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Qué quiere decir ‘apoyo absoluto a Rajoy’

ültima visita de Rajoy a Segovia.

Si yo fuera Mariano Rajoy, pensaría en los Santos Óleos. Cuando el PP emite comunicados de “apoyo absoluto” la experiencia dicta que el “supuesto apoyado” ya tiene un pie en la tumba. El pasado viernes el PP de Segovia emitía un surrealista comunicado de “apoyo absoluto” a M.Rajoy. Es, evidentemente, una sobreactuación. Y no sobreactúa uno porque sí. Sobractuamos cuando creemos que debemos aparentar más intensamente de lo razonable determinados sentimientos. Y la única razón que se me ocurre para tal proceder es porque han empezado los movimientos internos para tumbar a Rajoy e intentas desmarcarte de ellos. Que yo te apoyo quiere, pues, decir que hay otros que no.

Aquí dicen que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo busca apoyos entre los barones del partido para postularse como sucesor de Rajoy.  Y citan a Juan Vicente Herrera y a Alfonso Fernández Mañueco como “barones” que estarían a favor del “otro gallego”. Y quien cita a Fernández Mañueco cita a su segundo, Francisco Vázquez.

Cierto que Herrera y Feijoo están de morros con los presupuestos de Montoro, y así se lo hacen saber siempre que pueden. Pero no nos precipitemos. Federico Quevedo firmaba su columna un día después, y no antes, del “apoyo absoluto” del PP de Segovia a Rajoy. Es un periodista criado en la Cope, muy puesto en pepeología profunda, con acceso a barandas del partido. Probablemente recibe confidencias off the récord realmente demoledoras. Y como ve que dos y dos son cuatro, y que ir a unas elecciones ahora mismo con Rajoy es como lanzarse a la piscina con un yunque atado a la cintura, hila hebras y larga el nombre que más respaldo parece concitar para suceder al “apoyado absolutamente” y que tendría el parabién de las comunidades peperas que aún pintan algo en el partido, Galicia y Castilla León (descabezado Valencia, Cataluña, Mallorca y Madrid, ¡qué queda sino!).

Ultima visita de Sanchez.

Para eso están los periodistas afines. Para decir en voz alta lo que el partido no se atreve a publicitar: con Rajoy perdemos y por paliza. Ciertamente, el registrador de la propiedad de Pontevedra ha tenido mejores semanas. Una sentencia de “partícipe lucrativo” (y aprovecho para decir que no es el primer partido condenado por financiación ilegal, que tal honor corresponde a la Convergència de Puigdemont), una moción de censura en puertas… Pero sobre todo lo que preocupa al PP es el sorpaso de Ciudadanos, la caída en barrena de la gaviota en los sondeos: la pérdida de la hegemonía del centro derecho que ha venido detentando el PP desde 1993. Y no parece que Rajoy y su gabinete tengan la menor opción de remontar esta tendencia. No saben qué hacer.

No sabes qué hacer y vas para la segunda, pues se cambian al entrenador. Aunque ahora mismo no pinta que Rajoy baraje la opción de irse. Asegura que él está encantado, que está en forma (o eso dice, pues cada día se le ve más gagá, y sabido es que la edad no perdona). De otro modo aprovecharía la que cae para ejercer de cortafuegos (o intentarlo) de la Gürtel, anunciar que no se presentará a la reelección y tutelar un recambio que permita una efectiva visualización de la regeneración del partido, si tal es posible. Son movimientos, sin embargo, nada rajoyanos, que cabe suponer que apurará a las municipales y si allí se confirma el avance de Ciudadanos, PPortazo al canto. Y esto es precisamente lo que no quieren los que se juegan las sillas en el envite: servir de cobaya a Rajoy.

Paloma Sanz o Francisco Vázquez (dudo que en Segovia se mueva un comunicado sin su autorización), por tanto, tal vez sin querer lo que han enviado es un comunicado que viene a decir: “la gente raja que te tienes que ir”. Lo que traducido al genovés se escribe: “apoyo absoluto”.

La clave es naranja. Ciudadanos empieza a preocupar mucho a derecha e izquierda. Tras varios meses deshojando margaritas, Pedro Sánchez promueve una moción de censura con una finalidad doble: recordar a Podemos quien lidera la izquierda y evidenciar que Ciudadanos no es sino la rama juvenil del PP. El recambio. Rivera no es alternativa de gobierno, sino continuidad. Rivera es Rajoy.

El pentapartismo, el electorado distribuido no en los tres estratos clásicos de la política española sino en cinco (Podemos, PSOE, PP, Ciudadanos y nacionalismo periférico) obliga a un cambio de estrategia. Ya no hay dos bloques confrontados, está el amigo-enemigo, aquel con el que podría llegarse a ententes de gobierno pero que combate el mismo espacio electora,  y el enemigo-amigo, el que no entra en la quiniela del gobierno pero debilita al anterior. Atacando a Ciudadanos el PSOE beneficia al PP, que cuando ataca a Podemos afianza al PSOE, y cuando Podemos ataca al PP el que sale ganando es Ciudadanos (y PSOE).  O sea, el que ataca a  uno refuerza a un rival. Lo cual obliga a pasar  de los puñales a la recortada. Tirar a lo gordo y salga el sol por Antequera.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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