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Refugiados nuestros y refugiados vuestros

Refugiadas gitanas ucranianas.

¿Somos una sociedad racista? Pues sí, a qué negarlo. Siendo la misma calamidad, no suscita igual solidaridad por estos pagos un  niño rubito que otro de piel cetrina. Una parte de la izquierda, que lleva fatal que el malo (inequívocamente malo) sea esta vez Rusia, gusta de recordárnoslo. ¿Qué pasa con los yemeníes, los sirios, los libios, los afganos? Hay refugiados de primera (los ucranianos), a quienes les se da el NIE sin rechistar. Hay dos varas de medir, sí… Ellos son “nuestros refugiados”… Otros son “vuestros refugiados”. O peor, refugiados de sí mismos. Abandonados.

Incluso entre los refugiados ucranianos los hay que no terminan de ser “nuestros del todo”. No suscitan especiales simpatías. Lo recordaban los gitanos segovianos en la pasada ceremonia del río. No esperen otra cosa, la guerra saca lo peor.  Como esos presos rusos tiroteados por los ucranianos, los castigos vergonzantes que -en ausencia de policías- las milicias aplican a ladrones y saqueadores (atados a la farola, en algunas ocasiones flagelados en las nalgas). Y claro, el racismo. Con familias gitanas a las que en la frontera se les niega el acceso al autobús, se les segrega del resto de refugiados, a menudo se les ponen obstáculos para pasar al otro lado de la raya.

Es cierto que la empatía es proporcional a la distancia.  No nos impresiona igual una catástrofe en un rincón remoto que en Europa. Así funciona nuestra psicología; priorizamos lo cercano y nos desentendemos de lo distante. Personalmente me resulta mucho más directo el sufrimiento de los ucranianos que el de los afganos (pongo por caso, olvidados como están bajo la bota talibán). Puedo ver la desesperación en la cara de la gente que llega de Irpin, Jarkov, Mariúpol. Sus ciudades se parecen a nuestras ciudades, su ropa a la nuestra. Muchos se expresan en un inglés asequible, algunos incluso en español. En el autobús van con mascarilla. Y se preguntan ¿qué ha pasado con mi mundo?

Misma situación en un arrabal de una destruida ciudad siria. ¿De qué facción serán? ¿Qué habrán hecho? ¿Qué dicen exactamente? Ese cadáver, ¿será un cadáver de los buenos o de los malos? Y el padre del niño muerto por los bombardeos…  ¿es de los buenos o de los malos? Cuestiones que no me planteo si el suceso está fechado en Mariúpol, un nombre hace poco tan desconocido para mí como cualquier otra urbe masacrada donde el covid, los precios de la gasolina y la inflación son el menor de los problemas. Lo que está mal está mal. Pero la solidaridad va por barrios.

También hay que decir que nos impresiona especialmente lo cercano porque, claro, el siguiente eslabón nos queda más cerca. ¡Podríamos ser nosotros! (Zelensky nos amenaza con eso todos los días). Y nuestra capacidad de reacción es mayor -y debe ser mayor-  frente a lo próximo que lo distante. No podemos arreglar todos los problemas del mundo pero nos sentimos obligados a paliar el sufrimiento del vecino; no pasa lo mismo si este no vive en nuestra calle.

Hay una diferencia igualmente remarcable. Vean el conflicto del Yemen, 7 años en guerra, no sé nada de este conflicto secreto pero empezó como un enfrentamiento entra facciones, una guerra civil que luego los intereses geoestratégicos regionales van manejando macabramente (como Siria, como Libia). Lo de Ucrania -y por eso estoy con ellos- ha sido una invasión salvaje propiciada por un turbio y mentiroso líder. ¿Qué gana exactamente el pueblo ruso con toda esta guerra, señor Putin? ¿Se ha parado usted a pensar en ello?

Y otra. Lo de Ucrania tiene un claro impacto en mi vida. El boicot a Rusia supone el boicot al gran almacén de recursos de Europa. Petróleo, trigo, aluminio, oro… Evidentemente, es el mío un sufrimiento pequeño y egoísta que resignadamente acepto como una molestia… ¿Haría lo mismo con el petróleo saudí por lo del Yemen? La guerra saca siempre lo peor de nosotros mismos.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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3 Comments

