El concejal de Obras, Miguel Merino, ha anunciado hoy que su departamento ha forzado el relevo del equipo de obreros que trabajaban en el adoquinado de Padre Claret y que el nuevo grupo de operarios esté formado además por más personas para agilizar las obras de la avenida, en las que se han visto escasísimos avances en el último mes.
Tras la exigencia, desde este 1 de febrero trabajan en el lugar “7 u 8 trabajadores además de un encargado” con lo que se pretende acelerar la instalación de los adoquines y con el primer objetivo de concluir el paso de peatones del inicio de la calle para abrirlo a los usuarios, “si las temperaturas permiten” echar la lechada y que se consolide.
“Este mes de enero era el momento de darle el empujón, pero cuando hemos visto que las personas que estaban poniendo los adoquines no cumplían las expectativas ha sido cuando lo hemos puesto encima de la mesa y ahora es el momento de abordarlo”, comentaba el edil para tratar de justificar que los cambios se hayan producido ahora y no hace dos semanas, cuando los grupos de la oposición municipal mostraron su preocupación por la escasez de movimiento en la zona de trabajo.
Lo cierto es que la última vez que la portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero, alertaba de la necesidad de acelerar los trabajos fue el 16 de enero, mientras que Merino reconocía este 1 de febrero que planteó a la empresa la necesidad de realizar los cambios “hace diez días”, es decir, menos de una semana después de negar en público la solvencia de las quejas de los naranjas. “Lo descarté en aquel momento. Si se están haciendo comprobaciones, si se está tomando una decisión técnica de cómo modificar el proyecto… Además, hasta que no se han hecho determinadas comprobaciones en los pozos de registro, determinadas tapas de ventilación del parking, no se puede ir avanzando con el adoquín porque hay que consolidar primero esas labores”, sostuvo evitando conceder la razón a la portavoz.
“Olvidemos la campaña”
Es más, el concejal, también portavoz del equipo de Gobierno y quizá el político que más tiempo ha dedicado explícitamente a hablar desde el atril del Ayuntamiento sobre los candidatos de otra formaciones y de las próximas elecciones sorprendió haciendo un llamamiento a los grupos municipales para que rebajen la crítica a las actuaciones municipales y a que “nos olvidemos de que hay una campaña electoral en mayo y que no se posicionen permanentemente en la crítica por la crítica y el no por el no absolutamente por todo”.
En ese marco y con un tono radicalmente distinto al mantenido en sus comparecencias de las últimas semanas en torno a la obra de Padre Claret, Merino optó esta vez por buscar la comprensión general: “¿Qué las obras son molestas? Por supuesto. ¿Qué pocas veces acaban en plazo y antes de tiempo? Me ha pasado en mi casa, como para que no pase en una tan grande como esta. Pero una obra tiene sus plazos y sus momentos de avance”.














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