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Verstrynge contra la corriente

Vuelven los 70. Aún caliente la silla donde el miércoles se sentara Felipe González en la Universidad Popular de San Quirce, el jueves la ocupaba otro has been de la transición Jorge Verstrynge, hoy en Podemos. A diferencia de su predecesor, no tuvo “escrachín”, tampoco tanto público, aunque sí atrajo a medio centenar de asistentes, entre ellos, los jefes de Podemos en Segovia, la procuradora Natalia del Barrio y Daniel  López Vela, ambos candidatos en la lista de Fernández para la configuración del partido en Castilla y León, este fin de semana en Soria.

Probablemente, el insulto que peor lleve Verstrynge sea el de políticamente correcto, el malditismo va con él, la disensión, la crítica, el gusto por la paradoja y una lucha feroz contra los estereotipos y por mantenerse contra corriente. Es normal, por tanto, que en estos tiempos en los que, como Verstrynge dijo, “populismo es un insulto, una descalificación, o bien un obviar al oponente, le dices que es populista y ya está”, el que fuera fundador de Alianza Popular, luego militante del PSOE, activista anti-sistema, para terminar de verso libre en Podemos, aclare, recupere y si es necesario reivindique la palabra en su último ensayo “Populismo, el veto de los pueblos”.

“El populismo es originalmente de izquierdas, es la confianza en la capacidad del pueblo para gobernarse”, explicaba. No es tan sencillo claro. En España fue precisamente Alianza Popular la que levantó la bandera del populismo, cuando el populismo estaba de moda. Y estaba de moda porque frente a la dictadura los partidos trataban de recuperar el “pueblo” como sujeto político, algo que efectivamente define a la izquierda real. “La creencia en el hombre, los que creen que la historia la protagonizan los grandes hombres y los que creen que es el pueblo el que mueve la historia”, dijo.

Como en Francia

Verstrynge es de los que opinan que “España va 10 años por detrás de Francia, así que lo que está pasando allí es lo que terminará pasando aquí”, predijo. Buena parte de su intervención se centró en analizar el paisaje político francés. La desaparición del socialismo “como ha pasado en Francia, en Inglaterra, en Alemania, Austria… Su problema es que parte de su programa político, el Estado del Bienestar, ya lo han cumplido, y ellos no están para gerenciar”, viniendo a decir que la asimilación de gestión y política es propio del liberalismo, de la derecha, y ese no es terreno electoral de las izquierdas.

Frente a ello asistimos “a una emergencia del voto de clase” así como del voto religioso (esta vez, en referencia a la importancia que el voto islámico ha tenido en las presidenciales francesas, con un 92%. No quiso meterse demasiado por allí el profesor de políticas. Sus matizaciones a los estereotipos que en España suscita el Front Nationale, no suelen ser bien recibidas por la opinión pública española, más comoda equiparando directamente Marine Le Pen a fascismo “un invento de los periodistas españoles, que son los peores de Europa”, dijo. Algo en lo que choca bastante con su pupilo y de momento conmilitón, Pablo Iglesias. No era el día.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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