Las elecciones vascas les preocupan a los vascos, las europeas a los eurodiputados y las catalanas a todos los españoles. Especialmente ahora, porque el relato de la reconciliación de la Amnistía pasa por la victoria del PSC. Si Salvador Illa es el próximo President será verdad lo del nuevo tiempo porque la sociedad catalana habrá dicho “prou” y se habrá demostrado que el procés fue una estafa piramidal que vamos a olvidar y pagar entre todos. Illa, Illa, Illa, Sánchez maravilla.
Illa no se va a mover de la mirada del tiempo nuevo, aunque sus gafas sean de un tiempo pasado. Pero los estafadores no van a desaparecer, aunque desaparezca la estafa porque el PSOE ha preferido decirles que son especiales para que no se vayan, a decirles que no eran especiales y, por tanto, no había ningún motivo para irse. La tentación vendrá cuando el gobierno catalán no necesite a Junts en Barcelona, pero sí en Madrid. Puigdemont seguirá siendo el President en el maletero que los conductores no pueden obviar.
Illa se ha convertido en el barón favorito de Sánchez. Sólido, sereno y sumiso. El único capaz de no alterarse con los volantazos. El único capaz de comprar votantes desencantados del independentismo sin pagar sus errores y antiguos votantes de Ciudadanos sin defender sus posiciones. El único que no trafica con el odio. Las tentaciones de Illa son las explicaciones del pasado. Aunque “los indepes” no quieran reconciliarse habrá que oír el silencio de los votantes. La cordura siempre gana a la impostura. Nada tiene más autoridad que el silencio. Illa tiene muy presente que no podemos hablar del pasado si Cataluña quiere tener un futuro.













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