free web stats

Una oposición en Castilla y León sin rumbo

La convención política del PSOE el pasado fin de semana en A Coruña sirvió, entre otras cosas, para anunciar la posible cuarta candidatura del actual secretario general del PSOE en nuestra comunidad a la presidencia de la Junta de Castilla y León. Algo no debe estar funcionando correctamente en el PSOE cuando, después de 36 años, el PP sigue gobernando de forma continua; o tal vez, los gobiernos populares en estos años están teniendo un éxito significativo en su gestión con el consecuente reconocimiento electoral.

Tudanca, un habitual de la judiada de La Granja.

Pero es objetivo y notorio que durante estos años de gobierno popular no han sido capaces de abordar problemas estructurales de gran importancia, como la despoblación en amplias zonas de la Comunidad, el envejecimiento, la falta de tejido industrial, el deterioro de los servicios públicos y la falta de identidad, entre muchos otros. Así se las ponían a Fernando VII, y en otro ámbito a Felipe II, pero ni con esas. Durante estos años, el PSOE no ha logrado presentar un proyecto de gobierno atractivo y distintivo, liderado por una figura capaz de conformar un equipo de gestión eficaz y convencer a la ciudadanía de sus ventajas frente a las propuestas del PP.

Desde 2015, cuando se presentó por primera vez el actual secretario general, hasta hoy se ha puesto de manifiesto que el PSOE en Castilla y León ha carecido de proyecto, liderazgo, equipo y organización consistente para abordar con éxito el futuro. Ni en los momentos más álgidos del PP, como en 2019, fueron capaces de articular una mayoría de gobierno. Como hace unos días recordaba un articulista de la órbita de izquierdas de nuestra Comunidad en su blog, la presentación de su candidatura es una tontería en términos de posibilidad de triunfo; no así los 98.000 euros que cobraría como portavoz del Grupo Socialista, una cifra muy por encima de la retribución del presidente de la Junta, que asciende a 75.500 euros. Este debe ser el auténtico motivo que impulsa al candidato y su círculo más cercano a concurrir. Sus intereses están por delante de los castellanos y leoneses, así como los de su partido. Una visión muy progresista, sin duda.

El PSOE ha desplegado en estos años en Castilla y León una acción política carente de estrategia, nunca la ha tenido. Han prevalecido los mensajes negativos, y las propuestas e iniciativas constructivas se pueden contar con los dedos de la mano. Lo importante siempre ha sido descalificar, especialmente al PP y últimamente a VOX, y reafirmar su supremacía moral. Para lograrlo, no se han escatimado ruedas de prensa, performances y declaraciones insustanciales para los intereses de Castilla y León. Da la sensación de que compiten por ganar la posición más extrema de la izquierda a Podemos, olvidando el espacio sociológico de centro, uno poco escorado a la derecha, en el que se sitúa la mayoría social del electorado. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas ponen de manifiesto claramente ese sesgo con la pérdida de siete escaños. El problema para ellos es que, después de perder otra vez las elecciones, siguen erre que erre con la misma táctica política. Además, amenazan con añadir dos huevos duros más. ¿Se puede esperar algo diferente en cuanto al posicionamiento electoral de la ciudadanía?

Si el PSOE quiere ganar las elecciones alguna vez en Castilla y León, necesita un nuevo enfoque político. Muchos socialistas de la región han aprendido a lo largo de años que, frente a una resistencia prolongada en los ayuntamientos, el cambio a menudo requiere una renovación total, tanto de candidatos como de estrategias. Castilla y León anhela un cambio político, pero este debe ser significativo y adecuado. Se requiere una nueva política que responda a sus problemas reales y que evite la política insustancial y reactiva basada en ataques al contrario y en la imagen vacía, o en ocurrencias como el reciente mensaje afirmando que los socialistas gobiernan de facto gracias a la gestión de los fondos europeos desde el Gobierno de España. Estas iniciativas, en lugar de aportar valor, restan credibilidad.

El PSOE ha tenido y tiene un gran capital humano. Basta con hacer un recorrido por algunos de sus actuales alcaldes o ministras para identificar personas de valía y con capacidad de gestión para ponerse al frente. Si el PSOE quiere desarrollar un proyecto para los castellanos y leoneses, tiene que moverse en un nuevo paradigma de gestión. Recibir el reconocimiento de los ciudadanos requiere diseñar y estar en capacidad de desplegar proyectos de calidad con equipos solventes. Con más de lo mismo, el fracaso está garantizado. La oposición en Castilla y León necesita un nuevo rumbo si algún día quiere gobernar.

 


Author: Andrés Segovia

Política provincial, autonómica y nacional

Share This Post On