El impulso meditado de Claudia de Santos
Se define Claudia de Santos en su carta de despedida como una mujer que se deja llevar por sus impulsos aunque resulta que su marcha, por “razones personales” ha estado muy meditada. Vamos, que la decisión es cualquier cosa menos natural. Hasta donde uno piensa, Claudia de Santos no es la típica concejala que se va de cañas con sus compañeros al terminar una reunión semanal o a la salida de un pleno. En el Ayuntamiento ha hecho las cosas a su manera y se puede decir también que con cierto éxito. En una ciudad que come y vive para el turismo, presentar cifras de visitantes como las que tuvo, por ejemplo, el año pasado o el anterior es un rotundo éxito. Victorias son también la de haber convertido la que era la triste y desconocida casa de la calle Desamparados en “La casa museo de Antonio Machado” con un trasiego importante de gentes a diario, aunque ese éxito se enfrenta en su gestión al fracaso absoluto en el intento de convertir la Casa de la Moneda (recuerde, el “edificio industrial en pie más antiguo del mundo”) en el cuarto monumento de la ciudad. La realidad es que allí no baja un turista ni atado de pies y manos.
Tampoco creo que sea momento de pasar balance aunque sí me permitiré apuntar otro aspecto que me parece importante, este de su pasada gestión al frente de Patrimonio Histórico: la muralla de la ciudad (incluida en la Declaración de Segovia como Ciudad Patrimonio de la Humanidad) ha sido objeto de un trabajo de hormiguitas y cubo a cubo se ha actuado prácticamente en toda su extensión, quedan pocos trecho “malos” y buena parte de su adarve ahora es transitable.
Si, quería referirme a las responsabilidades sobre Patrimonio Histórico porque el hecho de que Luquero “se las quitara” para “dárselas” a Clara Martín en la organización del actual equipo con seguridad no sentó demasiado bien a la profe que, me dicen, ha mostrado sus discrepancias con la propia Martín en público y en más de una ocasión.
Tampoco parece que le gustara que en ese último reparto de atribuciones le cayera la concejalía de Tráfico y Movilidad, responsabilidad que tienen muy poco de agradecido, menos para una veterana, y deja poco margen de maniobra en una ciudad que tiene los Planes de Movilidad en los cajones y nunca tiene dinero para afrontar cambios de envergadura con solvencia. La gestión en este campo ha sido dar la vuelta al tráfico de José Zorrilla, decisión en la que el coronavirus ha acabado con toda discusión y a otra calle menor y amagar con dejar sin coches el casco antiguo en el enésimo sondeo a la decisión realmente pendiente: si se cierra o no el casco antiguo.
En esto, por cierto, le deseo mucha suerte a Jesús María Sanz Cobos —la lista del PSOE ya va por el 12 y sólo ha pasado un año así que ¿Por qué descartar que Ángel Berbel sea concejal por un pleno o dos también en este mandato?— al que le tocará lidiar este asunto en el que ya se sabe que los socios de Gobierno de IU son proclives a la peatonalización y van a presionar de lo lindo mientras que la oposición jugará a eso, a oponerse.
Dicen que De Santos andaba últimamente por los pasillos del Consistorio proclamando su cansancio, algo que no había mostrado en 13 años de concejala “de primera línea” y también se habla en los mentideros que el revés político que supuso el rechazo de la municipalización del aparcamiento de la estación de autobuses quizá haya ayudado al bajón definitivo. La exconcejala, como el resto del Grupo socialista no está acostumbrada a negociar sus iniciativas de Gobierno aunque ahora tiene socios en IU además del “alma libre”, a la vez voto decisivo, que es el concejal de Podemos.
No hay crisis de Gobierno
A rey muerto, rey puesto. Luquero parece haber recompuesto su Gobierno en un pis pas y sin aparentes problemas, que sólo habrá cambios para dos concejales y uno es el nuevo. No habrá remodelación del Gobierno aprovechando la oportunidad y eso se supone que quiere decir que la regidora cree que su equipo funciona y está engrasado.
Ya se ha señalado lo de Sanz Cobos, que tiene un mes largo para pensárselo —dicen en el entorno de la Alcaldía que dirá que si, con seguridad— antes de comerse la pastillita del Tráfico y la Movilidad sin control directo sobre la Policía Local (que esa es otra) en el que será su debut como concejal y con atribuciones de Gobierno.
Cabe recordar que De Santos no tenía sueldo municipal aunque también está por ver si el funcionario regional opta por la excedencia en su trabajo a cambio de una nómina municipal y dedicación exclusiva al puesto. Lo digo porque hay antecedentes varios en los que los funcionarios que se mantienen en su puesto no reciben demasiadas facilidades para ejercer el cargo público. Hay margen legal aún para adjudicar otro sueldo más así que nada es descartable aún.
La segunda afectada por los cambios es Gina Aguiar. Hay cierta expectación también por ver como afronta la doble responsabilidad de ser la concejala de Cultura y también de Turismo. Le recuerdo que Aguiar —esta si tiene sueldo por liberación completa— es también nueva como concejala en este mandato y si bien, asumir Cultura tenía algo de transición natural por conocer el medio como promotora, en materia de Turismo no se la conoce experiencia previa y es un campo en el que, por culpa del coronavirus, todo será remar para tratar de recuperar lo que hubo antes de la crisis, que no es tarea fácil.













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