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¡Oh no!… Izquierda Unida y la formación militar

Dirías que se han quedado en algún garito flower-power y allí siguen, redactando manifiestos contra la guerra del Vietnam, escuchando viejos discos Grateful Dead y chupando cartón impregnado en LSD. Si desean leer bobadas, les encarezco sumergise en la lectura de la última moción de IU, que de momento y siguiendo los pasos de Zaragoza ya va al pleno de El Espinar y cabe pensar que a algunos más. La última carrinclonada de IU en su afán por salir en los noticieros es promover otra estúpida y perfectamente inútil red de ciudades libres de la formación militar en los centros escolares.

Así dicho puede parecer que lo que IU quiere es que, de manera inmediata, se cese en la instrucción en el manejo de C-4 en la ESO, tácticas contra-insurgentes en operaciones con rehenes, o tutoriales del tipo cómo optimizar los bombardeos con Napalm (primeros pasos). O casi peor, podría deducirse que lo que IU pretende es cerrar los centros de formación militar, academias incluidas, con sus molestas banderitas rojas y amarillas. No.

En realidad todo esto viene a cuento del trabajo desarrollado por Defensa para, en el ánimo de aproximarse a la sociedad y que ésta sepa en qué consiste ser militar hoy, promover iniciativas como concursos literarios para escolares o jornadas conjuntas entre educadores, universitarios y militares. Algo que para IU es vaderetro… Totalmente antitético con los “valores pacifistas” que hay que inculcar a la ciudadanía.

Cono no pretendo ganar ningún concurso de estos, paso de explicar en qué consisten hoy los valores militares, ni tampoco voy a defender algo que me parece obvio como la necesidad de actuar proactivamente para contrarrestar –manu militari sino queda otra- la desestabilización de zonas donde la superchería, el fanatismo y el odio decretan guerras a todo lo que no sea superchería, fanatismo y odio. Ya he hablado de esto antes.

V Encuentro sobre Valores Democráticos y Fuerzas Armadas

Me parece estupendo que los militares salgan del cuartel y expliquen de qué va su trabajo. Así lo hacen, por ejemplo, en la UVa, con jornadas donde universitarios civiles y militares se juntan y se explican unos a otros de qué va lo suyo. Les aseguro que es una estampa curiosa. Chicos y chicas intercalados con “caballeros y damas” cadetes. La diversidad de unos contrasta con los uniformes impecables de los otros. Y por supuesto yo no he visto que el cadete le expliqué al de Publicidad que para asegurar el tiro es mejor apuntar al botón de la camisa del target que al bulto. Cosa que, dicho sea de paso, tampoco me escandaliza. Bueno es saberlo, que nunca sabe uno.

Más bien los militares les describen los principales puntos de conflicto violento, las problemáticas en que se encuentran, los retos a los que se enfrentan, y los riesgos que entrañan, a fin de que la gente, cuando menos, lo considere en el intento de obtener una foto de un mundo interconectado. Un mundo en el cual, y pese a lo que pueda parecer, las guerras van a menos aunque algunas de las más salvajes se están cociendo a menos de 200 kilómetros de Alicante, en los nuevos califatos libios del Consejo de la Shura de Bengasi.

Pero es igual. No vamos a pedir, a estas alturas, un poco de rigor y profundidad a un mero consumidor de estereotipos pseudo-filosóficos. A lo que voy es que el punto 6 de la moción el redactor  insta a la administración a que se impida, y esto es literal  “que los medios de comunicación, tanto impresos como audiovisuales, difundan valores militaristas y campañas de exaltación militar que van en contra de los principios básicos de una sociedad pacífica y contra los valores y derechos humanos en los que educamos en los centros escolares”.

¿En nombre de quién este larga monsergas, este maniqueo de la vida, se atreve, probablemente sin ni siquiera atisbarlo, a reclamar  la censura de aquellos contenidos periodísticos que no están en línea ¡con los suyos!? Y ahora imaginen, imaginen al PP reclamando en los plenos que el Estado impida a los medios divulgar esto y aquello.

Me consta que hay gente normal en IU, así que les pido que al tonto-a-las-tres-asomado-a-la-ventana que ha parido estas líneas le den el premio al bocas del año, y que en adelante pongan más criterio en la redacción de mociones. De lo contrario volveré a malpensar que cierta izquierda tiene serios problemas para conjugar el concepto “libertad“.

Recientemente, en un hilo del FB, dos profesores universitarios de izquierdas, en este caso de Podemos, debatían acerca de cómo es posible que la gente no solo no sea siempre de Podemos sino que, ¡algunos hasta apoyen al PP!  Y hablaban de déficits culturales  que podían ser “reconducidos” con educación. Joder… como Mao, como la Falange ¿No piensas como yo? Será que no te han educado bien. ¡Marchando tres años de campamento reeducativo en los Monegros! Y tan pichis…

Y así pasa que va el primer zoquete y se pone a hablar de “valores militares”, como si fuera tán fácil entender qué son las guerras, cómo se generan, qué las causa, y así, sin más, nos dice que son “valores malos”, obviamente opuestos a los “valores buenos”. Y los pobres militares a callar, y no solo callar, sino que los medios también. Hala. Dos por uno.

¿Pero de dónde saca IU tamaños melonazos?

El papel de las Fuerzas Armadas es claro. Defender nuestros intereses a sangre y fuego allí donde nos amenazan con la sangre y el fuego. Sabemos, la gente normal y los militares al menos, que a bombas no se enderezan las causas de conflictos muy enquistados y complejos. Que como mucho, y dándose bien, lo que hacemos es contener daños mayores que la diplomacia no ha conseguido contener. Evitar catástrofes humanitarias y defender -legítimamente ojo, con la ley internacional de por medio-, nuestros intereses. Contribuir a estabilizar, las más de las veces precariamente, lo que está en un proceso de descomposición y en tránsito a la barbarie o directamente sumido en ella.

Desde luego molaría obligar a Al-Asad y a los jerifaltes del ISIS a engullir paquetes y más paquetes de Transilium-230. Sería bonito convencer con besos y poemas a los cristianos Dinka de Sudán del Sur para que dejen sus prácticas genocidas (en lo de castrar mujeres, ya ni entramos). Pero mucho me temo que habrá que seguir bombardeando hasta en las cuevas a quienes ni siquiera respetan treguas humanitarias.  No se arreglarán las causas (a menudo carecen de arreglo), habrá bajas colaterales y seguramente no volverán todos los nuestros. Pero a veces los riesgos de la expansión tumoral de la barbarie son ética y estratégicamente insoportables. Algo que a Izquierda Unida no le suena bien que se diga en los medios, ergo prohíbase.

Razón sobrada para que un poco más de formación militar entre en el caletre de alguno.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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