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La atención primaria rural y el camino de la chapuza

Siendo yo niño a mi padre le gustaba llevarnos en el coche por ahí. “A ver pueblos“. Eso era en los 70 y el aclarado ya era palpable. “¿Qué es eso?”. “Es la casa cuartel, que la han cerrado”. Primero emigró la Guardia Civil, no era operativo tener 200 puestos desperdigados por la provincia. Lo mismo pasó con las estafetas postales. Luego, ay, cerraron las escuelas. No había niños a los que dar clase. La panadería, la carnicería, el colmado, el banco… Como quedaban los viejos se mantuvo el consultorio, dos horas de atención primaria a la semana.

Creo sinceramente que la supresión de servicios presenciales en el mundo rural no es la causa de su despoblación, más bien la consecuencia. Pero hay más factores en juego. Decía el vaciado del mundo rural pero en realidad es un aspecto más del vaciado en general: avanza la digitalización, retrocede la presencialidad en la atención al público.

A las tendencias generales hay que sumar las coyunturas locales. En el caso de la atención primaria, una fuerte crisis motivada por el covid, pero sobre todo  una nefasta planificación en los planes de estudio que ha llevado a un desastroso déficit de médicos de familia. Es paradójico, nunca las facultades de medicina habían estado tan llenas y tan vacíos los centros de atención primaria. El 10 de agosto me sentí mal: fiebre y rilandera. Llamé al ambulatorio y me dieron cita (telefónica) para el 19 de agosto. El 19 de agosto me llamaron y tuve el placer de informar a la doctora de que bien, gracias.

Desde hace varios años los colegios de médicos lo vienen advirtiendo. Nos quedamos sin médicos de familia. Como siempre, desde el sistema universitario, que es donde debía haberse actuado en primer lugar, soslayaron el problema. También lo hizo la Junta, hasta que el problema estalla y la realidad obliga a comarcalizar a marchas forzadas.

Entre los que geógrafos que buscan soluciones al vaciado del mundo rural hay un consenso en demandar comarcalizaciones de servicios. Dotar  cabeceras de servicios que atiendan a un radio de 30 kilómetros a la redonda. Como teoría está muy bien, ahora llévala a la práctica. ¿El instituto lo ponemos en Prádena o Navafría? Y no hablemos ya cuando toca poner el ambulatorio en el pueblo grande en detrimento de la atención presencial en los consultorios de los pueblos chiquitos. Decisiones super-duras, con un impacto enorme en el día a día de los pueblos.

El hijo dejaba al padre en el pueblo a sabiendas que, de persistir ese malestar, el jueves padre iría al consultorio. Si la cosa pintaba mal, alguna prima, un vecino de confianza le podía acompañar e informar del parte. Era una tranquilidad. En el futuro tocará funcionar de otra manera, con llamadas, aplicaciones, citas previas. Está claro que hasta que no se normalice la cantidad de efectivos todo funcionará básicamente peor. Y está claro también que tardaremos años en normalizarla. Para entonces padre criará malvas o estará “residencializado” a 1.600€ el mes. Panorama triste y oscuro a más no poder.

El problema es serio y todavía no he escuchado yo alternativas implementables. El desasosiego en los pueblos es tremendo, y es comprensible que el PSOE instrumentalice ese malestar. El PP haría lo mismo y de hecho lo hace en las autonomías donde el equilibrio de poder se invierte. Lo que no quiere decir que, más allá de la esbozada comarcalización se vean alternativas claras. Conforme los pueblos quedan en barrios de segunda residencia, calles fantasma que recobran la vida el viernes por la tarde, más insostenible es la prestación de servicios de proximidad. Si encima no hay efectivos, si encima la tendencia general es a digitalizar…

Como siempre, se llega tarde y mal incluso a problemas  que vienen anunciando su estallido a voces y desde hace años.  Pero son problemas de mal arreglo, que hubieran precisado una planificación a medio plazo y la adopción de medidas impopulares. Justo lo que no le puedes pedir a un político, planificar lo impopular. Hasta que no le queda otra. Y para entonces ya solo queda el camino de la chapuza, del sálvese quien pueda.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Bien. Bueno, a ver donde está esta Residencia 1.600 eurazos que lo pera.

