web analytics

Merino, el empresario del año

Pensaba que sería un palo, pero no. Hasta se me hizo corto. Gracias a la web de Público pude seguir en directo la “modélica” declaración de Jesús Merino, en la vista que se sigue contra él y otros 36 prohombres del PP -así como alguno que otro que solo es empresario- implicados en la trama Gurtel. Más de 350 millones ingresados en supuestas comisiones.

Verán, mi padre era abogado, como Merino. Para redondear sus ingresos de funcionario tenía montado un bufete de los que en la profesión se conocen PPP (Putas, Pobres y Parientes). Además del turno de oficio, lo que aparejaba intempestivas visitas de algún primo del Vaquilla. “¿Esta el abogao?”, preguntaba el interfecto desde el quicio de la puerta mientras mi madre recorría con la mirada mesillas y estantes, revisando que no hubiera llaves, carteras, ni nada que pudiera llevar a equívocos. A algunos hasta les terminábamos cogiendo cariño, como a un tal Llopis, encallecido atracador que encadenaba condenas de diez en diez años. Entre ruina y ruina se dejaba caer por el despacho de padre donde eventualmente yo ejercía de recepcionista mientras estudiaba el BUP. A pesar de la pinta taleguera, el Llopis era un tío dicharachero al que superada la primera impresión cogías (respetuoso) cariño. Viéndome estudiar un día me dijo: “Chavalote, tú estudia y no hagas  como yo ni vayas por el mal camino”.

Poco que ver con lo de Merino salvo en lo de las Pes. De la declaración del de Hontabilla queda claro como el día que don Jesús ha sido un grandísimo trabajador. ¿Honesto? Bueno… trabajador.

Un no parar. Abandonar por la puerta de atrás la vicepresidencia de la Junta en 1999 debió dejarle un gran vacío existencial. “¿Ahora qué hago?”, se debió preguntar.  La vida de diputado, los 60.000 largos al año que te metes, no debe ser demasiado agitada. Bien pagada sí, pero aburrida también… Ahí es nada estar a las cuatro de la tarde remoloneando en un escaño mientras algún pardillo interpela al ministro sobre tal concentración parcelaria en la provincia de Cuenca… Un coñazo…

Así que Merino se sacó la compatibilidad para ejercer la abogacía, montó un despacho en la madrileña calle Juan Ramón Jiménez, al tiempo que medrando por Génova obtuvo un cargo en la directiva, nosecuántos de relaciones autonómicas (también remunerado, según Correa). Pero, aún era poco. Así que se buscó una multinacional del rollo ambiental para devenir letrado asesor (la multinacional Ros Roca, que se la presentó el colega Bárcenas). También se metió a viajante de comercio por Chile (eso dice en su declaración, que iba cada dos meses por allá) donde compraba inmobiliarias para magnates gallegos. Y como el día es largo, a don Jesús aún le daba tiempo para montar empresas con los amiguetes. Que dice Luis el cabrón que tiene a tiro unas inversiones muy buenas en Baqueira, ¿por qué no montamos una empresa los tres? Buena idea. ¿Qué tal Astralago SL? Pues venga.

Pero hay más. De vez en cuando llamaba al despacho un tal Crespo, el secretario de Correa. Oye Jesús, que si me puedes pasar el borrador de licitación de tal campaña de publicidad de la Junta. Claro tío. Misteriosamente, el tal Crespo, que no trabajaba para los Roca, también le mandaba recados de los Roca. Jesús, oye, que los catalanes quieren invertir unos duros en Mozambique, ¿no conocías tú a uno? Claro tío. “¿Y usted no veía en ello nada raro?”, le pregunta la fiscal Sabadell. Merino se encoge de hombros… “Bueno… como entre ellos se conocían…” Con dos cojones.

Más. Que no colmada la jornada laboral del hiperactivo político abogado y empresario, adicionalmente aún sacaba tiempo para pastorear el partido en Segovia, jugar al tenis, buscar inversores para la Yazaki (que no pudo ser), irse de cañas con periodistas, pasar el tractor por sus fincas de Hontabilla, hilvanar alguna rueda de prensa, y adoctrinar al vulgo sobre las virtudes del aznarismo y lo bien que lo hacía Rato Maravillas en la cosa del empleo. Pues sí, sí que iba bien la cosa. De hecho, de creerse a Merino dos de cada 10 puestos de trabajo creados en España durante ese espectacular periodo fueron para él, para Merino el mega-currante…

Durante tres horas, y como si tal cosa, Jesús Merino le explicó a la fiscal Sabadell su día a día en los madriles de primeros de siglo. Y yo alucinaba, claro. ¿A este tío le pagábamos una pasta para representarnos en el Congreso? ¿Pero si según dice no debía tener tiempo ni para mear con sus solos negocios? A su lado, da la impresión de que Pedro Gómez de la Serna es un gandul de tomo y lomo.

Cuesta de creer, la verdad. Así que la fiscal malpiensa que toda esa actividad de Merino encubre un comisionismo fraudulento. Que en realidad, los clientes del bufete daban menos trabajo del que se pueda pensar. Ros Roca, por ejemplo, ese grupo multinacional empeñado en buscar subvenciones para 2 plantas 2 de procesamiento de purines. Tirando largo, contratas a un machaca, lo pones un mes a trabajar y presentas la solicitud. Pero los de Ros Roca deben ser tontos del culo porque por unas subvenciones que al final no salieron pagaron a Merino 150.800€ del ala de los que 40.000€ se fueron al bolsillazo de Luis Bárcenas a cuenta de un “estudio económico” que nadie encuentra. “Bueno, también hice unas gestiones para montar un servicio de basuras en Mozambique que tampoco salió”, añade Merino. Vale, también hizo un par de llamadas a Mozambique por un business que tampoco salió.

Ganar pasta a espuertas de empresarios que viven de contratas y mientras te dedicas -supuestamente- a servir a los demás legislando sobre la finalidad de las dichas contratas es eticamente impresentable, matemáticamente inexacto, laboralmente improbable… “Pero perfectamente legal”, dicen abriendo mucho la boca en la “a” de “legal” los Merino, los Pujalte, los Gómez de la Serna, los Sepúlveda, los Agag, los Rato, los Granados, los López Viejo, los Galeote, los Bárcenas, los Arístegui, los Camps, los Blesa… Esas juntas de las cañerías donde el dinero público se transforma en privado. Estos tipos que durante décadas han regido la cosa pública -y el partido- representando al pueblo pagano. Una vergüenza.

¿Legal? Veremos… De momento conviene que lo sepamos, por si Merino sale de rositas y tiene el santo rostro de volver a pasear por aquí, como mártir de la patria. ¡Eh campeón, que te votaban para trabajar para nosotros, no para empresario del año!

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Compartir en

3 Comments

  1. Parece mentira, pero es verdad. ¡Todo un ejemplo!

    Responder
  2. Hace ya mucho tiempo que uno de los mejores conocedores y analistas de la política regional, Pedro Vicente, le tenia muy calado a Jesús Merino y algún miembro honesto de su propio partido, escandalizado de sus manejos, me decía que algún día tendría que caer porque era un autentico sinvergüenza. Igual es cierto.

    Responder
  3. Buen resumen don Luis.

    Responder

Comenta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *