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Premios para todos

Van seis vueltas en el buscador que le doy a los números de lotería que con tanta ilusión llevo acumulando desde agosto—sólo a mi se me ocurre pensar que me puede tocar un décimo de playa Pedrisco, donde veraneé este año en compañía de mi queridísima nuera— y no he agarrado ni un mísero euro así que nada de Nochebuena en Londres, Nochevieja en Nueva York y Reyes en Bali, que eran las vacaciones que me había programado (sin mi nuera). De hecho, en vez de hacerles la butifarra que tenía ensayada a mis jefes he optado por recoger con una sonrisa la lata de paté que me han endilgado como aguinaldo. ¡Pena negra!

Así que aquí me tiene una semana más. Pensaba librarme pero tendré que dar cuenta del tema de los últimos días, ese de la ida y vuelta de los candidatos del PP a la Alcaldía de Segovia que hicieron de Palencia un lugar del que el personal andaba más pendiente que del salón de cánticos de los niños de San Rafael. Chico, que pelea por encabezar la lista y eso que ganar estas elecciones en mayo no parece la tarea más fácil para el PP pero oiga, ya veremos, que dado el grado de acierto de las encuestas en los últimos años, lo mismo…

A ver si soy capaz de explicarlo: hace diez días, José Mazarías parecía el candidato único y fijo, aunque salió competencia inesperada con Pablo Pérez, al parecer muy querido en la ejecutiva de Madrid pero poco apreciado por la presidenta de Segovia, Paloma Sanz, que se encastilló en su hombre. Como no había salida y con la aparente sana intención de que no corriera la sangre, agarran a José Luis Sanz Merino, que pasaba por allí, y le colocaron de candidato, con sus notas oficiales, sus declaraciones públicas y sus promesas de esfuerzo y remontada de votos. Faltaba que se cantara el gordo. En dos horas, con la convención popular de Palencia en marcha, los de Génova , los mismos que habían pactado unas horas antes, montaron un cadalso, ajusticiaron en público a Francisco Vázquez, Paloma Sanz y, como pasaba por allí, a Sanz Merino, sacaron de la cama a Pablo Pérez, que el día anterior se había acostado con un disgusto de los gordos —la «operación» se gestó la mañana del mismo sábado— y le proclamaron cabeza de cartel.

Pérez, detrás de Herrera, en la convención de Palencia.

Brutal. A ver, dicen que los de Génova han tratado después de disculparse con los afectados por el escarnio público autorizado directamente por el presidente nacional, Pablo Casado, que algunos cercanos a la ejecutiva provincial se comieron varias plantas en los parques públicos de Palencia mientras trataban de asimilar el asunto, que la parlamentaria Beatriz Escudero, que primero felicitaba efusivamente a Sanz Merino justo un segundo después se deshacía en besos a Pérez sin despeinarse un pelo, que aquí hay que estar a lo que se está, y que Silvia Clemente estaba ese día de vacaciones en el extranjero. También sé que aquí no ha dimitido nadie. ¡Uf! Esta peli tiene que tener segunda parte porque está llena de tramas abiertas.

Donde si vi a la presidenta de las Cortes regionales fue en la inauguración de la sala Bajo Claustro, en la Catedral, donde se arremolinó todo perro pichichi de la política segoviana en torno a la presidenta del Congreso, Ana Pastor. De la apertura de la sala me quedo con que es un ejemplo “tipo” de la forma de desarrollar proyectos en Segovia —esta ha costado acabarla 23 años en cristalizar, en la media del resto— y que ahí abajo hay restos de las casas que llenaban la Judería antes de que se les echara. Y ahora ya sabemos por qué el barrio judío de Segovia tiene tan poquitas cosas que mostrar.

Oiga, que no me meto con la iglesia, que en algún sitio tenían que montar la Seo segoviana y aquel solar —quizá el mejor de la ciudad— estaba vacío en el XVI y además no quiero que se me echen encima grupos como el de San Miguel y San Frutos, esos que encabezan el movimiento contra la estatua del demonio al que engañó una mocita que estaba harta de bajar al río por agua.

La alcaldesa, Clara Luquero, parece cansada de la polémica y le ha salido la vena autoritaria, que dice que poner estatuas y ornatos en la calle es potestad del Ayuntamiento y de nadie más y lo mismo tiene razón. Mire la frase que tengo para cerrar este párrafo: me declaro pro estatua diablesca porque me parece simpática y porque me hartan las polémicas insustanciales (y ni siquiera se me ha dado la vuelta a la cabeza al decirlo).

Un guardia civil prueba el sistema.

Otras cosas. Sabe que me hago a menudo eco de lo parcas en datos que son las notas policiales en esta provincia, pero hombre, ni tanto ni tan calvo. Sorprendidos por las habilidades de unos cacos que, en Cuéllar, estafaban en las máquinas esas de cacahuetes y bocatas, los policías relatan en una nota pública exactamente cómo realizar la operación por si algún lector quiere probar. Hala. Otra demostración más de que «cualquiera vale para hacer las notas de prensa» que impera por ahí.

Esfuerzo comunicador bien montado y tirando de profesionales hacen los de la Vuelta ciclista que todo el mundo se ha enterado de que esta semana han presentado el recorrido de la carrera, que este año apenas roza Segovia —ya sabe que eso funciona con pasta. Si pagas, mucho, el helicóptero vuela sobre tu pueblo y si no, no— por algunas carreteras del Norte y, aquí viene mi cabreo, ¡por la sierra de Madrid! Lo peor de todo es que por mucho que pataleo los del otro lado de Guadarrama no me hacen ni caso y se adueñan de la montaña. En fin, me subiré a Navacerrada a jalear a los ciclistas. ¿Se apunta?

Centenares de personas en la carrera del Pavo de hace dos años.

Si lo prefiere más cerca, siempre tenemos la carrera del Pavo, la mañana del 25. A ver si alguien le gana a Julio Martín.

¡Anda! Casi me olvido: ¡Feliz Navidad!

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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