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Balance de fuego

En las próximas horas se espera la declaración de extinto del incendio forestal que durante una semana ha mantenido en vilo a Segovia. Han sido 370 hectáreas calcinadas, en zona de alto valor ambiental y mediático. Un incendio con un descomunal despliegue de medios que ha abierto telediarios y el peor que se recuerda en el Guadarrama. Incendio en zona atípica, pues son bosques con planes de ordenación, donde se explota la madera, con ganado que pasta matorral, declarado zona ZEPA, Lik, paraje natural protegido y Parque Nacional… Es una de las masas forestales más cuidadas de España

El origen

A fecha de hoy todo lo que se sabe es que no fueron causas naturales. Si imprudencia o intencionalidad criminal es otro cantar.  «De momento no se han detectado acelerantes, ni velas, ni artefactos, ni ninguna prueba que nos permita afirmar que fue deliberado. Eso no quiere decir que se excluya la intencionalidad, se puede provocar un fuego con un mechero y no deja rastros», explica Javier López Escobar, que en calidad de delegado de la Junta en Segovia se ha encargado de la coordinación del operativo de extinción. Tampoco se ha verificado ninguna de las muchas «fake news» que más rápido que las llamas se extendieron por las redes. No hay noticias del coche desde el que supuestamentes se iban lanzando bolas encendidas, ni ciclistas testigos de supuestos pirómanos, ni esa suerte de piloto de rally que poco antes de las 14 prendía un fuego en la Morcuera y a las 14:40 prendía otro al otro lado de la sierra (una carretera de montaña, 67 km de distancia, más de una hora de conducción).

Si se sabe el punto de origen del fuego. Un único foco en el camino hacia Fuente Infantes en lo más alto de Caserío de Urgel. «La zona fue aislada y no ha sido contaminada, los técnicos lo han mirado todo y hay material aún en el laboratorio. Con los medios actuales, en una zona así, se puede determinar el punto de inicio con una pulgada de margen de error», señala López-Escobar. Se trata de una zona aislada frecuentada por parejas y punto de celebración de botellones. Aunque ni las horas ni las condiciones (una tarda extremadamente cálida) encajan. Suelo urbano catalogado como zona verde llena de rastrojos, botellas rotas y condones. «Hasta hace cinco años los de la urbanización teníamos a dos operarios limpiando las calles, porque el ayuntamiento no se encarga. Esto está abandonado, pagamos un IBI carísimo (el centenar de viviendas se distribuye en parcelas de mil metros o más, unos 2.000€ de IBI al año) pero no tenemos el menor servicio», explica una vecino. «Lo raro es que no haya pasado antes». La urbanización surgió en los 80 como una promoción privada, pero en 2013 la justicia obligó al Ayuntamiento a recepcionar la urbanización, lo que apareja el mantenimiento de los sistemas generales, calles, aceras, zonas verdes. Un mantenimiento al que el consistorio sistematicamente siempre ha rechazado. «No es momento de entrar en estas valoraciones», explica el alcalde, Samuel Alonso. opinión que comparten muchos vecinos granjeños y del propio Caserío de Urgel.

Los trabajos de extinción

Un retén de dos trabajadores de Patrimonio Nacional fue el primero en acudir. «En seguida se vio que no había nada que hacer», explicaban. Hubo suerte, un ligero viento impulsaba al norte las llamas, hacia arriba, si llega a soplar dirección sur las llamas hubieran entrado en los jardines de La Granja. En aquel momento, los helicópteros estaban centrados en la Morcuera.

«Llegué a tener bajo mi mando a 50 personas. Son jornadas de 12 horas y trabajamos a un ritmo medio-bajo, porque de otro modo es agotador. El trabajo es diferente, en función del fuego y el terreno; en unas partes hay que tirar de motosierra para encauzar el fuego, en otro se trazan cortafuegos con azadas, y también se remata a pala las zonas de descarga de los helicópteros; si solo fueran los helicópteros las llamas se reactivarían, así que hay que ir allí y consolidar la extinción», explica David, agente Medio Ambiental del servicio territorial de la Junta en Segovia.  En cada cuadrilla van siete de personal y un «observador«, es el encargo de vigilar continuamente por dónde va el fuego, prevér rutas de salida, evitar la pesadilla de los que extinguen incendios forestales, quedar cercado por las llamas.

