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El Champiñón de ‘El Parral’ (y 2)

El Champiñón de ‘El Parral’ (2).

Parte primera.

Continuamos nuestro periplo por las cuevas productoras del champiñón segoviano con la curiosa ‘historia de intereses creados’ entre los socios de Elías Serben (Ver: Nota adicional, abajo), en teoría arrendatario, en 1920, de las pertenecientes al municipio de Segovia. El asunto empieza a tomar tintes de drama novelesco.

Altos del Parral, década años 40.

Serben tiene, por los datos recabados, dos socios Remigio García y Federico Vassallo.

Según Elías, Vassallo, teniente de caballería de lanceros de la Reina, viendo que el negocio es bueno quiere quedarse con todos los beneficios.
Los antecedentes consultados constatan dificultades, desde un principio, a la hora de efectuar los pagos del canon municipal; al igual que problemas de Serben para conseguir una copia del contrato de arrendamiento. Afirma que firmado a título personal.

Como las reclamaciones de pago por parte del municipio continúan, Elías escribe al ayuntamiento insistiendo en que el contrato está a su nombre con carácter individual y que da por disuelta la sociedad de cultivo que tenía.

Indica en el pliego que, al seguir “ocupadas” las cuevas, no puede hacer nada, por ser muy costoso entrar en pleitos, pide la clausura de las mismas e indica que “con el valor en ellas contenido, puede resarcirse crecidamente a esa Corporación”.

Comunica que tiene intención de empezar en otras de la provincia. No nos consta, en principio, otros arrendamientos.

Queipo de Llano, arrendador por cesión cuevas de ‘El Parral’.

Posteriormente comprobamos, en agosto de 1921, la firma de un contrato entre el Ayuntamiento y el señor Vassallo, quien a su vez en diciembre de ese mismo año traspasa al “sr. Queipo de Llano todos sus derechos y obligaciones para llevar en arrendamiento las cuevas a él cedidas”.

Subrogación aprobada por unanimidad en sesión ordinaria del 10 de febrero de 1922. El importe acordado es de 650 pesetas desde el 1 de noviembre de 1920 pasado, e igual cantidad para el periodo de 1922 a 1929.

No sabemos cómo fue la puesta a punto del cultivo y producción de los primeros años. Lo que sí nos consta es la carta dirigida al ayuntamiento, en octubre de 1924, bajo membrete del Excmo. General D. Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, por la que comunica la pérdida de toda su fortuna en tan desdichado negocio de champiñón pidiendo la rescisión del compromiso.

Ese mismo año, Elías Serben, ahora vecino de Guadalajara, pide nuevamente el alquiler comprometiéndose al pago anticipado de 500 pesetas.

Las cuevas arrendadas de: ‘El Parral’ y ‘Pastores’ totalizan, según los datos aportados por los técnicos municipales 4.125 m2; las de los ‘Hoyos’, 1.179 m2. Los informes hacen referencia a la posibilidad de que puedan encontrarse restos arqueológicos.

Cuesta de los Hoyos, donde se encontraban cuevas de champiñón en explotación.

Serben declina posteriormente las de los ‘Hoyos’ alegando problemas higiénicos en el almacenamiento de estiércol al estar cerca de la carretera.

En los años 30, aunque no hemos encontrado datos concretos, sabemos por nuestro folleto que las cuevas de ‘El Parral’ estuvieron en manos de Ramón Fernández García.

Años más tarde, el 13 de julio de 1950, encontramos una carta firmada por el alcalde César Zubiaur Pons, en contestación a una petición formulada desde Barcelona, que nos pone en la pista sobre los cultivadores de esos años.

Según la misiva de los cincuenta “los únicos cultivadores de champiñón en esta capital son los P.P. Jerónimos del Monasterio de El Parral y don José Encinas”.

Cuando escribí la primera reseña sobre el tema, hace casi una década (2010), puedo asegurar que en 2003 existía contrato de arrendamiento del Ayuntamiento de Segovia; las cuevas seguían en explotación.

