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Verdi llena hasta la última silla en el Juan Bravo

rigoletto1Rigoletto es una de la 10 óperas más representadas de toda la historia y para cualquier aficionado una de las tres mejores de Verdi (siendo al libre albedrío las otras dos). El Teatro Juan Bravo llenó las 400 butacas, aforo completo considerando que 40 hubieron de ser sacrificadas para albergar el foso de la orquesta, para la representación del Rigoletto de la compañía Opera 2001, bajo la dirección artística de Roberta Martelli y de Martin Mázik, en el apartado musical. Fenomenal sonoridad y mucha proximidad, que redundaron en una representación sobresaliente.

Rigoleto mola. La popularidad de esta ópera no tiene nada de extraño considerando la descomunal belleza de algunas de sus arias y, sobre todo, ese milagro musical que es unificar en un mismo todo hasta cuatro diálogos a la vez, voces que van y vienen, duetos, trepidantes introducciones a cada tema. Elementos que, a diferencia de tantas óperas, dotan a Rigoletto de un trepidante ritmo teatral. Y subyaciento, la terrible historia del bufón maldito. Todos los personajes principales Rigoletto y el Duque de Mantua, su perversidad y su punto de grandeza redimidos por el amor de Gilda, la pureza. Una ópera que emociona como pocas.

Y eso que la obra surgió como un canto anti-absolutista. Un panfleto republicano-italianista contra la monarquía en general y el imperio austriaco en particular, y durante muchos años, en Italia al menos, Rigoletto siempre tuvo ese aire de himno popular contra la tiranía. La obra surge sobre 1849, cuando La Fenice de Venecia le pide un ópera a un Verdi ya consagrado como compositor. En Venecia, bajo un estricto dominio austriaco, latían aires de rebelión y que Verdi escogiera musicalizar un drama de Víctor Hugo censurado por su carácter republicano no podía sino aparejar problemas con la censura. Rigoletto, en principio, iba a contextualizarse en la casquivana corte de Francisco I de Francia. Tras un largo pulso con los censores austriacos, terminó como drama “ficticio” donde el malo es un italiano, el Duque de Mantua y su corrupta corte. Con todo, en marzo de 1851, con el estreno de la obra, Rigoletto fue rápidamente adoptada casi himno nacional. Una maravilla.

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Author: Cultura

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