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Pleno y circo

Por Ángel Galindo. Candidato de Izquierda Unida a la Alcaldía de Segovia.

El pleno del Ayuntamiento de Segovia del pasado viernes no ha dejado indiferente a nadie, y no es para menos. Hay opiniones para todos los gustos, pero en general una prevalece sobre el resto: lo que allí sucedió fue lamentable.

“Tránsfuga” fue la palabra más escuchada en este Pleno y la que marcó gran parte del debate y de la bronca política. Javier Arranz montaba en cólera cuando se referían a él de esta forma, especialmente cuando lo hacía el concejal de IU, Luis Peñalosa, con el que Arranz parece estar obsesionado. Peñalosa ya anunció que no iba a votar ninguna propuesta, fuera cual fuera, que proviniera de este concejal, apelando a un acuerdo contra el transfuguismo en las corporaciones locales firmado en 2006 por todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados.

La realidad es que el término “tránsfuga” define a Arranz perfectamente, no porque lo diga yo, sino por lo que viene reflejado en una de las acepciones que la Real Academia Española (RAE) establece para dicha palabra: “Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato”.

Arranz, desde que participa en la vida política como concejal no adscrito, ha justificado todas sus actuaciones apelando a la nueva política y erigiéndose en el representante legítimo de la ciudadanía. Ha demostrado que en nombre de la democracia es capaz de todo, aunque todavía no ha quedado muy claro quién le ha pedido que siga en el consistorio como concejal no adscrito y que se comporte como lo hace desde que fue cesado como concejal de deportes y abandonó el grupo socialista.

En una de sus intervenciones en el pleno, llegó a amenazar a la alcaldesa con hacer públicas conversaciones privadas por las que, según afirmó, ella le traicionó. Ni conozco ni me importa el contenido de la misma, pero todo hace indicar que si Luquero no le hubiese “traicionado”, Arranz seguiría en el grupo socialista, la ciudadanía se hubiese quedado sin su concejal estrella y la democracia hubiese perdido a su mayor defensor. Creo que los segovianos quieren que sus representantes públicos les hagan más fácil su día a día y resuelvan sus problemas, y no que se les utilice como moneda de cambio para venganzas personales, como parece que ocurre en este caso.

Lo lógico en democracia es que, si un concejal abandona el grupo por el que se presentó, acabe dimitiendo, ya que nadie le eligió para que fuera por libre. Aunque en ocasiones pueda parecer algo anecdótico, lo que está ocurriendo es bastante grave a nivel democrático. ¿Se imaginan que actuaran de la misma manera cuatro o cinco concejales de los grupos mayoritarios?

El problema se agrava cuando esta circunstancia es aprovechada con fines partidistas, como está haciendo el PP, que decidió unirse a la fiesta cuando ésta parecía estar en su apogeo. Tuvimos que escuchar cómo una de sus concejalas señalaba que Arranz no era un tránsfuga. Esa explicación, justificada con referencias a la democracia, era necesaria para argumentar las razones por las cuales los populares iban a votar junto Arranz e incumplir el acuerdo contra el transfuguismo firmado también por el PP.

El grupo popular ha encontrado en Arranz a su mejor aliado, hasta el punto de rechazar en el pleno el debate político de algunos de los puntos del orden del día que éste había pedido que se retiraran. Así les convenía, pues no dudaron en apoyar la propuesta de retirada del concejal tránsfuga sin que se llegase a debatir. Democracia en estado puro.

Ante tal descontrol, la actuación de la alcaldesa durante el pleno no fue correcta en varias ocasiones, y no estoy seguro de que echar a Arranz fuera acertado, entre otras cosas porque parece que es lo que buscaba. Lidiar con esta situación es un papel muy complicado, pero es una de las consecuencias de formar parte de un partido que se resquebraja. No hay que olvidar que Arranz tenía el apoyo del 50% de la agrupación local de los socialistas. Cabe añadir la entrada en escena del exalcalde de la ciudad, que ha mostrado poca lealtad a sus antiguos compañeros.

Tampoco voy a negar lo complicado que resultaba escuchar al portavoz del PSOE, Javier Giráldez, hablar en contra del transfuguismo, teniendo en cuenta su facilidad a lo largo de su carrera política para cambiar de chaqueta según le ha interesado, pasando del PP al grupo independiente ASÍ, para acabar finalmente afiliándose al PSOE.

Lo acontecido en el Pleno del pasado viernes es un reflejo de la caída y el desprestigio del bipartidismo. La ciudadanía no se merece estos espectáculos por parte de sus representantes políticos. Es acuciante que estas prácticas desaparezcan de las instituciones y que éstas se centren en los verdaderos problemas de la gente.

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Ángel, el problema del señor Arranz, un incomprendido, es que no comparte el concepto transfuga que el resto de los mortales entienden, junto al DRAE como tal: él iba en una lista independiente…mente del PSOE, con quien le protegía, lo saco del ostracismo de tener que trabajar (bueno, de trabajar en trabajo de mortales, aunque hay quien considera la soldada con dinero público que se asigna unilateralmente a los liberados políticos como un trabajo, respetable opinión) y tenía un sueldo, con una buena guita, de alto cargo. Es lo quaí amigos 😉

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