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PP: Reparto de arroz en Codorniz

Del tradicional inicio de curso del PP segoviano no hay que perderse la paella (es de las buenas) y la composición de la mesa de honor del convite: verdadera radiografía de quién es quién en el aparato local. Vale, en años como el que nos toca, en vísperas de municipales, europeas, catalanas, andaluzas, autonómicas (resto) y, seguramente, nacionales, no está de más, tampoco, pegar oreja a ver que dice el jefe del partido, Alfonso Fernández Mañueco, a propósito de las listas. El salmantino ha crecido políticamente en paelladas como la de ayer, en Codorniz. No consta que fallara en ninguna de las anteriores. Ha visto como a Maíllo se le caía el Iphone-¡chof!- en el perolo (eso en 2015) y sobrevivió al gran diluvio de 2016, año en que el personal se comió la paella con la silla en la cabeza. Mañueco reparte el arroz.

Listas a finales de año

¿Y qué dijo? Sobre municipales, y más en concreto sobre las candidaturas de Segovia y Soria (hubo alguna tonta confusión al respecto), las que aún están por definir, lo último que sabemos fue el inmisericorde “en los próximos meses” de Francisco Vázquez (que no habla de balde, algún que otro cabeza de lista se enteró que lo era la víspera de presentar la lista en la Junta Electoral). Bien, tachen “próximos meses” y pongan “a finales de año”, que fue el cronograma que los periodistas logramos arrancar. Eso las municipales. Para ser procurador en Cortes, en cambio, con muuuucho más encaje de bolillos por delante, el plazo es abril 2019. ¿Repetirá Raquel Fernández? No desde luego que sí. Más bien sí desde luego, no. “Será un candidato ganador. El PP es un partido que sale siempre a ganar”, dijo Mañueco, haciendo buenas las mismas palabras utilizadas por la presidenta del PP segoviano, Paloma Sanz. Y ahí lo dejo, interpretar es libre. Pero no lo veo, francamente.

Superado el trámite del canutazo, importa estar a la confección de la mesa de honor. Ocupa el centro de la carpa, y sin protocolo aparente, por allí van tomando asiento los barandas del partido alrededor del jefe. Hace años que no es costumbre que un concejal de la capital se asome por ahí (salvo Vázquez, obviamente). Los de Raquel Fernández se distribuían apartados, en una mesa para ellos solos. Mañueco saludó a Fernández (coincidieron) que tenía un aspecto melancólico (con siete meses de embarazo, suele pasar). Y hasta ahí.

Anoten. El centro de la mesa, a un lado Mañueco y al otro Vázquez. Flanqueado Mañueco por la presidenta del partido, Paloma Sanz, y el coordinador general José Mazarías. Vázquez tenía a un lado al influyente presidente del PP abulense, Carlos García, y a Silvia Clemente. La segunda línea la formaban Represa y Escudero, a un extremo, y al otro, López-Escobar y el secretario general, Miguel Ángel de Vicente. Ya en terceras posiciones, Jesús Postigo, Juan Carlos Álvarez. Los huecos los iban cubriendo diputados provinciales con una llamativa novedad, Raquel Sanz, concejala de Sepúlveda y hoy cargo de confianza en la Junta. Chica nueva en la oficina.

Sigamos con el Sálvame. Mucho mejor el nuevo look de Paloma Sanz, rejuvenecida y toda vitalidad. Pelo corto y modernidad campera. Acaso tenga relación que andaba por ahí, también en sitios de honor, Juan Quesada, “psicoesteta” del PP, asesor de los VIPs del partido en comunicación, imagen y lenguaje no verbal, que como es sabido, en el PP es tan crucial como el verbal (o más).

De mujer a mujer, una de las dos del aparato que se apartó de la corriente “sorayista” en el momento primarias de julio (y parece que fue hace un siglo), Beatriz Escudero, la mar de tranquila e integrada. Claro que ella juega en la liga de Génova, distinta a la de Valladolid, y ya cumplió la “mili” de la política local soportando como jefa de la oposición las tarascadas, patadas en las partes y chulanganadas de Pedro Arahuetes: Escudero tiene vía libre para repetir de diputada, esa es la impresión, que no va a venir ningún Pedro Gómez de la Serna a disputarle escaño (¿qué fue de él?).

