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¿Qué ha pasado en el PP de Segovia?

José Luis Sanz Merino.

12:00 de la mañana del 22 de diciembre de 2018 en el Centro Cultural Provincial de la Diputación de Palencia, donde a las 12:30 debe iniciarse la convención del PP de Castilla y León para presentar a los cabezas de lista por las nueve capitales de la Comunidad. En los corrillos previos, el segoviano José Luis Sanz Merino es una de las estrellas. Los compañeros le felicitan e incluso algún medio de comunicación le pide declaraciones; el portavoz del Gobierno de la Diputación de Segovia ha sido la sorpresa de última hora, desde días antes todas las capitales tenían claro su candidato menos Segovia, que en las últimas dos semanas ha vivido un pulso sin precedentes entre la dirección nacional del partido y la local. Sanz Merino no tenía ni la más remota idea de lo que se le venía encima.

Pocas horas antes, en Madrid, Francisco Vázquez, el número dos del PP regional y hombre fuerte en Segovia,  y la presidenta provincial, Paloma Sanz realizan un último intento por convencer a “la nacional” para que invista al favorito local, José Mazarías. Pero la resistencia es radical. Mazarías no. Sale entonces como vía intermedia José Luis Sanz Merino. El nombre recibe el visto bueno de Génova y a las 17 horas empiezan a correr los washapps confirmando la primicia: “será José Luis”, “te confirmo que es José Luis”, rezan los mensajes.

El anuncio toma por sorpresa a la gente de Pablo Pérez, el candidato de Génova, que se resiste a tirar la toalla. Pero en una llamada Sanz Merino tiende puentes e informa a Pérez que ha aceptado la candidatura por Segovia y que “se cuenta con él”.  La partida se ha terminado para el joven abogado -el 26 de diciembre cumple 34 años- segoviano, y Sanz Merino quiere cerrar heridas cuanto antes. Dos horas después, y en comunicado oficial, el comité electoral de Segovia confirma que Sanz Merino es el elegido. El aparato segoviano respira tranquilo, Sanz Merino es un peso pesado, un profesional de la política. Total confianza.

Pero esta es una partida con bola extra. Volvemos a los pasillos del centro cultural palentino. La comparecencia de Casado se retrasa media hora. Las caras del PP segoviano son puro desconcierto. “Nos han colado un gol por toda la escuadra”, comenta un miembro de la patidifusa representación segoviana. Oficialmente no hay ninguna información, solo se sabe que alguien le ha dicho a Paloma Sanz que “Génova” ha dicho “no”.

Entre tanto, un coche  circula a toda velocidad por la Autovía de Pinares, en él viaja Pablo Pérez, que dándose por derrotado -y este es un detalle no menor- había decidido no acudir esa mañana a la cita de Palencia. Hasta que minutos antes del mediodía le llaman del entorno directo de Casado, quien finalmente y en persona ha tumbado la operación “tirar por la del medio” diseñada por Paco Vázquez. El jefe supremo ordena a Palencia que reserven una butaca para Pablo justo detrás de Juan Vicente Herrera y en medio de la fila de los candidatos del resto de capitales. Segovia ya tiene “alcaldable” por el PP, contra todo pronóstico.

¿Cómo se ha metido el PP en este embrollo? ¿Por qué Casado ha puesto tanta presión en forzar un candidato contra toda la cúpula local? ¿Y por qué la cúpula local ha puesto toda la carne en el asador para frenar esa prerrogativa del líder nacional? Estas son las dos preguntas realmente importantes.

Paloma Sanz y José Mazarías en la paellada de vernao del PP de Segovia. En segundo plano, Paco Vázquez y su equipo.

La primera es fácil. Si hace unos meses a Paloma Sanz le piden que escriba el nombre de alguien que bajo ningún concepto quisiera como candidato a la alcaldía (ni a nada), ese nombre sería Pablo Pérez. Y a la inversa, Pérez, considera que Paloma Sanz le ha descolgado del partido tras 17 años de militancia. Se detestan. El desencuentro se inició cuando Pérez estrena condición de senior y debe abandonar la presidencia segoviana de Nuevas Generaciones, donde precisamente ha coincidido con Pablo Casado. Paloma Sanz le pide a Pérez que impulse en la cúpula de las juventudes a un familiar. Pérez se niega y opta por dar cancha al “número dos” de Nuevas Generaciones.

No me has querido hacer el favor… arrieros somos y en el camino… De Paloma Sanz todo el mundo dentro del PP dice que es muy buena mujer, cordial y amiga de hacer favores. Pero también dicen que cuando te pone una cruz es para siempre. Sanz le puso a Pérez una cruz de trazo doble. Y a Pérez, que si bien es reputado como un “chaval del partido de toda la vida” pero que  también tiene sus cadáveres en el armario (que lo pregunten en el grupo de concejales de la etapa de Jesús Postigo), no le ha quedado otra que pasar a la oposición. Especialmente desde que, con Paloma de presidenta, Pérez dejó de pintar en el PP. Su nombre, antaño fijo en las comisiones internas y organizativas, desapareció. Era un hombre vetado. Pero el futuro candidato a alcalde cuenta con muchos amigos y conocidos en el partido. Así que cuando surge el pulso entre Casado-Cospedal  y Soraya Sáez de Santamaría, Pérez aglutina al sector casadista. Es una rara avis en un territorio en el que el aparato ha apostado por la perdedora y, todo lo más, Silvia Clemente y Beatriz Escudero, apoyan a Cospedal. Si hay alguien en quién Pablo Casado pueda confiar para que sea sus orejas y ojos en terreno hostil, ese alguien es Pérez.

Pérez, detrás de Herrera, en la convención de Palencia.

Y esto explica en parte la segunda pregunta. Para Paloma Sanz, ya sabemos, Pérez es la zorra en el gallinero, y es hasta cierto punto normal que una cúpula local se resista a aceptar a un candidato impuesto desde Madrid. Pero esa es prerrogativa de Madrid, de donde resulta realmente atípico que Segovia se cierre en banda llevando la cosa al extremo como lo ha hecho con todo el apoyo del PP de Castilla y León. Pero si eso no es normal, meno lo es que ante tamaña resistencia, desde Génova no acepten la “tercera vía”, como la finalmente propuesta por Vázquez. Que parecía lo más razonable.

Pero está claro que Casado quiere a gente de su plena confianza en Castilla y León. Donde las maniobras y piruetas entre silvanistas y mañuequistas, a lo que se añade el desespero de herreristas que se ven ahuecados del poder, son gráficamente descritas por un procurador socialista como “cuchilladas al vientre”. El ambiente está raro, raro. La victoria por goleada de Alfonso Fernández Mañueco en las primarias de 2017 frente a Antonio Silván dejó heridas que tardan en cicatrizar y el sorprendente triunfo en 2018 de Casado las ha reabierto y rellenado con sal. Especialmente ahora que hay que hacer listas y (con Vox y Ciudadanos al acecho) no hay cama para tanta gente. La escabechina de Valladolid deja regueros hasta en las provincias.

Así no se ganan las elecciones. Se impone un juramento de amor eterno, o al menos hasta pasado mayo. No se pierdan el vino de Navidad del PP de Segovia, allá por Reyes. El espectáculo está garantizado.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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