Me he tomado un tiempo de reflexión antes de escribir esta entrada. No quería meter mucho la pata. Voy a dar mi opinión, que como digo, es lo que es. Mi opinión. Como ya se sabe la feria cada uno la cuenta cómo le va. Y el mundo tiene un color según el cristal de las gafas.
Lo que está pasando con la caza en Castilla y León se veía venir de lejos y de cerca. El mundo ecologista, si algo es, es claro y transparente. No quiere ni le gusta la caza. Cree en la regulación natural del medio ambiente, sin necesidad de muertes violentas a plomazos. El problema, amigo cazador no es ese. Es la administración. Si tan importante es el sector de la caza para nuestra comunidad y tantos millones de euros mueve (declarados), ¿cómo no se han tomado medidas antes y se ha logrado meter de cabeza la caza y su realidad en el siglo XXI?
El campo está cambiando. Y el clima. Pregunte a los esquiadores y a las estaciones de esquí. Pues bien, en el tema de la caza la administración seguía regulando igual que en la época del Caudillo, cuando se abría la media veda el día de Nuestra Señora hasta finales de de septiembre. Entonces había codornices. Y tórtolas. Y perdices. Y saltamontes.
El campo ha cambiado. Litros y litros de fitosanitarios son vertidos a nuestros campos todas las primaveras por agricultores (cuando no kilos y kilos de veneno contra topillos vertidos por la propia administración), agricultores que recogen el grano y la paja en una semana en junio dejando el campo como una pista de baile los meses de más calor y necesidad para la fauna recién nacida.
Le pregunto a usted, como me pregunto yo mismo. ¿Cuántas codornices hay en nuestro término? ¿Cuál es su porcentaje de cría y reproducción? ¿Y de las perdices, conejos o liebres? ¿De lobos o rebecos? ¿Cómo fue la cría del año 2018? ¿Fue suficiente para permitir la extracción de ejemplares de los campos? ¿Durante cuantos días al año?
Estas preguntas son las que el juez ha realizado a la Santa Junta del Reino (supongo que con otras palabras más técnicas). Y a lo que parece, tus empleados y los míos (funcionarios a los que nuestros impuestos y tasas pagan el sueldo) no tenían los deberes hechos. La caza en Castilla necesita un nuevo planteamiento, ver que se puede y que no se puede cazar con sostenibilidad. Estoy seguro que volverá a cazar y pronto. Lo que no estoy tan seguro que nos salga gratis. Algún peaje habrá que pagar. Alguna especie saldrá de la lista. Y quedará para el recuerdo en fotos. Muchas de ellas antiguas de color sepia.













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