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  2. Yo quiero ser un lince. Primero porque a este animal se le atribuye ser increíblemente listo, que es bien cierto que yo seguramente no lo sea. Pero después porque ser especie en extinción reconocida tiene sus ventajas. Si bien no hay ninguna duda de que vivir en la Laponia española te convierte en especie en extinción, no se nos reconoce como tal.
    No sé si estoy de acuerdo con el Sr. Besa en lo de si fue primero el huevo o la gallina. Si la falta de parroquianos justifica que no se mantengan los servicios o la falta de servicios lo que te obliga a huir para garantizar la sanidad, educación, cultura.
    ¡Derechos!
    Sí estoy de acuerdo con él en la cortedad de miras y horizonte de nuestros políticos. Un DERECHO es algo que se debe mantener, y si bien, sin duda tiene costes y hay que optimizarlos NUNCA ES EN SÍ MISMO UN COSTE. La diferencia entre mantener un servicio en una zona poco populosa o gastar en zarandajas en un sitio más concurrido es la cantidad de votantes agradecidos. Y ahí radica la cortedad optométrica de los políticos. Que si hacemos un campo de golf en Segovia tenemos 50.000 potenciales votantes contentos de ser más europeos, más ricos, más altos y guapos. Que si gastamos el mismo dinero en hacer una perforación para que beban o compramos una quitanieves para que puedan ir al médico en Riaguas de San Bartolomé son sólo 26 potenciales votantes. Con esto no vamos a ningún sitio.
    Hablaba el Sr. Besa de comarcalizar los servicios, y estoy de acuerdo, siempre que se pueda, por mor de optimizar costes -entiéndase que no estoy en contra-, pero ¿no es esto radicalmente contrario a lo que se pretende hacer con cosas como el hospital de Segovia? Los habitantes del nordeste de la provincia estamos a más de una hora del hospital de referencia. ¿No se podría considerar para optimizar costes (y vidas), rebajar la población potencial del hospital de Segovia en 15.000 pacientes, porque en lugar de una discutida ampliación, se construyera otro, lo más cerca, en Sepúlveda? Segovia tendría su “ampliación”, y nosotros nuestro servicio a menos de una hora. Ya sé, esto no es muy popular ni se rentabiliza en votos…
    Que si esto de la sanidad genera sarpullidos, no crea que se trata de lo único que nos convierte en “especie en extinción” a los habitantes del agro. En estas de las ampliaciones o creación de instalaciones nuevas se andan también para el servicio de bomberos de la provincia. Y es que a las cabezas pensantes no se les ha ocurrido nada mejor que hacer otro parque de bomberos provincial, creo que cerca de Quitapesares, que algo de contenido habrá que darle a la cosa. Para disimular atenciones (falsas) se nos ha vendido, a la población menguante del nordeste, que nos van a apagar los incendios desde Aranda. Como no quiero insistir en comentarios que ya hice en este medio, me limitaré a invitar a quien tenga la paciencia de oírme, a leer un artículo de hace un mes del Diario de la Ribera, que contaba indignado, cómo los bomberos de Aranda tenían que abandonar a su suerte un incendio sin apagar para irse a intentarlo con otro por falta de medios y personal. ¿Y estos son los que se van a ocupar de que no se quemen nuestros campos, casas…? Ya me veo como la ceniza de un puro.
    https://www.diariodelaribera.net/hemeroteca/aranda/los-bomberos-dejan-un-fuego-a-medias-para-ir-a-apagar-otro/
    En materia de transportes también se debe haber comarcalizado. Pero aún estamos buscando dónde han puesto ahora la parada de nuestro tren Directo Madrid-Aranda-Burgos-Bilbao. Y es que puede que no fuera rentable un tren que paraba en Riaza, Boceguillas, Campo de San Pedro, Maderuelo. Pero, ¿acaso lo es el AVE? Y el asunto de verdad es que el tren vertebraba la comarca, permitía acceder a grandes núcleos de población donde comprar, acercaba la cultura, facilitaba estudiar. ¿Eso no son DERECHOS? A los de mi generación nos decían que eso del estudio nos daba acceso al “ascensor social” que haría que los hijos de los destripaterrones, que lo desearan, pudieran ser otra cosa. Si tus padres no son ricos como para pagar un alquiler en una ciudad con universidad el ascensor ha escapado, o quizá sea el tren…
