurinos contra lanceadores de bueyes. No soporto que la gente te diga -a eslóganes- cómo tienes que vivir. Bastante que tenemos que soportar a los jueces como para encima aguantar las soplapolleces de la Maestre o a los cafres de la Blanquerna. Me parece lo suyo que les empuren, básicamente por atontados, por pensar que la gente que no piensa como ellos tiene menos derechos que ellos a expresarse. Es una cuestión de educación.

Para protestar están las manifestaciones, los comentarios en facebook. Ahora bien, como Chomsky, pienso que la sociedad debe habilitar además, o sea a mayores, cauces semipúblicos para el insulto. Regular la subnormalidad. Por ejemplo, Rita Maestre debería tener derecho (y lo tiene) a manifestarse en los aledaños de las capillas, e incluso insultar de palabra a quienes vamos a misa (o al menos con un contundente descuento sobre lo previsto en el código penal si es una manifestación autorizada). Ahora bien, puertas a dentro e iniciado el acto, nada, ni silbar. Los nazis españolistas deberían tener derecho a explayarse a gusto a las puertas de las librerías. Por supuesto, torta que se escapa, cualquier agresión física, pues 5.000€ de multa, ni que sea una colleja, y sin juicio; o paga o no sale de comisaría. Cosa peor que un chillón es un chillón agresivo. Y con los atontados, bromas las justas.

De lo abnegados árbitros de fútbol, tengo una solución, pero eso ya otro día.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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7 Comments

  1. Que defendeis?? Que se pueda insultar ofender y denigrar de forma gratuitamente a todo y tod@s???..una cosa es la critica que puede llegar a ser hasta constructiva y otra el insulto y humillación…defendeis “cauces semi públicos para el insulto??? Os parecería bien insultar por ejemplo a discapacitados, mujeres, gente con ideas diferentes??? A mi no me parece bien…pero si eso es lo que proponeis pues dar ejemplo y abrir una página en la que nos podamos ciscar en vuestra falta de rigor y profesionalidad haber que os parece…la sociedad se construye aportando cosas positivas,no al reves

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    • Nuestras disculpas Adrián. Por un error, este artículo de opinión salió inicialmente firmado como redacción, cuando en rigor es una reflexión opinativa exclusivamente atribuible a mi persona. Ya está enmendado el error. Respecto a la crítica de fondo, si defiendo que la gente se insulte, yo no digo eso. Comparo la situación pasada con la presente y sostengo que hay un movimiento pendular que nos pone ante el riesgo de lo que ayer era defecto hoy sea exceso.

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      • No pasa nada Luis besa…yo tansolo exprese mi opinión..y gracias por contestar!!

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  2. Pues ya ve usted Adrián, en este caso no me cisco en el periodista o periodisto (-?-), pero desde que leo este digital, no me han quitado ni un comentario. Y cuando no estoy de acuerdo lo expreso. Será que soy flojito… será

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    • Todo eso esta muy bien estudiante..¿pero a ti que te parece eso de crear un “espacio semi público para insultar libremente”..que es d lo que habla el artículo….por cierto, a mi me han publicado también todos los comentarios..aunque alguna vez tarde al “estar pendientes de moderación”..

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      • Vale… y tú más 🙂

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        • Jjjj ..flojito flojito!!!

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