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Dónde termina el Acueducto y dónde empieza la antigua catedral

Recreación de la vieja catedral, junto al Alcázar. Ilustración del Patronato del Alcázar obra de Miguel Sobrino.

Las obras de rehabilitación de la Plaza Victoria Eugenia han aparejado un importante trabajo arqueológico, normativamente obligado por otra parte, no en vano estamos hablando del que durante siglos fue el centro político de Segovia. Allí arranca la historia de la ciudad en la Edad del Hierro II (1100AC en adelante), vestigios que han vuelto a quedar corroborados.

Pero si dos misterios guardaba la plaza eran la terminación del Acueducto y sus ramales, así como conocer el contorno de la vieja catedral aportando más luz a la documentación existente sobre el perfil urbano de la zona con anterioridad al siglo XVII.

A tal fin, en la primera fase se han acometido sendas zanjas de 22 metros de largo a uno y otro lado del monumento a Daoíz y Velarde. Con la fase 2 de las obras, las zanjas se prolongarán hasta el límite de la muralla que mira a San Marcos, obteniéndose así la primera “radiografía” del subsuelo de la plaza.

De momento lo encontrado ha supuesto un primer paso importantísimo para la localización, orientación y dimensionamiento de las trazas de la antigua catedral de Santa María. El hallazgo en la zanja 1 de dos cimentaciones de carácter masivo y de gran potencia, una de las cuales reutiliza restos de una edificación anterior, conducen a pensar que nos hallamos ante los restos de la catedral, aunque no hay que perder de vista que los trabajos de demolición y posterior nivelación y explanación de la plazuela realizados a partir del s. XVI alteraron profundamente los restos que permanecen en el subsuelo lo que complica su interpretación. La ausencia de continuidad de las estructuras halladas en la zanja 1 (al oeste del monumento de Marinas) en la zanja 2 puede deberse a estas alteraciones, aunque la dirección arqueológica de las obras considera que esta ausencia podría obedecer más al hecho de que la cabecera del templo no llegaba hasta el punto escogido para realizar la zanja 2, sino que se ubicaba bajo el lugar que actualmente ocupa el monumento a Daoíz y Velarde. Con la continuación de la zanja se espera localizar el muro norte perimetral, lo que facilitaría elaborar una hipótesis más armada del perímetro del viejo templo.

Han aparecido también restos humanos, algo previsible considerando que hasta el siglo XIX los templos hacían las veces de necrópolis, si bien el informe del Patronato del Alcázar no menciona detalles al respecto.

Red de distribución de agua del Acueducto

Desarenador-decantador.

Por otra parte, durante la ejecución de la primera fase de los trabajos de remodelación de la plaza se han documentado diversas canalizaciones de distintas épocas pertenecientes a la red de distribución del Acueducto. Se ha localizado el canal principal del Acueducto, que proviene de la calle Daoíz y se dirige al desarenador/distribuidor hallado en el cuadrante suroeste de la plazuela, entre la Casa de la Química y el Alcázar. Se trata de una estructura que aloja en su interior el calicanto lateral que protege la conducción, cubierta con losetas cuadrangulares de barro cocido en algunas zonas y por losas de caliza en otras. Sin lugar a duda se trata del penúltimo canal de abastecimiento de agua del Alcázar de Segovia, vista la fábrica, ya de época moderna.

Un importante hallazgo arqueológico ha sido precisamente el  desarenador en buen estado de conservación, que decantaba el agua del acueducto y lo repartía tanto hacia el Alcázar, continuando el ramal principal del acueducto, como hacia el aljibe que se ubica junto a la entrada de la Casa de la Química, por una canalización secundaria. Dado el interés que presenta el desarenador se ha modificado el diseño proyectado para que esta estructura hidráulica quede accesible en el subsuelo de la plaza, bajo unas grandes compuertas, y poder ser estudiado en el futuro.

En paralelo al canal principal se ha encontrado una segunda canalización que también discurre por la plazuela en sentido este – oeste, realizada con atanores de cerámica y cubierta con losetas de barro cocido. La proyección de su orientación indica que desemboca en la canalización principal, la que une el desarenador con el Alcázar. Además, se ha hallado una tercera canalización, de época moderna o contemporánea, consistente en un canal de plomo cubierto por baldosas de barro cocido.

Los restos del palacio de Arías Dávila

Asimismo se han encontrado restos que pueden asociarse al palacio episcopal que, pegado a la muralla Sur (la que mira al Valle del Clamores), construyó el obispo Arías Dávila en el siglo XV, y que pueden relacionarse con restos hallados en los trabajos arqueológicos de 2017.

La parte más reconocible de estos restos se correspondería con, al menos, dos estancias diferenciadas, que suman un total de 7 ventanas, todas ellas cegadas, hacia el valle del Clamores. El uso de estas estancias, o al menos el último que se le dio antes de su amortización, parece que es el de almacén, dados los grafitos interpretables como cuentas que aparecen escritos en los paramentos sobre la última capa de enlucido.

Author: Redacción

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