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Al ‘cardenal’ Herrera le entran las dudas y el PP se pone nervioso

Comité ejecutivo en Valladolid del PPCyL, el último antes del 10 de marzo, fecha en que los aspirantes a presidente deberán formalizar su candidatura de cara al congreso regional del partido en abril. La idea era que tras hablar con Rajoy, Juan Vicente Herrera materializaría “el plan”. Yo me presento a la dirección regional del partido y desde ahí controlo mi sucesión como presidente de la Junta, que no haya sangre o que la sangre no llegue a Segovia. Al menos, era lo que esperaban oír los segovianos.

Esta fórmula de la sucesión dirigida en la sombra garantiza lo que tanto gusta en el Partido Popular, la estabilidad, evitar las barriobajeras peleas podemitas. Porque más que elección lo que se estila en el PP es la unción manus imponendi, imitando el modelo aparatocrático en el que se miran los populares, el Vaticano, ni más ni menos. Con su Papa, sus cardenales y sus obispos.

Total que, lejos de aprovechar tener a los canónigos en cabildo el cardenal Juan Vicente bien clarito dijo que lo “tenía que pensar” y que apuraría al límite los plazos (el 10 de marzo, entrada ya cuaresma) para decir si sí o si no.

Y  si es que no, aquí habrá más que palabras. Primero entre la gente del Papa Mariano (para quien el nuevo cardenal es el gran jefe de nuestra más preciada archiodiócesis, modelo de santidad) y la curia del cardenal saliente. Y luego entre las del cardenal saliente y los obispos. Lo que en Segovia, tiene además, la variable de que nuestro obispo Francisco más o menos tiene pensado quedarse al frente del partido, dejar la Diputación y encontrar confortación espiritual en el Senado o el Congreso (ese es el plan).

“Empieza o oler a raro”, me comentaba un canónigo. Desde el arciprestazgo me instaban a “tener fe”. Juan Vicente no se irá, hombre, ¿como iba a hacernos eso? ¿Dónde se ha visto?¿Tú te crees que somos el PSOE o qué? Al tiempo que un sacristán me recordaba que existe una norma por la cual el presidente provincial debe ser el candidato a la Diputación, en tanto otro párroco recordaba que, por normas no será, que en el PP las tienen de todos los colores y para todos los casos, incluido el de María Dolores de Cospedal. ¿Ven por dónde van los tiros? Toda sucesión obliga a un encaje de bolillos, y nadie quiere que le hagan un descosido en su parcela de poder.

Volvamos al que esto “huele raro”. Y es que al dilatar su decisión Herrera ha agitado las empantanadas aguas bajo las cuales bucean todo tipo de criaturas, y algunas de temible dentadura. Pues aunque el esquema -papado, cardenalato y diócesis- puede parecer claro, tengan presente que en las curias hay intereses en juego. No es lo mismo que el ungido tenga por hombre clave en Segovia a Juan José San Vitorio que a Silvia Clemente. No es lo mismo que la nunciatura regional venga de parte de  Fernández Mañueco que de Martínez Maillo. Más cuando en el horizonte, lejos pero en el horizonte, está por ver la continuidad de Francisco Vázquez (al menos en la Diputación).

La clave está en Valladolid. Allí manda -por decirlo de algún modo- un gaseoso núcleo de barandas, consejeros como Pilar del Olmo o Milagros Marcos y luego una casta de directores generales, subdirectores, enfrentados (por decirlo así, o en cierta tensión dialéctico irradiadora, por usar argot errejonista) con los fernandez mañuequistas, que era el enlace que Castilla y León tenía en Génova, la voz de la ortodoxia, al menos hasta que Maillo obtuvo la encomienda de adjunto a la secretaria general. De hecho, ha sido muy debatido el abstruso comentario del susodicho Maillo que, tras conocer que Herrera (todavía no) anunciaba su continuidad al frente del partido, se desmarcó con un críptico alegato sobre la “renovación” y la “existencia de jóvenes valores” en la cantera del PP regional. ¿A qué vino eso? Créanme que lo más granado de teología pepera sigue dándole vueltas al comentario.

Vázquez, en el comité ejecutivo del 27 de febrero.

En términos segovianos es la pelea entre Sanz Vitorio y Silvia Clemente por “las cosas de Valladolid” en la que Segovia apoya (sin machadas, ojo, desde la distancia, que lo que es  hoy mañana queda en fue) a Clemente, y ello en tanto que Sanz Vitorio no termina de pesar en la provincia ni de redimir aquellas puñaladas a pachas que maquinó con el hoy ángel caído (luciferina sombra del Satanás Bárcenas) Jesus Merino.

Ahora bien, Clemente, por más que intenta amortizar su estatus de segunda autoridad de Castilla y León,  parece alejada (algunos usan un término más escatológico, pero a mí me da que a la seño no la alejan así sin más)  de la sala de máquinas, en tanto Sanz Vitorio (que está de portavoz en las Cortes, el mismo cargo que tenía Juan Vicente cuando el Papa Lucas lo elevó al purpurado) está directamente de fogonero. O lo parece.

102 Dálmatas

Y esto es lo que puso más nerviosa a la curia segoviana. De repente, se presenta al comité ejecutivo regional los organizadores del congreso: Raúl de la Hoz (secretario general del grupo PP en las Cortes), Virginia Arnaiz (jefa del gabinete de Herrera) y Luis Domingo González (delegado de la Junta en Palencia), luego a los vocales (ninguno de Segovia), y ¡oh sorpresa!, cuando toca nombrar a los doce apóstoles (que actuarán bajo las órdenes directas de tres pesos pesados de la Junta, a saber, Silván, Fernández Carriedo y Alicía García), ahí sí, dos de Segovia. Magdalena Rodríguez (la alcaldesa de Abades, y terminal segoviana de Sanz Vitorio) y Raquel Fernández (la portavoz capitalina), esencialmente afín a Francisco Vázquez.

Sorpresa en el obispado, al que nadie consultó. De hecho, no consultaron ni a las aludidas, que se enteraron allí mismo de que les tocaba redactar ponencia (al menos, Raquel Fernández, lo de Magdalena me da que tiene más fondo). “Hombre, nos podían haber informado”, se quejaban los de la curia del obispo Francisco (por seguir con el símil). Más habida cuenta de que los “nombramientos” ya están hasta en internet.

Eso no ha sentado bien. Alguien se ha saltado el protocolo episcopal. No parece normal que el obispo se entere por hechos consumados de que a dos de sus monaguillos les mandan de bodas a Valladolid. Y eso en puertas del cónclave (la palabra es la que usa la nota de prensa del propio PP). Esto es lo que “huele raro”.

Por supuesto, nada de eso se dijo en el comité ejecutivo provincial, celebrado en plenos carnavales, el 27 de febrero. Un comité, a pesar de todo, más animado que de costumbre en el que se informó de que habrá 102 compromisarios segovianos en la ceremonia de re-unción del displicente Herrera. 102 segovianos.  Cruella De Vil se contentaba con 101.

 

 

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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