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Y que reine la paz

Si ya le digo yo que estamos a tiempo de recuperar aquel proyecto de la autonomía de Segovia, que ahora lo que se lleva es tender a hacer pequeñas parcelas de “identidad”, regional, histórica o lo que toque. Que se lo pregunten al alcalde socialista de León, José Antonio Díez, que ha apoyado junto, a los “nacionalistas” leoneses de la UPN y un concejal, Pastrana, que al parecer está en proceso de expulsión de Podemos, la moción que reclama la autonomía para el reino de León, léase León, Zamora y Salamanca. Vale, hay alboroto en Castilla y León, que ya verá cómo al final nos quedamos en cuadro unas pocas provincias.

Bueno, si es por alboroto, tampoco tengo que salir de Segovia que ya hubo uno bueno a costa de la superfiesta de la Tardebuena en plena plaza Mayor donde los vecinos se quejan de que si salían a la puerta de su casa les meaban la pernera. Dicen en los mentideros de la plaza que la concejala de Seguridad, Raquel de Frutos, se había reunido con los hosteleros tres semanas antes del evento y, además de asegurar, sin pegas, los permisos para las músicas en los soportales se interesó por saber “cómo va esto” ya que era su primer año en el cargo. Bueno, ahora al menos ya sabe “cómo va”. A ver si para el año que viene…

Me ha divertido escuchar a la alcaldesa explicar que, estando ella en el cuartelillo de los locales, un policía explicaba por radio que había dos docenas de jóvenes orinando en el Corral del Mudo y preguntaba que si les multaba a todos o qué. “Y les dijimos que a todos ¿eh?” aclaraba Luquero cuando ya estaba en mitad del embrollo explicativo. Pues en aquella “tarde de pises” se contaron nueve sanciones en total. Será que la radio no funcionó.

Bastantes ocupaciones tienen los del Gobierno local con eso de explicar que un contrato establecido hace diez años sin papeles ni trámites y por susurro directo de aquel alcalde que tuvimos antes de la actual ha costado a la ciudad otros 100.000 euritos a sumar a la cuenta de pufos millonarios fruto de tantos “porque yo lo digo”. Mi abuelo murmuraría ahora: “Bien chaval”, y soltaría una colleja de las que pican.

Bueno, dejemos las viejas glorias (por mi abuelo lo digo) y vamos a conflictos actuales, que andan a la greña la regidora Luquero y el delegado de la Junta, Mazarías, por un quítame allá esa visita a la residencia Mixta “que los abuelos me van a echar de menos”. La regidora decidió por su cuenta —dice que “se ha hecho así toda la vida”— visitar un establecimiento que gestiona la Junta y el representante regional se enojó por la política de hechos consumados hasta el punto de impedir la bonita foto navideña. Traerá cola este asunto, ya lo verá, que lo mismo la alcaldesa va y se chiva al presidente Mañueco cuando le reciba en la Alcaldía el mes que viene. A esperar.

También me temo que va a haber lío ciudadano en torno a la autopista de Madrid y sus precios, que resulta que ahora Fomento parece tener prisa por “compensar” a la adjudicataria por los gastos de las obras que ha realizado en la carretera en los últimos años con subidas “extra” de los precios durante tres añitos. Ya sabe que esa concesión está en vías de extinción por orden de los tribunales europeos… Pues hala, a meter dinero en la saca que esto se acaba.

No tienen nada que ver pero enlazo por lo de las cosas que se acaban para referirme al fin de la hegemonía de Julio Martín, ganador de ocho carreras del Pavo que en esta última no pudo mantener la racha tras caerse en el Azoguejo. Llámeme loco pero algo me dice que baldear con agua los adoquines y piedras pulidas la misma mañana en la que un centenar de ciclistas pasan por allí a toda velocidad y sin cadena resulta un poco peligroso y hasta diría que desacertado. Con decirle que Perico Delgado —se acordará usted de cómo bajaba los puertos ese hombre— bajó la cuesta metiendo freno por miedo al tortazo… ¡Bah! Estaría planificado y coordinado ¿No?

Vale. Pues como me he metido en deportes ya aprovecho para citarle para la carrera de fin de año, este martes. Yo la veo en la meta de la plaza y aprovecho para chatear —de tomar “chatos— un poquito por la zona en tan señalada tarde así que, si quiere, nos vemos por allí y brindamos por el año nuevo, que creo que, este si, va a ser la leche.

Y que reine la paz.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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1 Comment

  1. Que reine don Justo ¡Salud!

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