free web stats

¿Deben desaparecer las diputaciones?

A mi Revilla, el presidente de Cantabria, me estomaga. Por más que no le falta razón en casi nada, su populismo a lo Paco Martínez Soria, aunado al ego oceánico de santanderino bajito y con bigotín, me resulta antiestético. Pero dice Revilla en el Hormiguero: habrá que votar otra vez el 26 de junio.

Es lo más probable. Así que los partidos tratan de amortizar la situación, y el que va ganando, y de calle, y sorprendentemente, es Pedro Sánchez. Por lo pronto el 1 de marzo ya tiene los votos de Ciudadanos para asomarse al telediario con un programa de gobierno. Ciudadanos hace bien al apoyarle. Rivera arranca un acuerdo de mínimos apto para todos los públicos y que redondea su aureola de estadista. Un pacto constitucional, regenerador y de derechas pero con bonitos tonos izquierdosos, al gusto de El País.

Y es que a toro pasado, la decisión de Rajoy de escaquearse con lo de la investidura ha sido un error garrafal. Y Ciudadanos y PSOE hurgan en una herida que además supura corrupción. A golpe de “Mariano para siempre” el PP prepara el relevo.

De Podemos no sé qué decir. En principio, la apuesta de Iglesias por más que un pacto  un “que parezca un accidente” era, más que teatral, de zarzuela de chulaponas samurais. Increíble. Quiso trasladar al PSOE la factura de la división de la izquiera y le ha salido fatal. Eso sí, otro grave error es dar a Podemos por finiquitado; como se ha probado por activa y por pasiva, los morados tienen más recorrido del que gustan contar las portadas de los diarios conservadores.

Visto desde provincias, del pacto de Gobierno entre Ciudadanos y PSOE es esencialmente light salvo el acuerdo para acabar con las Diputaciones. Un brindis al sol, pues para acabar con ellas es preciso reformar la Constitución. Algo que ni siquiera contando con Bildu y Gómez de la Serna se puede hacer sin pasar por la bancada popular.

¿Sobran las diputaciones? Pues sobran como pueden sobrar las autonomías, los ayuntamientos o el senado. Depende. Desde luego, si lo que se pretende es ahorrar ya les digo yo que un consejo de alcaldes, mancomunizar o comarcalizar solo servirá para triplicar el número de enchufados e intensificar el clientelismo político.

Otra cosa sería transferir a la Junta la gestión de carreteras, servicios sociales y cultura, pero está por ver que tal superfusión mejore la situación de los pueblos. Yo más pienso que en lo tocante a diputaciones lo suyo es encomendarles directamente la gestión de las competencias administrativas de todo villorio menor a 1.500 habitantes. ¿Tiene sentido que los vecinos de Otones de Benjumea, pongo por caso, tengan que pagar a un secretario municipal, a una brigadilla, las fiestas patronales y la depuración del agua? No parece.

Si Rivera y Podemos y ahora el PSOE van contra las diputaciones no es tanto por su papel competencial sino porque las consideran, y no sin razón, como un elemento catalizador del clientelismo político en la esfera rural, especialmente en lo tocante a elecciones municipales. En muchos aspectos a determinado personal liberado de la diputación le toca sofocar pequeños incendios políticos, asistir a bodas, banquetes y funerales, cohesionar listas, todo ello con la finalidad de conseguir que dentro de cuatro años la lista electoral tenga las siglas del PP.

En definitiva, acabar con las diputaciones carece de un trasfondo económico o de eficiencia administrativa. No se hace para mejorar la vida de los de Otones de Benjumea. Es para evitar la situación de dumping electoral que tiene la lista con el color de la presidencia del ente. No hay más. Dumping que se trasladará a las autonomías o al ente que toque si sigue adelante la abolición de las diputaciones. Que ya digo que no seguirá.

¿Habrá elecciones el 26 de junio? En enero, Sánchez parecía un cadáver político. Recuerden el ambiente en las ejecutivas, con gente grabando las discusiones, peleas y besos de Judas en el ascensor. Hoy, Sánchez es más líder del PSOE y ha sabido trasladar la presión sobre Rajoy. Si ayer las portadas de la prensa del stablishment urgían al PSOE a absternerse y a facilitar un gobierno del PP, hoy es el PP el que se come esa presión. Mucha Gürtel, mucho sumario por publicar. El ambiente en Génova debe ser en technicolor. Normalmente un político adora verse en los diarios. Hoy, en cambio, en el PP eso se lleva muy mal. La pregunta de ¿seré yo el que salga hoy en la portada? va cargada de mortificación existencial.

El 26 de junio queda lejos aún. Antes les aseguro que han de pasar cosas realmente interesantes. Y no será el primero de marzo ni el día dos.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *