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La matanza del Eresma

Tras muchos meses de sequía de tiempo y de ideas, salgo otra vez a pasear por el coto del Acueducto2. En este caso es para dar voz a una realidad que este año ha tenido (y para nuestra desgracia sigue teniendo) como es la muerte y masacre de las truchas que nacen, crecen y reproducen en el río Eresma. Segovianas puras, son masacradas por desaprensivos durante todo el año, estén o no llenas de huevas, esté el río en estío y por tanto ellas desprotegidas, o lo que sea.
Algunos se vanaglorian en las redes sociales de la cantidad de ellas que matan, y lo demuestran con los cadáveres de las fario sobre una acera.

Y le digo señor lector, que lo hacen por que pueden. Por que las truchas segovianas están desamparadas por la ley. Sus hermanas aguas arriba de la presa de la luz hacia arriba tienen la temporada truchera y la ley que ampara las aguas trucheras a su favor (aunque se comenta por lo mentideros que la zona de las Arenas y el Whisky es campo abonado para los furtivos matadores incluso en agosto, septiembre y octubre). De ahí, para abajo muerte y destrucción.

Se supone que durante la temporada se pueden matar dos truchas al día en las aguas no trucheras. Algunos este año han llegado a matar 9 en la Alameda del Parral. Para que se haga idea el lector, en los mejores cotos de Segovia dejan matar 4, como máximo.

En las aguas trucheras libres no se puede matar truchas. Por eso somos muchos lo que pedimos que se declaren aguas trucheras las del Eresma a su paso por Segovia. Y así, en teoría se defenderán las truchas segovianas de las fotografías muertas en una acera.

Pero a poco que la administración se lo tomara en serio estas truchas tendrían salvación. Tan solo bajando las aguas trucheras hasta el molino de los señores, estas truchas tendrían una oportunidad. Porque solo se pescaría de marzo a julio. Por que no se podrían matar. Por que serían truchas para disfrute y orgullo de la ciudad. No solo de unos pocos (casi siempre los mismos).  Nadie que ame a nuestras pintonas puede estar en desacuerdo con esto. Y desde aquí hago una llamada y una propuesta. A nuestras instituciones. A nuestros gestores y a nuestros políticos.

A la Junta de Castilla Y León. Está en su mano declarar, de forma inmediata, aguas trucheras esta zona, que bien a las claras está que tiene una población sana y estable de trucha común.

Al Ayuntamiento de Segovia. Tiene en su mano, junto a la Junta que tiene las competencias, crear una escuela de pesca sin muerte y con respeto a la vida y a la fauna, para educar a los niños segoviano, con un tramo precioso y lleno de vida.
Desde la Presa de la Luz hasta el Molino de los Señores. Distintos escenarios y tipos de río para distintos tipos de pesca. Seguro que las asociaciones de pesca sin muerte estarían encantadas de aportar material, instructores y experiencia.

Habría ciudades y comunidades que matarían por tener este tesoro a la altura de la mano y gestionarlo. Nosotros matamos a las truchas segovianas. Dios nos lo perdone

Author: J. García Herrero

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