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Juan Andrés Saiz Garrido: Pino de Plata, corazón de oro

JuanAndresSaizGarrido«Lo que comenzó siendo el sencillo esquema de un artículo periodístico, poco a poco y a veces a borbotones, empezó a crecer. Era como si me hubiera encontrado con algo que estaba maduro y esperando salir al exterior. Tampoco era yo quien lo buscaba, sino al contrario. Luego, pronto me fui dando cuenta que Los Gabarreros de El Espinar no eran la simple descripción de un oficio singular, sino que, en alguna medida, implicaban una mirada retrospectiva a la historia de un pueblo aferrado a su tierra y a sus frutos: la madera y, sobre todo, la leña». Así empieza Los Gabarreros de El Espinar, del periodista, empresario, ambulanciero y de todo un poco pero, sobre todo, gabarrero de corazón, Juan Andrés Saiz Garrido, que el domingo 13 de marzo recibió el galardón Pino de Plata 2016, colofón de la Fiesta de los Gabarreros.

El premio suele recaer en vecinos, empresarios y, en general, enamorados de El Espinar, que se han distinguido mejorando las condiciones de la localidad o promocionándo el pueblo. Esta vez, de algún modo, los gabarreros se premian a si mismos, no en balde, puede decir que el movimiento de recuperación de la gabarrería empezó con el libro de Juan Andrés Saiz Garrido, a cuyo rebufo se inició una recreación de las antiguas artes madereras que ha derivado en una verdadera evento de masas impregnado de cultura guadarramista y que atrae a miles de visitantes y coloca a El Espinar como capital de la Sierra durante el mes de marzo.

Hay que reconocer que el trabajo de Saiz, publicado por la Diputación de Segovia en 1996, merece por si mismo un pino de plata grande como un mástil de barco. Trabajo hecho desde dentro, desde el cariño (el propio autor es hijo de gabarrero), y que hilvana con maestría los pormenores de un oficio a través de más de cien entrevistas. Libro que, por cierto, volverá a ser editado este año. Pero es que además, Saiz Garrido es un espinariego diplomado, un infatigable trabajador por el asociacionismo y por la difusión de la cultura del Guadarrama. Hombre que lleva a gala ser de donde es: «castellano, segoviano, espinariego y de la sierra». Premio, por tanto, más que merecido y desde varios ángulos.

Al lado del Gaberrero de Honor, Pablo González, cuyo testimonio no falta en el libro, Sáiz Garrido recogió el premio largando un emotivo discurso sobre cómo el paisaje modela la cultura, y la cultura las gentes. «Hoy, una vez más, sentimos la dignidad de haber concebido, con tesón y a través de nuestro amancebamiento con el medio, una cultura. Seguramente, es por eso que los espinariegos somos así: serranos con “alma gabarrera”. Ya termino. Gracias a todos por esta distinción, que no interpreto como un premio, sino como un estímulo para seguir empujando como uno más el carro de la cultura y del proceso colectivo de este pueblo, con el que me siento comprometido a piedra y fuego.  Permitidme que recuerde hoy a mi padre, que fue gabarrero; también a la de mi madre, que disfrutó mucho viendo cómo esta fiesta nacía y crecía; y sobre todo, a mi hijo Tatán Saiz Lobo, bombero forestal y guardabosques eterno, que dedicó su vida, su corta vida, a conocer y amar la naturaleza, en especial estos montes. Concluyo con una copla de nuestro cancionero: “Cuando le cortan la rama/ el pino siente el dolor;/ es de madera y lo siente,/ qué será mi corazón”

GabarreroSaizGarrido

 

Author: Redacción

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