Artículo de opinión de José Muñoz Domínguez. Profesor de Secundaria
Hace tres años, a finales de enero de 2020, un buen alumno me advertía del peligro de derribo que se cernía sobre Villa Estrella, obra del arquitecto Manuel Pagola fechada en 1925 que yo había explicado en clase junto con otras del mismo autor (lo vengo haciendo desde que trabajo en Segovia como profesor de Secundaria). Ese mismo día me puse a redactar el escrito al que me refiero más abajo, presentado enseguida como solicitud de protección dirigida al Órgano Competente de la Junta de Castilla y León en materia de Patrimonio Histórico; creo recordar que también envié copia al Ayuntamiento de Segovia, competente en materia de Urbanismo. Nunca tuve respuesta, lo que confirma que los titulares de nuestras administraciones públicas no cumplen con sus responsabilidades ni con los ciudadanos: están a otras cosas, como favorecer los intereses privados y la especulación inmobiliaria a costa de obras irremplazables como esta, por ejemplo.
Desde entonces, cada vez que paso frente a Villa Estrella de camino a mi trabajo, me gusta contemplar su porte entre los árboles y comprobar que el edificio sigue ahí. Al parecer, esto será así por poco tiempo, pues, pasada la pandemia, vuelve la amenaza sobre este edificio singular del Patrimonio segoviano y la sentencia de demolición ha sido dictada. Como en 2020, no puedo dejar de intentar que eso no suceda: se lo debo a mis alumnos y me lo debo a mí mismo, por dignidad.
Por todo ello, reitero aquí los argumentos que en su día expuse contra el derribo de Villa Estrella y en favor de la oportuna incoación de expediente como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento:
1. El edificio conocido como Villa Estrella, sito en el Paseo de Ezequiel González de Segovia, es una obra valiosa y representativa del arquitecto bilbaíno Silvestre Manuel Pagola Birebén y de la evolución urbanística de la ciudad en torno al antiguo Paseo Nuevo, de cuyas viviendas unifamiliares resulta ser el último ejemplar (la Colonia Varela, situada en el mismo paseo y obra igualmente de Pagola pertenece a otra tipología y época histórica).
2. Los intereses y derechos de los actuales propietarios de Villa Estrella para derribar el edificio y edificar en el solar resultante no pueden estar por encima de los intereses y derechos colectivos a disfrutar de los bienes culturales, hayan sido declarados o no (sobre esta cuestión hay suficiente argumentación legal para considerar que un bien cultural lo es de hecho aunque no lo sea de derecho y ha de ser igualmente defendido y protegido).
3. La adecuada conciliación entre los intereses y derechos privados y públicos pasa por la aplicación de los instrumentos y procedimientos previstos en la Ley, tales como las transferencias de edificabilidad o las modificaciones puntuales del PGOU para el área afectada (recordemos que esta posibilidad, tan utilizada para favorecer la especulación urbanística, puede utilizarse también para favorecer la conservación de bienes patrimoniales, como es el caso). En situación de imposibilidad de acuerdo entre las partes, ha de prevalecer el interés público frente al privado.
4. Una ciudad como Segovia, que cifra su prosperidad en la conservación de su Patrimonio Cultural, no puede permitirse prescindir de bienes culturales del interés arquitectónico y la representatividad histórica de Villa Estrella, tanto más cuanto que dicho bien aporta diversidad a un conjunto patrimonial de gran valor que, sin embargo, apenas cuenta con edificaciones representativas de la arquitectura del siglo XX, en este caso regionalista, pero con rasgos que apuntan a la etapa racionalista del arquitecto. Conservar Villa Estrella e incluirla en un circuito cultural sobre la arquitectura de Pagola o sobre las obras del primer tercio del siglo XX en nuestra ciudad enriquecería la oferta cultural y turística y con ello ganamos todos, habitantes y visitantes.
5. Por contra, la sustitución de este edificio y sus jardines por anodinos bloques de viviendas empobrece a la ciudad: bloques de este tipo hay cientos en Segovia, pero sólo hay una Villa Estrella y debe ser conservada.
Espero que a los lectores de este artículo de opinión les muevan los mismos argumentos y hagan algo efectivo al respecto para salvar Villa Estrella del derribo y la especulación. Apelo, por tanto, a la dignidad de quienes pueden y deben intervenir en este feo asunto:
-A los responsables en materia de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.
-A los responsables políticos del Ayuntamiento de Segovia, tanto en el Gobierno como en la Oposición (sería vergonzoso que una arqueóloga autorizara el derribo de una obra arquitectónica singular siendo alcaldesa).
-A los técnicos en urbanismo de la ciudad, responsables de PGOU.
-A los técnicos en Patrimonio de la ciudad, responsables de los bienes culturales que atesora.
-A la sección segoviana del Colegio de Arquitectos, que pueden (y deben) ser tan proactivos en defensa de esta obra de Pagola como ya lo fueron con otra del mismo arquitecto sita en la Plaza de Santa Eulalia.
-A la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, que puede (y debe) presentar informe contrario al derribo del edificio.
-Al profesorado de Arquitectura de la IE, que puede abandonar su burbuja internacional y elitista para ocuparse de empeños más mundanos y acuciantes en la ciudad donde radica su sede.
-A la ciudadanía en su conjunto en defensa de sus bienes culturales; a su orgullo como vecinos de Segovia frente a quienes destruyen el Patrimonio que han de disfrutar los segovianos que aún no han nacido.
-A los propietarios de Villa Estrella, que pueden decidir entre la conservación de un patrimonio heredado o entregarse a la codicia del mercado inmobiliario: es cuestión de dignidad y de integridad, no puede ser que el dinero sea el único motor que transforme las ciudades.
Si están de acuerdo con la argumentación de este escrito, no tienen más que copiarlo o imprimirlo, o bien reformarlo con sus propias palabras, y presentarlo ante la Junta y el Ayuntamiento para impedir la demolición de Villa Estrella y solicitar su adecuada protección, pero también difundirlo en redes sociales hasta que la protesta sea un clamor, y que arda Troya: ¡salvemos Villa Estrella!













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