El Pontón es un embalse de abastecimiento según la normativa en vigor que no contempla su uso para laminar (regular) las crecidas del río en momentos de deshielo acelerado. En esas condiciones la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) quiere tener siempre que pueda llena hasta arriba la balsa, sea invierno o verano, para asegurar que cumple su misión principal de dar agua a los ciudadanos de Segovia y parte de su alfoz. Si hay crecidas previstas, puede contemplarse la “excepcionalidad” y regular el caudal en el cauce del Eresma como se hizo en 2018 pero eso, si se produce, siempre será por decisión singular del propio organismo.
Este 13 de enero se han reunido telemáticamente la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, acompañada por los concejales de Medio Ambiente, Ángel Galindo, y de Obras, Miguel Merino, con la presidenta de la CHD, Cristina Danés, junto al director técnico, Alejandro Barriuso, y la comisaria de Aguas, Diana Martín, que dejaron sobre la mesa un vago compromiso de “analizar” las excepcionalidades que puedan producirse, por ejemplo, la posibilidad de actuar antes de un deshielo apresurado de la nieve caída en los últimos días, que es el temor más cercano de los gobernantes segovianos.
Si se lo que se trata es de cambiar definitivamente las normas alrededor de la balsa, los representantes del organismo emplazaron a los segovianos a esperar a las posibles reformas de la norma que se producirían “a medio plazo“, cuando se actualice la normativa que rige ahora desde hace 30 años.
La alcaldesa había solicitado esta reunión después de las inundaciones por desbordamiento del río Eresma , hace algo más de un mes, tras un episodio de lluvias intensas que junto a la nieve derretida en la montaña generaron grandes aportaciones de agua al Pontón obligado a abrir apresuradamente todas sus compuertas para aliviar la presa. El agua desembolsada superó con mucho la capacidad del cauce del Eresma, desbordado en distintos puntos de Palazuelos de Eresma, la capital y los pueblos ubicados aguas abajo. En Segovia, el agua inundó fincas y edificios como la Casa de la Moneda y la cafetería que hay allí. Además, causó daños en infraestructuras, como el puente de la Alameda o el murete de contención y el camino, en la misma zona de la Casa, cuya reparación causará al municipio gastos de más de 100.000 euros en obras urgentes, según los primeros cálculos.
La petición al organismo regulador es que “realice una gestión anticipada de la presa ante la previsión de fenómenos meteorológicos”, es decir, que reduzca el agua embalsada poco a poco durante los días previos a una posible gran aportación de agua en vez de hacerlo de golpe en el momento en que se produzca. Sin embargo, los técnicos de la CHD remarcaron en el encuentro que el procedimiento habitual es “la aplicación de la normativa en vigor” que otorga a la infraestructura funciones de abastecimiento y no prevé que ejerza de regulador o laminador de las crecidas.
El Ayuntamiento recordó que en 2018, en una situación de grandes aportaciones de agua por el deshielo apresurado de la nieve que habían advertido los meteorólogos sí se ejerció esa función reguladora. No obstante, los técnicos del organismo gestor de las aguas insistieron en la reunión en que aquello fue “una excepcionalidad“. Lo malo es que no ha quedado claro en base a qué condicionantes se deciden esas excepciones.
El Ayuntamiento ha querido ver el vaso medio lleno en su versión de la reunión asegurando que su petición “ha recibido respuesta positiva por la CHD y su compromiso de analizar la excepcionalidad que solicita el Consistorio para evitar inundaciones inmediatas”, en la suposición de que habrá nuevas reuniones para completar ese análisis aunque en la nota del Ayuntamiento no se apunta esto.















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