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Compromisos personales

Cuando escribo esto no sé la respuesta que va a tener finalmente la convocatoria de la asociación de vecinos San Mateo de Nueva Segovia reclamando el Centro de Salud Segovia IV, que los segovianos somos muy nuestros para estas cosas pese a que el presidente, Francisco Fernández, dice que “parece que hay ambiente” aunque completa la frase con un suspirado “a ver si los vecinos del barrio no nos dejan plantados”. Andaba anoche junto a otros directivos recorriendo el barrio entero casi puerta a puerta con un megáfono desde el que llamaba a la participación. Mercadotecnia nivel asociación vecinal y “compromiso e implicación personal”.

El caso es que la protesta sigue adelante pese al apresurado interés del consejero, Antonio Sáez Aguado, que tras años de silencio ha esbozado en quince días un edificio con dimensiones ampliadas respecto al primitivo, ha calculado en 2,8 millones los costes totales y hasta ha distribuido la inversión en las tres próximas anualidades además de incorporar otro novedoso aliciente: si el proyecto avanza rápido anuncia que se harán las modificaciones presupuestarias necesarias y se continuará trabajando incluso por delante de los plazos, un supuesto que se antoja difícil encontrar en el funcionamiento de la administración. Que no falte de nada en su “compromiso personal”.

Tras la experiencia de aquel mayo de 2015 en el que, a horas de las votaciones para las municipales y autonómicas la entonces candidata, Raquel Fernández, vendía a la desesperada el “compromiso personal” de Juan Vicente Herrera por hacer el Centro en este mandato en un descarado intento de modificar la debacle electoral que se avecinaba, en el PP podían haberse extraído algunas lecciones de cómo no hacer las cosas ni ofender a los vecinos. Pero no.

De nuevo con el calendario empujando, a unas horas de una protesta que se prevé masiva y que además da la oportunidad a la alcaldesa socialista, Clara Luquero, de situarse en el centro de la “justa demanda” vecinal hasta el punto de que los convocantes de la marcha sólo quieren en la cabecera a la regidora y a ningún otro político, aparece un escrito con membrete y firma de consejero repleto de nuevos compromisos para la misma infraestructura.

Resulta que la carta en cuestión está firmada, al parecer, el 13 de noviembre pero cinco días después aún no ha llegado a la sede vecinal y lo que han visto en esa directiva es una copia —el presidente usa el término “borrador”— que les ha facilitado el delegado territorial, Javier López Escobar, que se desplazó personalmente a Nueva Segovia a entregarla en mano. Donde el notificador no ha llegado en una semana lectiva con una carta oficial, llega el delegado territorial con una copia. No es el procedimiento habitual.

A simple vista suena a que la intención era hacer una gestión directa y discreta que frenara la manifestación de este sábado y cuando eso falló de nuevo se activó a la portavoz municipal —van dos veces en la misma piedra— para que emitiera una nota de prensa a 40 horas de la protesta contando la historia de la carta que se ha escrito pero no se ha entregado, los plazos, los tamaños y los millones del “compromiso” de la Junta por si la opinión pública fuera menos tozuda que los de la asociación y se pudiera conseguir que la manifa al menos haga poco bulto.

Al margen de la brillantez o la pátina mate —juzgue usted— que adorna a los estrategas políticos de turno, el Centro de Salud de Nueva Segovia (y ahora también de varios pueblos del alfoz) se ha convertido de nuevo en el escenario de lucha en la eterna confrontación entre PP y PSOE, entre la Junta y el Ayuntamiento, que parecía aletargado desde que se produjo el relevo en la Alcaldía de la capital.

Luquero ha cogido al vuelo la bandera que le han ofrecido los miembros del movimiento vecinal acaparando el protagonismo político y reduciendo al papel de actores secundarios a los representantes del resto de los grupos del Consistorio pese a que también apoyan la demanda del barrio.

Este es el enésimo duelo al sol entre PP y PSOE y no caben otros actores como parece demostrar la nota, también con membrete oficial, en la que los gobernantes municipales declaraban su “apoyo incondicional y compromiso” con las exigencias de la asociación vecinal. Toda una declaración formal de guerra en términos políticos.

Autor: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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1 Comment

  1. BLA BLA BLA BLA BLA pero la ciudadanía a seguir esperando, esperando, siempre esperando a que las palabras den paso a las realidades.

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