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Cuando el chico lo pasa mejor que el grande

Saludos desde la bella isla de la Graciosa donde me han traído fuertes vientos y distintas razones que prefiero no comentar. Por poner un poco de misterio, nada más. Es más, gracias a que estoy aquí resulta que me encuentro en “la punta de lanza del desconfinamiento” que, oiga, parece importante, tanto que aquí ya estamos en la fase dos y por ello salimos en los telediarios. ¿Cómo se le queda el cuerpo?

Perdóneme. A falta de fútbol hay que meter el chascarrillo ese de pellizquito de monja de alguna manera. Yo a mi cuñado lo frío cada vez que hacemos un Zoom familiar: “¿Qué, este domingo tampoco progresas, segoviano?” “No le metes una zona básica de salud al comité de expertos ni loco?” y cosas así le suelto. Y le veo rabiar al otro lado de la pantalla.

Este mundo al revés que nos ha colocado el virus de marras hace que un islote de 29 kilómetros cuadrados —qué paisajes, chico— y 700 habitantes mire por encima del hombro desde su flamante fase 2 a ciudades como ¡Madrid y Barcelona! Si traslada la escala a casa, en Segovia, 42 pueblos miran ahora mismo de soslayo a la capital desde el escalón de la fase 1. Bueno. Será justicia poética, aunque pasajera, como son las alegrías de los pequeños.

Bueno, pues pese a que seguimos varados, de repente parece que la cosa se despereza en el Ayuntamiento capitalino donde esta última semana se han lanzado a una frenética presentación en formato “video rueda de prensa”, el modelo de comunicación que han descubierto en las instituciones. Bueno, y en las casas, que ahora paso más tiempo con mi familia política del que debiera. “¿A la una para el vermú?” suelta tu cuñada en el wattsapp. Y tu ahí plantado con tu cerveza delante de la pantalla. Se que le ha pasado este fin de semana sin ir más lejos. Estaba en el desfile de concejales de los últimos días. Ha venido a ser algo así como una comparecencia por turno para exponer el temario “Esto es lo que he hecho estos dos meses” y “Esto voy a hacer desde ahora…” No hay sorpresas, claro. Igual que estaba, está.

Eso si. Me preocupa especialmente el concejal de Hacienda, Jesús García, al que llevo días imaginándole encerrado horas y horas entre calculadoras de esas de rollo de papel continuo, lápiz y goma para rehacer los libros —ya, soy un antiguo, pero piense que hablo del Ayuntamiento de Segovia— y poder rehacer las cuentas municipales, que viene curvas y hay demanda de ayudas y políticas de apoyo. A ver cómo reconstruye el asunto.

Y es que, chico, todo son gastos en este momento. Que si los autobuses esos que cuestan mucho más funcionando como lo hacen ahora, a ratos y a medio gas, que si lo hicieran a pleno rendimiento del servicio. A ver si va a ser que el pliego de condiciones ese no era tan bueno como cabría esperar; que si la Ora, también cara cuando se para; que si los impuestos que se han aplazado y los que no se van a cobrar, que si venga a comprometer ayudas a sectores económicos. Dicen que han “movilizado” 1,3 millones hasta el momento. Pues va a hacer falta más, ya voy advirtiéndolo.

A ver, un par de rifirrafes. Por un lado el del Gobierno municipal con los empresarios a costa de la peatonalización del casco antiguo. Pues hombre, no me parece mal que se hagan pruebas e incluso se plantee con seriedad la peatonalización de aquella parte de Segovia (¡Ups! Temo que acabo de enfadar exactamente a la mitad de los segovianos) pero no parece que un momento de confinamiento como este, cuando por definición no hay coches en la calle, sea el mejor momento para hacer estas pruebas Tengo que pedir que me inviten a una de las tormentas de ideas del equipo de Gobierno. Creo que será una experiencia… ¿interesante?

Me salgo de este charco para ir a la otra bronca que le decía, la del presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente que dice que las ayudas de 304.000 euros para comerciantes lo son para los de los pueblos, que la capital queda fuera de las obligaciones de la Diputación… De Vicente ya ha tirado de esta teoría otras veces, quizá con algo de razón pero el juego parece peligroso para las relaciones entre las dos administraciones. Dejo un chivato por si se mueve la grieta.

Cambio de tercio para no liarme más en territorios espesos y porque se me está acabando el espacio y no quiero irme de nuevo sin hablar de otro aspecto en el que puede acabar haciéndose justicia de la buena.

Si, si. Hablo de la Gimnástica Segoviana que ya piensa en su torneo de ascenso. El sistema de juego establecido hace suponer que la Sego y el Zamora pueden acabar jugándose a un partido la plaza en Segunda B. Hombre, no es que sea rencoroso pero cualquier aficionado recordará el último partido en la Albuera, aquel del tiempo interminable, del juego guarrete de los visitantes, apenas castigado y del empate en el último suspiro… Pues a por ellos.

Pues eso, que aproveche para caminar. Déjese llevar por don Juan Pedro Velasco y sus propuestas para pasear la ciudad o la provincia. Yo por mi parte le dejo que me esperan el área comercial y los bares de la Caleta del Sebo para pasar un día más.

¡Una marcha hay en la Graciosa! ¿Puede alguien venir a buscarme, por favor?

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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