Actualmente, tenemos constancia de una visita guiada, organizada por ‘Turismo de Segovia’, a una cueva en los Altos del Parral.

En 2018, la geóloga Elvira Peñalosa, guía de la visita en los denominados ‘Domingos del Patrimonio’ escribe, en la página electrónica de ‘Geología de Segovia‘, un relato de la misma.

En dicho texto comenta: «…gracias a la amabilidad de la familia Robledo visitamos una de las cuevas donde actualmente se cultiva champiñón«. Hemos de suponer que son los actuales arrendatarios. Aunque no sabemos si es propiedad, pues hay varias cuevas, o entradas, en los Altos del Parral .

Vista reciente de las cuevas de champiñón de ‘El Parral’.

Nota Adicional: Cultivo Industrial de las Setas Comestibles.

Cubierta y portada del libro de E. Serben (1928-1945).

Después de realizar la reseña sobre la anécdota de Serben y sus socios, y antes de encontrar el opúsculo de Ramón Fernández, recabamos algún dato más sobre nuestro personaje y el cultivo de champiñón.

Por ello, en esta nota adicional, dejamos constancia de un curioso libro editado por la ‘Sección de Publicaciones, Prensa y Propaganda’ del ‘Ministerio de Agricultura’, con el título ‘Cultivo Industrial de las Setas Comestibles, por E. Serben’.

El libro en cuestión está introducido por E. Morales y Fraile, Ingeniero Agrónomo, y fechado en ‘La Coruña, agosto de 1945’.

En dicha introducción nos dice que, por encargo de la sección comentada, tiene el compromiso de revisar “el texto original relativo a ‘cultivo industrial de los hongos comestibles’, redactado por el Sr. Serben, buen conocedor de la materia por su larga experiencia de más de cuarenta años en nuestro país”.

Curiosamente se refiere Morales a que “para revisar y redactar de nuevo el texto en castellano, [¿estaría en francés? Serben, como sabemos, tenía esa nacionalidad] de acuerdo con las ideas desarrolladas por su autor, nos ha sido necesario penetrar en sus conceptos y darles forma de acuerdo con las palabras usuales para la técnica y prácticas agrícolas de nuestro país [quizá sólo fueron palabras técnicas, el ejemplar que adquirí está, evidentemente, en nuestro idioma]”.

Lámina del libro Cultivo Industrial de las Setas Comestibles, 1945.

Antes de entrar a redactar el nuevo texto (el libro, de 147 páginas y dividido en siete partes dedicadas a: Generalidades, cultivo, principales enemigos del Champiñón, ideas para crear una federación de cultivadores, varias maneras para conservar las setas, algunos modos de condimentarlas) Morales consulta y entrevista algunas personas y escribe: “las entrevistas con el Sr. Lapazarán, que cultivó con éxito los hongos comestibles en Aragón donde se le considera el introductor de tal cultivo, así como a D. Ricardo de Escauriaza, que lo inició en la Granja Agrícola de La Coruña en 1935 […]”.

Es curioso que se obvie, aunque está revisando un texto de Serben (Gran Premio Exposición de Madrid, 1 de febrero de 1928), que en 1920 ya se está cultivando en Segovia y en 1928 un artículo en la revista ‘Estampa’, como veremos, habla de dicho cultivo en esta capital.

Entre las páginas del texto aparece un interesante cuadro con los lugares de producción del cultivo de champiñón en España (1945), incluimos imagen del mismo en la entrada.

Cuadro de explotaciones de champiñón en España 1945.

Segovia cuenta con 5000 metros lineales en ‘canteras de piedra’, que coinciden, aproximadamente, con los indicados por los técnicos municipales, expuestos en el texto

El Champiñon segoviano en la revista ‘Estampa’.

En 1928 la revista ‘Estampa’, en un interesante reportaje, se interesa por la producción de champiñón en Segovia.

Terminamos esta reseña dedicada al ‘champiñón segoviano’ recurriendo al interesante reportaje de esta revista gráfica y literaria de la actualidad española y mundial –Ver Nota 3-.

