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Acelgas cocidas

No se si lo que viene de mi cocina es olor a acelgas, espinacas o coliflor pero desde luego no se parece nada a los aromas de la Navidad que ya se desvanecen definitivamente. Me alegra, por ejemplo, porque se quite ya de la plaza de la Artillería la bola esa de luces, apuntalada y atada desde el ventarrón aquel que la dejó plana de un lado. Bueno, a lo mejor voy muy deprisa. Pongamos el cronómetro a ver cuánto tardan los chicos de “Carmelo Plaza” (como de la casa son ya) en retirar las luminarias de la ciudad. Tic, tac. Tic, tac.

¡Puñetas! Si eso de imitar al reloj era la cantinela de Pablo Iglesias cuando advertía del advenimiento de Podemos al poder de la nación. Claro, que entonces era cuestión de “tomar el poder al asalto” y ahora lo harán por coalición con el PSOE.

Bueno, eso si esta mañana de martes no ocurre alguna sorpresa, que dicen los diputados que tienen que votar “si” a Sánchez que les están presionando e incluso amenazando para que peguen el “Tamayazo”. En la versión segoviana, el diputado socialista, José Luis Aceves denuncia que a un compañero de partido le han insultado a través de mensajes a un teléfono que los insultones parece que han confundido con el del propio secretario provincial. Tiene pinta de ser aquello de lo de los teléfonos (de pago por la administración de turno o el partido) asignados a un cargo determinado que pasan de mano en mano cuando cambia el titular del cargo. Eso si, Aceves tiene clarísimo —la policía investiga aún— que esto es cosa de “las derechas ultra y extrema”, que es exactamente la coletilla creada por Sánchez en el Congreso. Ya sabe, las marcas se hacen por repetición.

Mire, veo al personal, por ambos lados, muy tenso, así que pasaré de puntillas por este asunto del “gobierno de progreso que quieren todos los españoles” que apoyará la investidura del presidente en los votos, entre otros, de la derecha más rancia de Europa representada por nacionalistas regionales mientras la que será oposición digiere con rabia poco disimulada la terquedad de los números y optaré por permanecer atento a ver cómo anda la cosa en los próximos meses. Hala, de perfil que estoy muy ocupado releyendo la historia del siglo pasado.

De momento, este año hemos salvado a los Reyes Magos que no es poco, aunque sea entre la niebla y con el previo ese que se marcaron los de las “Magas climáticas” que recorrieron Segovia en una representación lúdico festiva que pretendía ser, ojo al dato, una manifestación “ecofeminista y reivindicativa del medio rural”. También aquí me quedo sin palabras. Mejor.

A los que dejaron sin poder hablar en estos días navideños fue a los 688 habitantes de Gomezserracín por avería en la telefonía fija que la compañía de turno tardó en arreglar dos semanas. Caramba, porque sé lo difícil que es lo de arreglar los teléfonos y la mucha importancia y respeto que las empresas del ramo dan a sus usuarios que si no me parecería que aquí ha habido un desprecio descarado a todo un pueblo, que no es la primera vez que ocurre  y que, además, los organismos vigilantes de las telecomunicaciones dejan hacer. Bah, qué cosas se me ocurren.

Menos problemas tendría la Segovia vacía si estuvieran aquí los 110.000 segovianos que se ha calculado que andan por el mundo. No, si al final seremos más fuera que dentro. Entre esos segovianos de nacimiento que estaban fuera ( ya ha vuelto, se lo han pedido encarecidamente) estaba Cristina Borreguero,  la encargada de negocios de la embajada española en Bolivia, “pillada” mientras hacía visitas de cortesía a la delegación mexicana donde se alojaban fieles de Evo Morales… Estamos en todas, ya ve.

Hombre, ando de pueblos así que me asomo al Real Sitio donde la cacareada electrolinera se ha quedado en un bluf —qué raro, si aquí los proyectos funcionan como un tiro— hasta el punto de que habrá que desmontarla. Ahora viene lo gracioso: los grupos municipales tratando de arrogarse el “mérito” de haber descubierto y denunciado hace mucho, mucho tiempo que esto era un fiasco. Simpáticos muchachuelos estos políticos.

Por lo que no se discute en el pueblo es por apuntar el número de visitantes a los jardines del Palacio de la Granja, 400.000 el año pasado, menos que en el anterior y casi la mitad de los que acuden a Aranjuez, también bajo gestión de Patrimonio Nacional o que el Alcázar de la capital, donde entraron 755.000 turistas a pesar de tener que hacerlo entre obras.

No está claro pero yo me imagino que sería otro turista, coleccionista de recuerdos, el que mangó la réplica del medallón dorado de Maestro Asador de Cándido de un expositor del mismo restaurante y que el tonto pelao tendrá ahora el colgante en un cajón de su casa para enseñarlo a los amigotes de visita. Si pudieran, se llevarían las piedras del Acueducto, se lo digo yo.

 

Voy acabando sin querer olvidarme de que, a esta hora, casi 11.000 personas han firmado en change.org la petición de exención del peaje en la AP-6 y sus ramales puesta en marcha por las hermanas De Pablos después de conocerse que el Gobierno no tiene prisa para este asunto y por si acaso alguien se la mete, permitirá los tres próximos años que la concesionaria suba un mayor porcentaje que otras autopistas el precio del paso por la carretera. Otra que nos comemos con patatas. Tragones que somos los segovianos.

En fin, le dejo que quiero ejercer de jubilado e ir a ver la marcha de las obras de construcción del ascensor de la calle Gascos. Varias semanas llevan buscando base para cimentar la construcción, que como todo el mundo sabe es una obra de ingeniería nunca vista hasta ahora. Oiga, que se trata de salvar un talud de menos de diez metros con una construcción al aire libre en forma de ascensor, que eso es muy novedoso y se ha hecho en muy pocos sitios, creo.

¿Le apetece una tortillita de espinacas?

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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