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Cuestión de límites

A ver, dejemos claro de inicio y a ver si me reconcilio: las estaciones de esquí del lado segoviano de Guadarrama se mantienen gracias, principalmente, a la asistencia de madrileños. También los negocios de hostelería de la zona. Si tuvieran que mantenerse sólo con lo de los segovianos iban a ir frescos. Bueno, pasa también con buena parte de los negocios de restauración y hostelería de la provincia y la capital, luego ¡Bienvenidos madrileños! proclamo con mi mejor sonrisa, aunque sigo pensando por lo bajini: “Cuando podáis. Sólo cuando podáis.” Y lo cierto es que lo nuestro es imposible de momento porque hay un cierre perimetral que se supone que salva vidas y que todo el mundo tiene que cumplir.

También subrayo que no soporto que Madrid patrimonialice las dos vertientes de la sierra por el mero hecho de que son casi siete millones de personas y los segovianos 150.000 pero qué quiere que le diga, es como predicar en un desierto. No parece fácil explicar las diferencias entre los dos lados de una montaña a un reportero de cadena nacional en conexión durante el telediario al que los rótulos sitúan en la “Sierra de Madrid” mientras empieza su crónica diciendo que “han habido miles de personas”. Son molinos.

Estando claro que lo de la madrileñofobia no existe y no habiendo discusión sobre donde están los límites entre las dos provincias —los aparcamientos, las pistas y la carretera de Cotos, todo en término municipal del Real Sitio de San Ildefonso— que se haya permitido subir al Alto de Navacerrada y sus pistas a una sola persona procedente de Madrid, ya no le digo centenares o miles, en un puente entero como el que acaba de concluir es haber propiciado la vulneración del cierre perimetral en vigor y permitido riesgos inaceptables. Y me temo que ha sido conscientemente.

Es muy grave, más si la decisión se ha tomado —sin que en Subdelegación del Gobierno de Segovia “hubiera constancia”, afirman— por la representación gubernamental en Madrid o, en su defecto, por el responsable de turno de la Guardia Civil de ese lado de la montaña. En cualquier caso, por la autoridad de la que se espera que cumpla y haga cumplir las leyes.

Aquí sólo hay dos opciones, a cual peor: Mal si la permisividad hacia el esparcimiento de los madrileños fuera de su comunidad está pensada como una “válvula de escape” que ofrecer a aquellos ciudadanos pensando que “total, sólo se trata de unos metros”.

En este caso, me doy por autorizado, cualquiera puede hacerlo, por ejemplo a utilizar el área recreativa esta tan cuqui que hay en San Miguel del Arroyo, en el límite de Valladolid y Segovia; hacer una escapadita a ese restaurante en el que me gusta homenajearme en el pueblo de Guadarrama (Madrid) y, por supuesto, a mi tradicional paseo navideño por la plaza Mayor de Madrid vistiendo sin pudor una peluca barata comprada allí mismo y comiendo bocatas de calamares para acabar por Preciados mirando luces y escaparates. ¿Qué quiere? Soy un segoviano de boina calada. “Si es sólo por uno metrillos y necesito foguearme, que estoy del confinamiento…” El poli de turno tendría que admitir la excusa.

Si, por el contrario, la cosa ha ocurrido por desconocimiento sobre la diferencia que existe entre cesión de uso y propiedad, o donde quedan los límites territoriales de cada provincia pese a que aparecen bien marcados en cualquier mapa, desde los de los institutos geográficos hasta los de las guías gastronómicas, permita que me preocupe que semejantes vacíos los tenga un Delegado del Gobierno, un responsable policial o un número de la benemérita. Alguien debería dar explicaciones al respecto y otros deberían decidir si determinadas lagunas pueden permitirse en ciertos cargos.

No he logrado que me lo explicara la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín. Y mire que si debía estar trabajando en este puente festivo, que dice el alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso, al que le gustaría “revertir el convenio del 91” y que “le consta” que las representaciones gubernamentales de Madrid y Segovia ya están hablando para “aclarar las dudas de un asunto que genera controversia”. Vamos, que este marrón no lo ha liado él, que el Ayuntamiento “casi ni pincha ni corta” y que lo solucionen los que lo han hecho, deduzco.

Pues que lo arreglen. Y de paso, que nos expliquen con detalle lo de este puente de frontera libre.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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6 Comments

  1. Mejor no se puede explicar

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  2. Muy bien explicado. Esto no sucedería si el conflicto se diese entre la provincia de Madrid y la de Valladolid, porque enseguida los medio políticos de la Junta de Castilla y León alzarían la voz para protestar y reclamar lo que les pertenece. Pero cómo a quién afecta es a la pobre y desgraciada Segovia, nos toca ajo y agua. Pero tengo la misma sensación que el autor del artículo, creo que predico en el desierto.

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  3. Totalmente correcto este artículo.

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  4. Explicado parece. Todo fue un entuerto sin queriendo que diría mi nieto. Según la JCyL ya está solucionado y ha sido una confusión de límites. Eso sí, a lo que parece, el tropel de allende sierra podrá seguir invadiendo y saltándose a la torera las normas del Estado de Alarma y el confinamiento; tirándose bolas y deslizándose por las laderas de la Comunidad de Castilla y León a mogollón. Está bien saberlo para ir a otro sitio. No me esperen. Masificación tengas y la puedas disfrutrar que diría el otro 😉

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  5. Al parecer ya todo el mundo se ha enterado de donde acaba el límite de Madrid, eso hoy que es miércoles y laborable, me apuesto algo que el fin de semana se ha olvidado y los madrileños seguirán entrando en Castilla y León y se mezclarán son los Segovianos como ocurrió ayer mismo en navacerrada con el beneplácito de las autoridades competentes

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    • Téngalo por seguro señor Misco. Hasta los miscos estamos todos de tanta desfachatez por parte de la autoridad madrileña que permite estos desmanes orgiasticosnievunos.

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