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Las oscuras elecciones del PP

Imagine que le toca a usted votar hoy. Sabe qué tiene que votar pero no a quién, pues el partido ha prohibido la difusión del nombre de los candidatos. Tampoco sabe a cuántos. Lo sabrá usted cuando entre en la zona electoral, allí le darán una lista  de X nombres y en las instrucciones pondrá de estos X nombres usted debe elegir 9 ó 4 ó 2, porque el partido ha considerado que ese dato, el número de compromisarios a votar por cada mesa es “confidencial”. No está permitida la presencia de periodistas en la zona de votaciones (solo gráficos y solo durante un breve periodo de tiempo). Tampoco desde la demarcación se dará información de lo que pase tras el escrutinio, decisión que deberá tomar la dirección regional. No se sabe qué información final se dará.

Pensarán ustedes que estoy de guasa o que se trata de las elecciones en algún desdichado país africano. Pues no. Son las primarias del Partido Popular en Segovia. La dirección del partido, escudándose en la “protección de datos” (tal cual) se ha negado a facilitar la lista con los nombres de los 60 candidatos a compromisarios que hay que elegir en Segovia para el congreso nacional en el que se validará o no el voto de la base sobre quién tiene que dirigir el partido. Peor, se sabe que habrá cinco mesas, una por cada partido judicial, y otra específica para Segovia capital. Pero no ha habido forma de conseguir por conductos oficiales el número ni de compromisarios ni de candidatos por cada partido judicial. Se sabe que en total hay que elegir a 26, más un representante de Nuevas Generaciones, que se añaden a los siete “compromisarios natos”. Se sabe extraoficialmente que por la ciudad de Segovia van 9. Se sabe que hay  apenas 295 militantes (el 13% del censo oficial en Segovia)  inscritos para votar, un 30% menos que los que se apuntaron para votar a la presidenta provincial, Paloma Sanz. Se sabe que hay seis precandidatos a suceder a Rajoy. Se sabe que Soraya Sáenz de Santamaría parte de favorita, seguida de Pablo Casado y Dolores de Cospedal. Y se sabe que en Segovia tanto Beatriz Escudero como Silvia Clemente se han manifestado públicamente a favor de la tercera. Y esto es todo lo que se sabe de las primeras primarias “serias” (por decir algo) a la dirección nacional del partido.

No se sabe si en la sede del partido en Segovia, único punto de votación, habrá interventores (“haberlos los puede haber”, dicen los encargados de “organizar” la cosa), no se sabe qué información final del proceso se dará, o si las listas de compromisarios vienen con las casillas de la “x” en blanco o circulan ya listas rellenadas, como ha pasado en anteriores procesos similares para garantizar que los compromisarios “finales” sean de la más estricta confianza del aparato.

Esto es el PP, un partido que tradicionalmente ha fíado en el dedazo el nombramiento de la cúpula. Son las ventajas del absolutismo, el rey cesante deja a un delfín de manera que el resto solo necesita tener clara una cosa, lealtad inquebrantable al “nuevo hombre (o mujer) fuerte”. Se evitan así bandos y, en caso de dudas, se tira de la cadena jerárquica y se hace “lo que diga el de arriba”. Simple pero preciso. Y funcional.

Así ha sido hasta ahora, cuando en una de estas extrañas “marianadas”, el amado ex-líder les ha dejado a todos en fuera de juego, obligados a tomar la surrealista decisión de quién hereda el partido. Estas cosas no se hacen, hombre de Dios, las hace el PSOE, la CUP… ¡no los partidos como Dios manda! A última hora, se le convenció para que, bueno, consultadas las bases, los dos “precandidatos” más “populares” se enfrentaran entre sí en un congreso nacional con 3.134 electores (365 de Castilla y León). Más controlable y donde se podrá hacer lo que ha defendido Francisco Vázquez, secretario regional del partido y hombre fuerte en Segovia, sindicar compromisarios e ir todos a una. Dicho de otra manera, que nadie nos toque nuestra parcela de poder.

Claro, imaginen que el más votado en Segovia resulta ser el perdedor en el congreso nacional. Estas cosas luego se miran… ¿son los de Segovia gente leal? Se teme el castigo, de ahí el miedo a la libertad

Santo Tomás de Aquino, admirable siempre, dejó una aristotélica interpretación de como era la comprensión en acto y la comprensión en potencia, la primera era propia de los ángeles, la segunda de los hombres. Al respecto, explicaba o lo intentaba el no menos admirable filósofo Jaime Balmes.  “El discurrir es señal de poco alcance del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir a nuestra debilidad; y así es que los ángeles entienden, pero no discurren. Cuanto más elevada es una inteligencia, menos ideas tiene porque encierra en pocas lo que las más limitadas tienen distribuido en muchas”. Fragmento metafísico de gran enjundia que, en pleno absolutismo y según la leyenda, la Universidad de Cervera resumió a la pata la llana como “lejos de nosotros, Señor, la funesta manía de pensar“. Moraleja, estamos en este mundo para obedecer al de arriba y mandar al de abajo. Después de todo, nada mejor que un ejército para combatir por el poder.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comentario

  1. Y la Cospedal mandando citas del Quijote más apócrifas que las de Avellaneda. Qué gente más previsible: pululan entre la idiocia y la estulticia dejando en el ambiente un denso tufo a purín.
    Qué se vayan al infierno…pero antes que hagan parada en Soto del Real,claro

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