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La que se debate

Ciudadanos y Podemos vienen a ser las juventudes del PP o del PSOE (o si lo quieren ver desde el otro lado, PP y PSOE son la franquicia senior de las anteriores). Franquicias de unos y otros para captar el voto joven e invariantes: voto friki, voto cabreo, voto despiste y voto soy más cándido que la paloma del Espíritu Santo.

Entiendo perfectamente las reservas de los jóvenes (e invariantes) a la hora de votar “tradicional”, fiambre país. Su retórica política está más trasnochada que el Caralsol, más vieja que las barbas de Noé. Suscita tanta ilusión como enrollarse con el capitán Garfio. Pero como periodista hace años que dejó de interesarme la política como controversia ideológica. No digo que no haya tal, simplemente pienso que hay otros enfoques más fecundos para comprender la cosa.

Por ejemplo las dinámicas de poder y la sintonía con la opinón pública. Hay un candidato que pretende continuar al frente del machito y otros que se erigen como alternativas. El primero defiende la labor realizada, los otros la denostan y afirman que lo harán mejor. Al final, de lo que se trata es de convencer indecisos, movilizar afines y desmovilizar detractores. Este es el objetivo de una campaña electoral. Imponer una retórica, un mensaje.

Y no ir por el mundo plantándose ante el prójimo con un “programa, programa, programa”, tal que se empeñaba Anguita, y así le fue a IU. No hay programa que valga. En  realidad el mundo es imprevisible, y como lo es, no hay fórmulas a priori de gestión de lo público. A veces interesará más reforzar el bienestar, otras monetizar a la clase media moderando impuestos. Siempre será un problema costear lo uno o lo otro. Todo en función de las circunstancias.

Por ejemplo, los atentados yihadistas. Según y cómo el gobernante entiende que conectará mejor con el electorado optando por un gallináceo pacifismo y la alianza de civilizaciones (Zapatero), o según y como liando la de la Dios y desatando una cruzada (Hollande, que de ser un cero electoral ha pasado a ser un nuevo Degaulle). Entiéndanme, no digo que Hollande o Zapatero sean insinceros en sus socialistas planteamientos opuestos. Lo que digo es que la política pasa por aproximarse al sentir mayoritario en uno u otro sentido, dependiendo de las circunstancias. Misma ideología, diferente solución. Y ojo, pienso que Zapatero acerttó (en su gallináceo pacifismo, que ha pasado a la posteridad como “buenismo”) y que a Hollande no le falta razón en su idea de masacrar al DAES por tierra, mar y aire.

Así que hay que salir al mundo a vender una u otra cosa, a encarnar una retórica que sintonice con el electorado. Y lo que se impone es lo práctico. Encontrar el canal directo a la diana.

Debate en la Carlos III. Más de mil jóvenes prestos a disfrutar de la pelea dialectal entre Iglesias y Rivera. ¿Importa quién gane? El medio es el mensaje. Un debate juvenil sin reglas, a pecho descubierto, moviliza voto juvenil. Se lo quita a la abstención, al PP, al PSOE. Por más que en el camino Iglesias y Rivera descubran sus pequeñas miserias. ¿Como es posible que un supuesto profesor universitario, de políticas por añadidura, se tire el pisto de leer a Kant y recomiende la Ética de la Razón Pura? (para gran descojone del filosófico gremio, pues no existe tal libro, existe la Crítica de la Razón Práctica o de la Razón Pura, confundirlas es síntoma de no tener ni la más repajolera idea de Kant… Con lo fácil que es soltar un aproximativo criticdarrainenzenunz y quedar como un Salomón). ¿Cómo es posible que el otro tontolaba se diga a listo no me ganas y reconozca que el tal Kant es un jurista impresionante?

Madre de Dios Santísima. Vaya manera de quedar: dos bobos como dos castillos. Y lo que hablan, tú. Como metralletas.

Pero al menos debaten, claro. Es la actitud lo que cuenta. Que Mariano Rajoy envía a la secretaria a pegarse con los malos, que lo que es él se va a trabajar de verdad al programa de María Teresa Campos y al del Bertín, a hablar de lo buenas que son las madres. Lo que les digo, necesita desactivar, activar, incentivar. Y hace lustros que a tal fin lo de los mitins y los carteles quedaron para las provincias.

Es en cosas así que se ve el latón a la política (¡esa puta!, que dicen que dijo Churchill). Los que saben a quién votar no van a cambiar porque su patrón haga el ridículo y salga llorando de un debate. Esto va para el indeciso: Tenemos al candidato para el indeciso de centro derecha mayor (Rajoy, que habla pausado y clarito) y otro para el indeciso de centro derecho treintañero (Rivera, que habla rápido y casi rapeando). En la izquierda, igual. Tal vez el aliciente es si la operación Sánchez de captación del voto femenino hará vacío al coletudo Iglesias (que esto de los pelos en los pueblos, hmmm).

La política son las formas. El fondo es la energía, que solo cambia de forma. El fondo está hecho de los egoísmos de cada uno en inestable equilibrio unos contra otros. Parecerá poco, pero es la forma la que hace que esa misma energía queme o enfríe.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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