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Rumbo y decisión

La Segoviana ofrece esta semana una rendición de cuentas que viene tarde, demasiado tarde, para la gran cantidad de contratiempos, problemas e incidencias que han rodeado una convulsa temporada. Mientras la secretaría deportiva hace milagros, renovando jugadores y tratando de planificar un nuevo curso del que no se sabe ni la dimensión ni la altura del proyecto global gimnástico, la directiva asoma la cabeza tras un año de silencio. La ausencia de su máximo responsable (Fernando Correa) durante tanto tiempo, bien hubiera merecido una aparición de cara al público en forma de rueda de prensa o, mejor aún, asamblea. El máximo timonel de esta aventura abandonó el barco y el socio merecía una explicación de lo que ha pasado y, sobre todo, de lo que va a pasar.

Los cada vez menores ingresos por publicidad y subvenciones que recibe la entidad, las dificultades de maniobra en el día a día, la ausencia de eventos y actividades en torno al club, el lastre de la deuda y, sobre todo, la enorme daga que pende en forma de denuncias de jugadores de temporadas anteriores, arrojan un panorama verdaderamente desolador, ante el que sólo cabría una respuesta contundente: presentar un objetivo y proyecto coherente para la entidad y una planificación a medio-largo plazo igualmente creíble.

Se me antojan insuficientes las declaraciones sobre una intención de continuar la labor de los últimos años, ¿continuar qué?… la situación económica penosa, la indefinición deportiva, la deriva institucional…

No cuesta tanto decir: “Señores, no hay dinero y apenas posibilidades de conseguir inversiones fuertes para la entidad. El plan para los próximos años será sanear el club, dejar la deuda a cero, pagar a los futbolistas y proveedores lo que se debe y olvidarnos de operaciones faraónicas”. O si, por el contrario, existen posibilidades (que los demás no vemos) de hacer del club un bloque con verdaderas opciones de ascenso y proyección –sin hipotecar el futuro- que se presenten las pruebas, que se explique.

No hay nada más duro, insoportable y desalentador que andar cada día con la incertidumbre encima de los hombros y rodeado de miradas lastimeras y apenadas. Bolsillos vacíos, sin brújula y andando en círculos. No saber quien hay, lo que se tiene, hasta cuando durará y por qué camino andaremos… Así es difícil enganchar savia nueva y ganarla para la causa.

Author: Opinion

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