    Bajo el opulento nombre de transporte a la demanda no tenemos transporte.
    Podemos hacer compras en camiones o furgonetas que vienen por la comarca, que al toque de claxon, como si del flautista de Hamelín se tratara, los lugareños seguimos para comprar pan, fruta, aceitunas y algunos congelados. Estos señores pagan gasóleo e impuestos para llegar hasta nuestras puertas con lo que, como se puede imaginar, los precios no son los de las grandes urbes. Sería irresponsable no comprarles. Para algunos vecinos, mayores o con problemas de movilidad es su única forma de acceder a alimentos básicos. Otra cosa es el pago. Comarcalizando, los bancos han decidido cerrar oficinas y cajeros. Menos mal que el de la fruta nos fía… Bancos a los que salvamos el culo con 60.000 millones de nuestros impuestos. Que digo yo que 60.000 millones bien valen un cajerito por pueblo… ¿o no?.
    Internet va a resolver todos nuestros problemas. Vamos a poder comprar barato y vamos a teletrabajar todos. Sólo se me ocurre algún detalle a resolver: a mi pueblo no llega el 4G, no llega el cable (ni el de telefonía). Cuando llegan los visitantes, turistas o lo que sean de fin de semana se colapsa el ancho de banda y no hay ninguna conexión. En otras ocasiones el test de velocidad dice que tengo una velocidad de bajada de 2Mb/sg. Tengo contrato con la única compañía que nos ofrece Internet-Radio que me ofrece un contrato de hasta 20Mb. Más caro que 100Mb. en las ciudades (allí sí hay competencia). Si lo utilizo para comprar lo que no llega en furgoneta, tengo que esperar al día que dice la compañía de transportes que pasa por aquí, que en el mejor de los casos es un día a la semana. Y a su hora, con lo que si quiero estar para recibirlo, deberé pedir el día libre en el trabajo… A estas alturas ya habrá adivinado que tengo que salir del pueblo para trabajar.
    Hay más. Para otra vez.
    Comparto también con el Sr. Besa lo de las voces que desde hace años anuncian un estallido. Y es que si esto no estuviera poblado por castellanos de infinita paciencia, hace mucho que, como por otras latitudes, hubiéramos hecho valer nuestros DERECHOS. Pasa por nuestro territorio la única autovía que une Madrid con el norte de España. Se cultivan en estos campos los cereales con los que se hace el pan de los que nos administran. Se crían los animales que comen. Somos de los sitios preferidos para el solaz de los urbanitas…
    Tenemos mucha capacidad de presión y no la usamos. Estamos acostumbrados a, como decimos por aquí, que nos coman la merienda y nos caguen en el morral.
    Quizá algún día.
    Que nadie se equivoque. Estoy enamorado de mi comarca, de mi pueblo, de las gentes que por aquí campan. No lo cambiaría por nada del mundo. Soy de aquí porque es aquí donde quiero morir.

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  3. Chapeau! Monsieur Pepe.

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  4. Buen artículo del señor Pepe Romera; me congratula. Lo que sí hecho en falta es una referencia a como están convirtiendo a esta olvidada comarca en la gran reserva del porcino que no quieren en otras partes. Nuevas concesiones de explotaciones más o menos “macro” en torno a la comarca, como la de “Bercial” coronando a Riaguas, la de Bercimuel, la de Cascajares y la “súper” de Sequera; de momento vienen a completar el panorama anteriormente expuesto. Un ramillete de “princesitas” que llegan para acompañar a las que ya habían, para gloria de nuestros emprendedores gorrineros y sus apesebrados políticos.
    Saludos

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