Las buenas condiciones del viento facilitaron perimetrar rápidamente el incendio, que es lo importante en estos casos. El resto es luchar para evitar que las llames pasen y generen nuevos focos. «El comportamiento del fuego dentro de un incendio es muy variable y depende de la interacción con el suelo. Hay zonas que verás que se han salvado porque el suelo estaba húmedo, en otras los árboles están apenas quemados, en otras en cambio el fuego hacía imposible trabajar. Un ejemplo, en una hondonada el fuego había consumido todo el oxígeno, entonces los gases salían hacía arriban y deflagraban en el aire. Una locura», sigue David.

Los helicópteros

Hasta nueve helicópteros llegaron a trabajar a la vez. Es lo que se denomina un «carrusel«. Hay un director de medios aéreos que, en función de las demandas de las cuadrillas de tierra, va asignando objetivos. El Kamov K-32 es un helicóptero ruso de uso civil pero clon de su variante militar. Pensada para acarrear ingentes cantidades de material. En España hay unas 10 unidades dedicadas a combatir el fuego. ¿Sus bazas? Pueden cargar hasta 5 toneladas de agua, más que un hidroavión Canadian. Sin embargo, los más habituales son AT-802, AT-502, Bell 412-HP, de capacidad de carga de entre 1.500 y 2.500 litros.

Su efectividad reside en soltar el agua a 25 metros del fuego. Desde más arriba el calor vaporizaría la cortina de agua antes de llegar a las llamas. Desde más abajo se compromete la seguridad del helicóptero, hay turbulencias, riesgo de dañar los motores. Normalmente son contratas privadas que concierta la Junta al inicio de la campaña estival. Tantas horas de vuelo contratadas de antemano, tanto dinero. En los años malos, como el presente, el presupuesto se liquida rápido y hay que ampliar los contratos. La veteranía es un grado. «Con gente que han trabajado otros años te entiendes mejor, dominan el argot forestal y eso ayuda mucho a precisar las descargas». Además del argot aéreo. «En estos momentos hay un romeo y un charly en la zona», que traducido es «hay una cuadrilla y una autobomba».

 

Incendio mediático

Las maniobras deben ser precisas para no romper la mecánica del carrusel. Ponerse a salvar caballos en medio del fregado, caballos que muy probablemente hubieran escapado solos, supone salirse del plan de vuelo. No es lo mejor. Pero el del Morete ha sido un incendio eminentemente mediático. Pegando de lleno a un parque natural, al lado de La Granja, a pie de carretera y en horario de máxima audiencia de turistas granjeños. «Hay gente muy loca. Gente que se empeñó en sobrevolar la zona con ultraligero, poniendo en peligro su vida y la del resto de helicópteros», explica el delegado. Se tiene conocimiento de 35 intervenciones de la Guardia Civil para evitar que planeadores, muy poulares en Segova, se «acercasen» a la zona. «Curiosamente, no ha habido ningún caso de drones», comenta sarcástico López-Escobar. Turistas que atestaban los caminos de acceso al frente de fuego, personas que con la mejor intención acudían al puesto de mando a presentarse de voluntarios con chancletas… De esos sí…

 

Normal. El fuego es un espectáculo, con excitación o entre lágrimas por la devastación que apareja, nadie quiere perdérselo. La otra cara es la organización de voluntarios. Al respecto llueven elogios sobre Protección Civil de La Granja. Todo el avituallamiento impecable pero también los trabajos logísticos. «Son cosas como que hay que retirar a medio centenar y llevarlos a dormir al Ceneam, donde se habilitaron los dormitorios, pues necesitas un autobús que los recoja y los lleve hasta ahí, y conseguir un autobús en plena madrugada pues no es fácil», explica López Escobar. Los granjeños se comportaron con profesionalidad y eficiencia, resolviendo muchos aspectos de intendencia y vertebrando la colaboración ciudadana.