  1. Sr. Besa, como siempre, se le “vé el plumero”.
    Post cargado de comentarios sectarios tendentes a victimizar a la etnia gitana. Que si bien(como en todos los asuntos de la vida), no se puede generalizar, sí debemos preocuparnos el porqué de la no integración total en la sociedad después de cientos de años asentados en cada uno de los diferentes territorios por los que han pasado. Desde luego no será porque no ha habido y hay ayudas y políticas de integración destinadas a beneficiar a este colectivo (totalmente necesarias en su momento, pero questionables en una sociedad actual). La solidaridad es algo recíproco, se debe aportar al sistema para obtener un beneficio de él, ese es el principio del Estado del Bienestar.
    Podría caer en los tópicos que todos conocemos. Las ayudas sociales percibidas por el colectivo frente al resto de la sociedad, la situación de la Cañada Real Galiana en Madrid (y otras) y sus quejas sobre los cortes de electricidad (electricidad sufragada por todos para mantener sus plantaciones, y no de pepinos precisamente), la familia que delante de mí pagan en metálico con varios rollos de a kilo de 50€ en el hospital Quirón Pozuelo, los que acuden a Cáritas a recoger ropa usada y después de examinarla al salir la dejan tirada al lado de los contenedores de basura, los “cazadores” con galgo que no observan la normativa de caza y son sancionados repetidamente sin que les produzca ningún efecto “educativo”, etc… Pero gracias a Dios, cada vez más pertenecientes a este colectivo forman parte integra de nuestra sociedad y contribuyen a su bienestar, dejando de lado su propias normas (la Ley Gitana, creo que se denomina).
    Respecto a su pregunta “¿Qué gana exactamente el pueblo ruso con toda esta guerra, señor Putin?”, ya que en el 2014 estuve en tierras ucranianas observando los efectos de la invasión de Crimea y la ocupación de los territorios del Este, me voy a permitir contestarle:
    Putin gana lo que quería desde un principio, asegurarse la base naval de Sebastopol cuyo contrato caducaba por aquella época y no iba a ser renovado debido a la deriva europeísta del nuevo gobierno (el anterior presidente de Ucrania salió corriendo cuando el pueblo, sí el pueblo, ucraniano harto de la corrupción se manifestó en las calles y se atrincheró en la plaza de la Independencia (Maidan) y fue reprimido salvajemente por las tropas gubernamentales (prorrusas por aquel entonces). Todavía puede visitar Kiev y ver las huellas de los manifestantes asesinados en la zona.
    Sigamos pues. Putin gana su acceso al Mediterráneo y seguir alimentando el miedo del ciudadano ruso medio al “coco” americano, Putin ganó y saqueó las fábricas de material militar de Dnipropetrovsk, Putin gana el anhelo de aquellos que quieren rememorar los tiempos de la extinta URSS. Putin gana el querer entrar en la historia como entró Stalin. Un personaje que en su momento ya se ocupó de que en Crimea la población fuese un 98% rusa (lo cual justificó la 1ª invasión del 2014 con el beneplácito de la Duma, en un primer momento negada por Putin al igual que cuando en ésta acumulaba tropas en la frontera), deportando a la población original de la península (tártaros) a Siberia. Lo cual fue uno más de los genocidios que Satalin cometió ya que a Siberia no llegarón ni el 2% y murieron de hambre y frío en los trenes por el camino. (Le recomiendo la lectura del siguiente enlace: https://www.elcorreo.com/xlsemanal/historia/stalin-matanza-genocidio-ninos-hambre-holodomor-de-ucrania.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.es%2F).
    La justificación inicial de Putin para la invasión era la de “desnazificar” y desmilitarizar Ucrania para terminar con el genocidio en el Este. Justificación nada más lejos de la realidad ya que la única unidad ucraniana con tintes nazis reales es el Batallón Azov, Batallón que ya en 2014 el gobierno ucraniano tenía bajo control y su actividad estaba doblegada a las directrices del Ministerio del Interior (sólo combatían a los prorrusos del Este, y digo combatir, no masacrar población civil como está haciendo sistemáticamente Putin).
    Sr. Besa, para “postear” hay que demostrar conocimiento del tema, y no sólo dejarse llevar por informaciones de terceros. Lo demás, son simples elucubraciones partidistas suyas, bien por adoctrinamiento, bien por desconocimiento total del tema.

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    • Totalmente de acuerdo. Pero el señor Besa tiene más razón que un santo (un decir, frase hecha): semos racistas y a la izquierda nos jode la situación (y Putin ha de ser juzgado por un tribunal internacional, sin lugar a dudas) y mira que intentamos no serlo y aparentarlo poco 😉

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  2. Señor Besa: ¿Qué actitud tendría Marruecos con posibles refugiados españoles en caso de que tuviéramos una contienda militar con otro país? Me da que se iban a llevar usted (y el resto de españoles) una sorpresa desagradable.

    Todo ello suponiendo que no fuera Marruecos el país agresor, claro. Algo que tampoco sería de extrañar.

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