Nota 3: Revista Estampa.

Nº 1 ‘Estampa’, 1928.

Editada en los talleres de Rivadeneyra en Madrid, esta publicación semanal ilustrada nace del proyecto editorial de Luis Montiel de Balanzar, ingeniero madrileño apasionado del mundo de la maquinaria y el progreso técnico.

Nacida en la dictadura de Primo de Rivera, es la revista que modernizará el periodismo gráfico de actualidad.

El primer número sale de máquinas el 3 de enero de 1928. Destaca por su calidad de reproducción y excelente fotografía.

De una tirada de 100.000 ejemplares pasa a 200.000 en un año.

En el ejemplar del 8 de mayo, Fermín Cristobal, comienza su reseña titulada “Cómo se ‘hacen’ las setas”, escribiendo:

Entrada a las cuevas de champiñón de ‘El Parral’, Segovia 1928.

Segovia produce buenos cereales y ganados, ricos embutidos, envidiables maderas y resinas. Pero lo que, sin duda, ignoran es que la ciudad del Acueducto es la única población española que cultiva el sabrosísimo Champignon… en el corazón de España, en Castilla la Vieja, en la patria de Juan Bravo, en unas grandes cuevas naturales, sitas muy cerca de uno de los monumentos más admirados por el mundo del Arte: el Monasterio de Santa María del Parral”.

Labores en las cuevas de champiñón de ‘El Parral’, Segovia 1928

Antes de pasar al interior nos informa sobre el proceso. La temperatura en las cuevas ha de ser entre 14 y 16 grados y la materia prima base del cultivo: estiércol de caballerías bien alimentadas. Para ello tienen contratado todo un Regimiento.

Preparado de antemano al aire libre, se forman montones, que se hacen y rehacen por dos o tres veces, hasta lograr su activa fermentación y que los restos orgánicos se desmenucen y adquieran un color oscuro igual.

Fermín y el fotógrafo que le acompaña “precedidos de varios obreros que alumbran sus pasos con linternas, penetran llenos de curiosidad, y con algo de miedo también, en una amplísima cueva, que, por lo oscuro, les parece la antesala del infierno”.

Preparación del cultivo de Champiñón, Cuevas de El Parral, Segovia 1928.

Oquedades de veinticinco metros de ancho por cien de largo; como ellas hay otras diez, y entre todas miden unos seis mil metros cuadrados de superficie.

Se pregunta el articulista si “de estas cuevas se extrajo hace siglos la piedra para construir la esbelta dama de las Catedrales”.

El suelo está surcado en todas direcciones por montones de estiércol y tierra, de unos sesenta centímetros de ancho por otros tantos de alto, llamados camas, macizón o bancales.

Recolección en las cuevas de champiñón de ‘El Parral’, Segovia 1928

En ellos siembran la semilla, que al principio traían de París pero ya era producción propia. El bancal aparece lleno de finísimos filamentos plateados.

En la segunda fase de cultivo, con una capa de centímetro y medio de espesor, de buena tierra de jardín cribada, se cubren totalmente las camas. Dejando las paredes de los montones bien comprimidas y lisas. Tras unos 30 días, durante los cuales ha de regarse bien, empiezan a brotar las setas.

La última operación recolectar el fruto. Adiestramiento especial y mucho cuidado por lo delicado. Ha de practicarse una sola vez al día y a la misma hora.

Por macizo o bancal, que produce durante mes y medio a tres meses, se recogen de 80 a 100 kg, que diariamente se envían a Madrid en su casi totalidad. Según expertos, incluidos los mismos franceses pueden competir en fineza con el mejor de Francia.

Estampa’ acogió la obra de fotógrafos profesionales que, “al margen del salonismo y de las pretensiones artísticas, entienden la fotografía como comunicación y como información, como el medio para transmitir a los suyos coetáneos el mundo en que viven, mostrándolo desde ángulos y puntos de vista nuevos”.

El acompañante de nuestro periodista es Unturbe. Con el fogonazo de magnesio que ilumina la cueva les dejo.

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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