¿Y ahora qué? La recuperación

Martes 13 de agosto, nueve días después en las proximidades del Alto los Poyales (2133 m), junto a la Fuente Infantes y el chozo. Por ahí las llamas desbordaron la cresta y pasaron a la Comunidad de Madrid, pero el incendio se logró detener en el flanco izquierdo. Máquinas orugas reforzaron el cortafuegos levantando toda la zona de la fuente, que ahora será restaurada por voluntarios.

Hay un grupo de técnicos de Medio Ambiente de la Junta, de Montes de Valsaín, del Parque Nacional, evaluando la zona calcinada. Empiezan los trabajos de emergencia y que tienen por objetivo consolidar el suelo, evitar que un nublado venga y deje en roca pelada la ladera. ¿Cómo se hace? «Tendiendo fajinas, albarradas, también extendiendo paja», explica una ingeniera. Traducción fajinas: se trata de cada 25 metros, siguiendo las curvas de nivel, aterrazar el suelo con pequeños diques de contención. Se apilan longitudinalmente dos o tres troncos para crear una especie de terraza. Una albarrada es una pequeña represa de medio metro o un metro de altura. Son como presas de castores que se van instalando en los arroyos, en el Morete, cada pocos metros, en función del desnivel. En este caso el objetivo es evitar que la lluvia se lleve toda la ceniza arroyo abajo y contamine el Mar de La Granja. Los materiales que se utilizarán son los restos del incendio, los propios troncos quemados, maleza requemada triturada para esparcir sobre el suelo… Con el tiempo se colmatarán y la vegetación crecerá sobre ellos.

Son trabajos de emergencia a cuenta del erario público, aunque el 80% de la zona devastada es un bosque privado, el Morete, replantado a mediados de los 90. Un técnico que ha trabajado en la recuperación de bosques quemados en Ávila (en los últimos años muy castigada por los incendios) explica que en 36 días se puede tener a la gente de Tragsa montando fajinas y abarranes.

«Sí pedimos que dejen trabajar a la gente, no es el momento para venir a pasear, desgraciadamente la zona estará quemada mucho tiempo. También pedimos que sean comprensivos cuando empecemos a bajar árboles», explican en Medio Ambiente. Habrá que talar, y mucho y no solo árboles sanos. «Para los xilófagos los árboles de transición -los medio quemados- son especialmente atractivos. Hay que talarlos. Las plagas son otro frente de  preocupaciones. A veces, por salvar un árbol hay que sacrificar luego 500 infectados».

Bajando al punto de control en recorrido para la prensa organizado por la Junta, el 4×4 se detiene junto a un grupo de chavales. El agente Medio Ambiental para el coche. «¿A  dónde vais?». «Pues íbamos a ver el fuego». «Imposible, no se puede». Educadamente el agente convence a los jóvenes de que se den la vuelta. «Por cierto, el perro no puede ir así (hay un perro en el grupo, sin correa)». Resignadamente, su joven propietaria extrae una correa extensible de la mochila y se la ata al perro.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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5 Comments

  1. Leo este artículo, muy bueno por cierto, y en Avila en el termino de de Navalacruz , a los pies de Gredos ya esta encendida la mecha.

    El Consejero y su lugarteniente merino ya están de faena con cara de circunstancias, esto es una autentica pesadilla…..

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  2. Gran artículo, completo y explicativo

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  3. Hay que estar mal de la cabeza para insinuar que los incendios son culpa del Pp.

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  4. Gracias por el artículo, Luis!! Cantidad de detalles y muy educativo. Interesante

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  5. Pues yo felicito a la persona que ayudó a los caballos.
    Creo que hizo lo correcto y dudo mucho que perjudicara a la operación en marcha.

    Yo hubiera actuado igual.

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