El Patronato del Alcázar, en tanto que gestor y propietario del monumento y su entorno, ha hecho efectivo el anuncio de las restricciones de acceso a mascotas, bicis y patinetes a la plaza Victoria Eugenia, aplicando así las nuevas medidas que persiguen una mejor conservación del entorno. Con las nuevas reglas, las únicas mascotas que podrán acceder a la plaza son los perros lazarillo, prohibición que se justifica “para evitar el deterioro de la jardinería”.
El bienestar y seguridad de las personas se arguye para prohibir también monopatines, patinetes y otros vehículos de movilizad personal, así como las bicicletas. En hora punta y en un año “normal”, los accesos al Alcázar están tomados por turistas, haciéndose fotos, con niños, recreándose en las vistas… Los militares consideran un riesgo para la seguridad de los visitantes la presencia de bicis y similares por lo que han cortado por lo sano. También novedad es la prohibición de jugar con balones o volar drones. No es nueva en cambio la medida que prohíbe la venta ambulante en la zona. Todas las restricciones están ya en vigor después de que el Patronato instalara la señalización informativa.
A modo de compensación, y tras un “esfuerzo excepcional”, según indica la nota de prensa del Patronato, se amplían los horarios de apertura de la plaza, que estará abierta al público de 7:30 a 20:30 horas de lunes a viernes y de 9:30 a 20:30 los fines de semana.
Estas medidas se implantan tras la costosa reurbanización del entorno, que finalmente ha costado 2.5M€ y más de dos años de obras. En el presupuesto, y además de la remodelación de la plaza, hay que considerar la restauración integral de la Casa de la Química, nuevos sistemas hidráulicos, de alumbrado y de servicios, y una compleja prospección arqueológica, lo que ha incrementado en un 50% el presupuesto inicial, íntegramente aportado por el Patronato.















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