Si acaso, desde dentro. Así, a la otra “cospedalista”, Silvia Clemente, en cambio, se la vio un tanto distante de la cúpula. Clemente no estuvo en el canutazo con el presidente del PP de Castilla y León y la presidenta, cosa que va contra las reglas del protocolo pepero.  La “tres” del partido y presidenta de las Cortes regionales, y a diferencia del resto de la cúpula, optó por perderse entre la “gran familia popular” con la que siempre tiene predicamento; hubo que avisarla para que acudiera a la tradicional foto de reparto de paellas. No es propio de ella hacerse el remolón. Y es que se dice que las relaciones con Mañueco no son exactamente las mejores, que en Valladolid le pasan cuentas por su adscripción al bando perdedor pero ganador de María Dolores de Cospedal. Que no tiene futuro en Valladolid, mientras lo tenga Mañueco. Que el futuro está en otro lado.

Siempre se dicen muchas cosas de Clemente. Entre otras, que sería una gran cabeza de lista para las municipales de Segovia. Pero siempre ha sido renuente Clemente  (y perdonen el ripio) a jugar en esa especie de Segunda B de la política, esos campos llenos de hoyos y defensas arteros que compensan lentitud con malas artes. Difícil lucirse y fácil dejarse los ligamentos (lo saben bien Escudero y Postigo). Y más en Segovia, donde el ascenso de Ciudadanos podría poner en riesgo un destino en principio apetecible como la presidencia de la Diputación. La otra opción, más factible, es la liga nacional. El Congreso o el Senado, pero nadie ve a la Clemente de dos de Escudero, ni de nadie, la verdad… Así que el Senado…

500 comensales: la bandeja por sombrero

El resto de distribución ya es pepelogia profunda. Sobre 500 comensales, no son tantos para votar en las primarias. Aquí los de Cantalejo, allá los de Santa María. Nadie de Cuéllar para variar (una de tres, cogen vacaciones según descabellan al último toro de las fiestas o son alérgicos al efecto astringente del arroz, y sí, falta la tres). Eso los identificables, porque en la cola de la paella mucha bandeja por sombrero para combatir al sol. Por lo que concierne al alfoz, ese estratégico segundo y tercer escalafón, del que tanto se depende, se ubicaba en la última mesa, perdidos al fondo. Eso sí, los mejor atendidos con Vicente Calle, alcalde de La Lastrilla, agasajando con jugosos tomates de su huerta particular que las concejalas Susana Domínguez (Palazuelos) y Enriqueta María Martinez-Llácer Marín (Trescasas) aderezaban con primor.

Por último pero no menos importante, el cambio de escenario. En terrenos del partido judicial de Santa María, feudo del alcalde y diputado santamarino, Jaime Pérez. Lo digo sin maldad, por ser anteriormente la zona de Prádena sede de la PPaella, feudo del también diputado y alcalde, Miguel Ángel de Vicente. Estamos en las instalaciones de la finca, picadero, hotel y restaurante de eventos Finca El Pînar de Codorniz, del gran pero gran empresario de la restauración madrileña y del catering (Ramiro Restaurantes, con un porrón de establecimientos en la Comunidad), Domingo Tinaquero. Que también es alcalde de Codorniz, sí, mismo pueblo de donde en marzo un concejal, alias “El Lupillas“, fue detenido con gran sorpresa de la vecindad por pegar palos en las gasolineras. Era del PSOE y no estaba invitado.

De arriba a abajo. Colas para el arroz en Codorniz. Sanz, Mauñeo y Fernández, foto al paso. Rancheros: Vázquez, Mañueco y Clemente. Mesa central, desde los dos ángulos. Mazarías y Sanz, inseparables, recorriendo la finca. Sobre estas líneas, Vicente Calle fardando de tomates de huerta.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Que tufo propagandístico y servil Sr, Besa y Sra. del acueducto. Algo tan viejo como al que te da de comer, no le muerdas la mano.

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