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Cataluña y el futuro de la socialdemocracia

La soberanía no es otra cosa que la plenitud de derechos sobre un territorio. Visto así, es realmente alucinante considerar que una parte de ese territorio se arrogue la facultad de privar de esos derechos al resto sin siquiera consultarle.

No. Los españoles tenemos el derecho a la plenitud cívica en todo el territorio. De manera que cuando un independentista  nos dice con lágrimas de agravio “deixeu-nos votar”, habrá que decirlo, joder, sí, pero votemos todos, no solamente tú. Y resulta que ya hemos votado un montón de veces…

Además, esta visión de la soberanía es la que viene en la ley española. Es decir, nuestro derecho a la plenitud civica territorial está amparado por la ley. Y además por la legislación internacional (y si alguien tiene alguna duda al respecto que recurra al Tribunal de la Haya, al que sorprendentemente nadie ha recurrido).

La mayoría de países lo entienden así (Canadá, USA, Alemania): la soberanía recae en la totalidad del pueblo, no en una de sus partes. Pero no siempre es así. Por ejemplo, el Reino Unido o la Unión Europea son confederaciones políticas. No tenemos plenitud de derechos en todo el territorio UE como ciudadanos, el sujeto político ahí es la nación, España, Italia, etc… El independentismo se acoge a esta visión confederal de la soberanía para apuntalar sus tesis. España es una confederación de naciones, Cataluña es una nación, ergo la capacidad soberana en Cataluña la tienen exclusivamente los catalanes.

Como se ve es una situación que acertadamente se define como “choque de trenes”. La tesis A y la antítesis B. No hay vía intermedia, no hay solución. ¿Qué hacemos pues?

¿Qué tal si nos enfrentamos al problema real de fondo? Es decir, el dinero.

Porque… ¿realmente qué es un Estado sino una organización que administra los recursos públicos?

Y el problema de fondo es que los Estados -especialmente los europeos- no ingresan el dinero suficiente como para pagar el amplio catálogo de derechos que han asignado a los ciudadanos. Cataluña y España están igual. No tienen parné. Este es el problema.

La solución liberal viene a decir que no nos preocupemos, que cuando las empresas sean superproductivas el dinero volverá. Por eso hay que facilitarle la vida a los generadores de riqueza y, entre tanto, apretarse el cinturón. La solución izquierdista apunta a redistribuir el dinero de los ricos hacia la clase trabajadora.

Yo que no soy liberal pienso que la segunda opción es mejor que la primera. Pero tal como la plantean el PSOE o Podemos, ingenua. ¿Quién es rico? ¿Con qué herramientas fiscales haremos pagar más a los ricos?¿Con qué dinero pagaremos mejor a los trabajadores? Esta muy bien acuñar memes para moverlos por redes, pero el problema de la izquierda es que no concreta, no define… todo queda en bonitos eslóganes para su difusión por Facebook.

PSOE y Podemos deberían recuperar a Marx cuando dice que la verdadera tensión dialéctica se da entre los que tienen el capital y los que tienen el trabajo.

Nuestro sistema fiscal se basa en el trabajo. Se fiscaliza el trabajo, PERO NO el capital. Hagan cuenta, los principales ingresos se obtienen vía IVA -que es un impuesto plano, afecta igual a ricos y pobres, o sea, que afecta muy poquito a los ricos y enormemente a los pobres-, IRPF, cuotas a la SS… Es decir, son las gravámenes al trabajo y rentas del trabajo las que financian el Estado del Bienestar. Pero no las del capital.

El ejemplo más claro y el que yo siempre uso es Google. La empresa más “cara” del mundo. Actualmente Alphabet, el grupo matriz, tiene una valoración de 360.000M€, lo que equivale a un tercio del PIB español. Este capital es (y ojo al dato, legalmente) inaccesible al fisco. Los procesos (repito, legales) de optimización fiscal, por un lado, y la falta de exposición legal de sus activos, por otro, les alejan del circuito fiscal. Lo mismo pasa con los verdaderos supercapitalistas del siglo XXI, los fondos de inversión. La estructura globalizada de este tipo de capital hace que cada vez que yo le doy X dinero a Google, X dinero que se va limpio de polvo y paja del sistema fiscal. A lo que hay que añadir que conforme las empresas -hasta las pequeñas- se externalizan más obligadas están a entrar en el juego. Al final somos la clase trabajadora los que pagamos la cuasi totalidad del gasto, de donde cada vez somos más pobres, de donde cada vez es más deficitario el Estado.

Se preguntarán qué tiene qué ver con Cataluña. Pues todo.

Si realmente queremos -que sí que queremos, todos, Google también- mantener la soberanía, la plenitud de derechos cívicos, no toca otra que afrontar un nuevo modelo fiscal. Donde en lugar de gravar sueldos y consumos se grave, básicamente, el flujo económico. La transacción, la transferencia y la tenencia de capital. Esta es la síntesis en términos hegelianos, la superación del problema.

Y hasta ahí llego. Dicho así parece fácil pero no es absoluto fácil. Yo no sé cómo hacerlo, desde luego. Yo solo sé que disociar del circuito fiscal el capital y reducirlo al trabajo es la verdadera causa de la desigualdad y del empobrecimiento público.

Creo que repensar el orden fiscal corresponde la intelectualidad socialdemócrata. Pero tenemos lo que tenemos, ahí esta Pablo Iglesias, comulgando con el populacherismo nacionalsocialista de Rufián. Ahí está Susana Díaz, que dudo que en la vida haya oído hablar de Marx y Hegel.

También hay que decir que ideológicamente la socialdemocracia es un producto importado. Viene de Alemania, de Escandinavia, de Francia (países donde precisamente están siendo arrinconadas por los nacionalismos).  Esta vez hay que pedirle originalidad a la izquierda española. Para superar los choques de trenes precisamos que las socialdemocracias dejen las peleas de sillas y se pongan al tajo. Pero me da que no están muy por la labor.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Cuanta razón tiene, D. Luis, está la izquierda hecha unos zorros. Una pena que Javier Fernández no pueda seguir liderando el PSOE por motivos de salud. Me parece un tipo sensato.

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    • Podría liderar el PSOE o el PP, ya te digo. Y todos tan felices, comiendo perdices o bebiendo calimocho. No te jode.

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  2. La solución a la fiscalización del capital llegará vía democrática. Un día saldrá un partido que diga que por cada cajero automático, que sustituye a 3 personas a tres turnos, tendrá que pagar 3 cuotas de IRPF. Y arreglado. Por cada robot, los IRPF que sustituyan. Y todos los parados a vivir subsidiados. Y todo eso no tiene nada que ver con Cataluña.

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    • La solución fiscal, com dice Joan, llegará vía democrática, como llegará lo que tenga que llegar en el conflicto catalán, también por la vía democrática (esperemos, faltaría más). Aunque sea en el Tribunal de La Haya. Eso sí, para ese recurso, hay que tener algo más que palabras huecas y numeritos callejeros. Sí, eso que están pensando… gónadas.

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