Creo que se ha escrito suficiente sobre la pretensión del Gobierno de la Junta de Castilla y León de blanquear el Golpe militar franquista del año 36, mediante ese engendro de Ley denominada de la Concordia y pensaba dar por zanjado este tema, por mi parte. Pero me plantea un amigo y compañero de Bernardos, Ángel Centeno, después de leer algunos comentarios a mi último artículo, la conveniencia de recordar, por doloroso que sea para los que lo padecieron más directamente, el caso del Consejo de Guerra que termino con 53 habitantes, hombres y mujeres, de este pueblo, que ni siquiera fue frente de guerra, por el simple hecho de haberse mantenido fieles a la Constitución republicana que les ofrecía libertad y una mejora de sus condiciones de vida.
13 de ellos fueron fusilados, el 7 de mayo de 1937, en Segovia, frente a las tapias del Cementerio y enterrados, según consta en la providencia de enterramiento firmada por el juez comandante sr. Utrilla, en la zanja nº3, sepulturas 1y 2. Sepulturas cuya ubicación se desconoce a día de hoy, a pesar de los esfuerzos por localizarles, realizados por algunos de sus parientes que mantienen la esperanza de encontrar sus restos y rehabilitar la memoria de sus antepasados. Otros habían sido fusilados en el cementerio de Bernardos; dos más desaparecieron en razias de los falangistas de la comarca, y otro fusilado en la fuga del Fuerte de san Cristóbal en Pamplona. Sin ningún afán revanchista, como dice mi amigo, pero es lo mínimo que se puede pedir. ¿De verdad alguien puede pensar que hay casos de victimas del lado golpista que se puedan equiparar a los miles que se dieron entre los republicanos, en cuanto a su reparación pendiente?
Sin embargo, parece que a algunos nostálgicos del franquismo les cuesta entenderlo y afloran sus odios ultra católicos (lo opuesto a los auténticos católicos) y hacen patentes sus contradicciones: por una parte critican las leyes que intentan reconocer la dignidad de las víctimas de la guerra y la represión: porque no hay que remover el pasado… y por otra pretenden ampliar el periodo histórico de aplicación de su ley hasta el año 31 para tratar de diluir su responsabilidad en el Golpe del 36 y sus trágicas consecuencias. ¿Y porque no incluir la dictadura de Primo de Rivera, padre de los fascistas José Antonio y Pilar?
Es comprensible que, en algún momento de lucidez, la mala conciencia les apremie a olvidar, selectivamente, claro, incluso a perdonar, como si tuvieran algún derecho, pero lo que pretenden realmente es dificultar la rehabilitación de las victimas del golpismo y eso es ruin, sin paliativos.
Hay una persona, no sé si hombre o mujer, porque utiliza el seudónimo “Ángel” y, al parecer, estos seres no tienen sexo, que en mi último artículo (Concordia postfranquista), y al margen de valoraciones estériles que me dedica, aunque sería más digno acompañarlas de su nombre y apellidos (cosa que no espero), plantea una serie de cuestiones sobre el periodo republicano donde demuestra su sectarismo y su ignorancia histórica. Le recomiendo que lea la opinión de los más de cien historiadores que se han manifestado en contra de la Ley de la Concordia inventada por el tándem PP-VOX. Pero seguramente preferirá seguir al seudo historiador Pio Moa, o al obispo Argüello.














Últimos comentarios