El artista, Gonzalo Borondo ha realizado una intervención en 32 vallas publicitarias distribuidas hasta en 17 puntos distintos de la ciudad para crear la muestra “Insurrecta”, la particular lectura contemporánea del artista sobre el levantamiento comunero iniciado precisamente en Segovia hace 500 años. El propio artista ha presentado este día de San Pedro las distintas intervenciones, todas ellas alejadas del centro histórico, que sugiere que se recorran “a pie, en bici o en coche” para lo que los segovianos y visitantes —en el Ayuntamiento no se descarta crear rutas específicas para los turistas, aunque esa es una decisión de Turismo, no de Cultura— disponen de tiempo hasta el 23 de abril de 2021, cuando se dará por concluida la muestra.
El proyecto, desarrollado en colaboración de Cultura del Ayuntamiento capitalino con Acción Cultural Española, trata de generar “reflexión y emociones” en el espectador, según ha explicado el propio artista. El precio de todo: 40.000 euros casi a pachas entre la administración infiltración municipal y el Ministerio.
“Las obras se plantean en código de metáfora e hilan de forma sugerente hechos históricos con una lectura personal y crítica hacia nuestra contemporaneidad” trata de explicar la literatura de la nota de prensa que sigue: “A la vez, el artista descubre al visitante un espacio visual de Segovia menos conocido, impulsando la visibilidad de lo que denomina No Lugares“. Insistiendo en ese concepto, en la presentación de la muestra se advierte que la naturaleza del proyecto, más allá de conmemorar las revueltas comuneras, supone trasladar el arte a espacios públicos de fácil acceso, democratizando el disfrute de la obra y posicionando zonas olvidadas, los “NoLugares”, en el mapa turístico de la ciudad.
Mapa en mano
Los visitantes cuentan con un mapa de las 17 localizaciones, a disposición del público en el Centro de Recepción de Visitantes y el resto de dependencias municipales, que incluye un relato de la revuelta por cada una de las intervenciones, además de marcar en cada parada la perspectiva ideada para la contemplación, aunque se invita a tomarlo con la mayor libertad. Esto ofrece una flexibilidad total a la hora de diseñar la ruta a seguir, y el medio con el realizar el recorrido.
Eso si, los usuarios deberán tener en cuenta la existencia de una serie de erratas en la numeración de las obras que aparece reflejado en la fe de erratas pegado a última hora en los mapas suministrados en los que, por otra parte, la ciudad pareciera formar la figura de un animal.
Hay más mensajes: con “Insurrecta”, Borondo ha tratado de “conectar la reapropiación de la tierra por parte de los comuneros con la reapropiación del arte en las vallas publicitarias”, de acuerdo con los promotores de la muestra.
El conjunto del proyecto contiene diferentes técnicas; sin embargo, todas las obras presentan como matriz común el monotipo, técnica que usa las herramientas del grabado pero generando una sola copia, con lo que Borondo quiere homenajear la intención divulgativa de las series de grabados “Los caprichos” y “Los desastres” de Goya.
Para hacer de cada obra una experiencia en sí misma, el artista aplica diversas técnicas plásticas que condensan o expanden el contenido de las obras más allá del soporte en sí mismo: esculturas de hierro y paneles microperforados rebosan algunos de los marcos; la cianotipia en busca de un realismo onírico propio de las primeras fotografías; el uso de la animación en otras expande el proyecto más allá del soporte original y, por supuesto, la yuxtaposición de la propia valla con su entorno, juega con las perspectivas y paisajes de la zona, pasando a formar parte de la obra.
Una pandemia en mitad del proceso creativo
Gonzalo Borondo, que regresa a Segovios tras 10 años de ausencia, recibió en 2019 el encargo de la Concejalía de Cultura de crear un proyecto artístico conmemorativo de quinto centenario del levantamiento comunero, a cuyos protagonistas se pretende rendir homenaje profundizando en la idea de “revuelta”.
La culminación del proyecto ha supuesto un mes de trabajo con participación de 15 personas, colaboradores del artista, entre montadores, producción, diseñadores, fotógrafos o comunicadores, entre otros, que han trabajado, tanto en las salas de La Cárcel Centro de Creación, como en los montaje en las vallas de la calle.















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