“De Segovia, ni la burra ni la novia”, reza el dicho, a lo que es costumbre añadir “y si puede ser, tampoco la mujer”. Pedí a los integrantes del grupo de FB Segovianos por el mundo dichos de los pueblos de Segovia con la idea de recopilar estas perlas de la sabiduría popular. Aunque me da que “sabiduría” no es la palabra. Mala hostia, mejor, no en vano, muchos dichos son acuñados por los del pueblo vecino para reírse de las miserias del otro, cuando no por simple animus iniuriandi. Y es que hay que soltar la mala baba, y qué mejor que poniendo a caldo al vecino, “ese ser” ambivalente que no es “nosotros”.
Así que, y ya que con estas líneas doy por definitivamente perdidas mis (a decir verdad menguadas) aspiraciones a presidente de la Diputación de Segovia, un consejo. Pueden leer este artículo como el mejor manual de instrucciones nunca escrito para acabar en el pilón; basta ir al pueblo en hora de fiestas, coger el refrán más ofensivo de la lista y soltarlo ante el grupo de quintos. Pilón garantizado o le devolvemos el dinero. También lo pueden tomar con humor, el que se ríe de si mismo vive más y mejor.
Empiezo por donde más duele, y espero que no me cueste el divorcio. “Escarabajosa, la más piojosa”, y los aludidos imputan la maldad a los del vecino Cantimpalos, pueblo industrial que destacó del resto y se las daban de señoritos, y ya en el colmo de la crueldad, se añadía: “Escarabajosa, la mocosa, es un corral de cuatro vecinos, al cura le hacen guardar las cabras, y al sacristán los gorrinos”. Donde las dan, las toman: “A los de Cantimpalos, matarlos a palos”, se replicaba, especialmente en la sufrida Escarabajosa. No se reputa de especial calidad el porcino en Otones, “En Otones, las marranas son como tostones”. Pero, tranquilos, hay para todos. “Aguilafuente, ni leña ni gente” (aludiendo a la supuesta mala calidad de ambas materias). María Ángeles nos regala “Pinilla Ambroz, pueblo de aldeas, los hombres carromolones y las mujeres feas”.
Lo de encontrar “novia buena” sería cosa imposible siguiendo a pies juntillas el refranero. “De Matabuena, ni vaca mala ni mujer buena”, aunque se completa con “De Matamala ni vaca buena ni mujer mala, y llegando a Canicosa, ya es otra cosa”. Ni en Revenga: “Mujer de Revenga a mi casa no venga”. Lapidario y ciertamente machista: “En Garcillán, la que no es puta hace pan”. Mala fama también para las de Bernuy, en dicho recogido por Claudia: “De Bernuy de Porreros era la niña, y el pícaro fraile de La Lastrilla” (con su variantes, en otros en lugar de fraile es “el galán que la ronda”). Tampoco hay que fiarse mucho de las de Oteros: “Otero de Herreros, corral de vacas y carneros” (donde carneros no se refiere solo al sufrido ovino). Otro de Claudia: “Montalvo casó en Segovia, siendo cojo, tuerto y manco. Y engañaron a Montalvo, ¿cómo sería la novia”. Ya se lo digo yo: un saldo.
A veces no son ya las mulas ni que las mujeres sean feas o los hombres flojos, es que falla todo: “De Madrona ni borrico ni persona”, a lo que se añade el ya conocido de ” y si puede ser, ni mujer”. No busquen tampoco en Pinarejos: “Pinarejos, pocos y lejos”. “Los de Palazuelos, todo pa’ellos” (que dicen en la vecina Tabanera). Recopila Miguel Ángel: “Dios nos libre de los de Membibre de la Hoz, que los de Adrados ya estamos librados”. “Si la envidia fuera tiña, y la tiña sarampión, cuántos tiñosos habría en Nava de la Asunción“. “En Olombrada, la manta cagada”. “En la feria de Valverde el que más pone más pierde”. “San Martín y Mudrian son dos lugares, donde cagan y mean los alcotanes”, aporta Ana.
Espectácular este otro de Aitor, extrapolable a todo lo que acabé en Pirón: “En Villovela de Pirón en cada casa un ladrón, menos en la del alcalde que son el hijo y el padre”, que se puede alargar apelando a la administración municipal… “y en la del secretario, hasta el caballo”.
La mala baba siempre es mejorable; venga, ahora la comarca entera: “San García, Etreros, Cobos y Bercial, los cuatro pueblos de la vanidad”, con más enquina: “San García, Cobos y Bercial, donde se comieron un burro sin desollar”. “Zamarramala esta mala, La Lastrilla está peor, y a los pobres de Bernuy les darán la extremaunción”. Y ya abundando en materia: “No compres mula en Segovia -verdaderamente pésima la imagen del sector equino de la capital-, ni en Fuentepelayo paño, ni mujer en Escalona ni amigos en Cantimpalos“.
En la vertiente ofensiva, hay un dicho especialmente aplicable a los pueblos donde se las daban de señoritos. “La Colegiata se muere de risa, al ver a los de La Granja con corbata y sin camisa”. Hay una variante del dicho para Santa María, cambiando Colegiata por la Soterraña.
El contraataque
El que no se consuela es que porque no quiere. A los dichos ofensivos del vecino, los autóctonos replicaban acuñando otros de consumo interno, mucho más halagüeños. “Aguilafuente buen pueblo y mejor gente”. “Dicen que Escarabajosa no está en el mapa, pero por chicas guapas nos conoce hasta el Papa”. Sigamos con los desagravios: “En Garcillán está el árbol, en Martín Miguel la hoja, y en Valverde del Majano la flor de mozos y mozas”, dicho este que debió de disfrutar de recorrido pues cambiando los pueblos la citada “flor de mozos y mozas” se encuentra también en Aguilafuente. Más desagravios: “Lugar por lugar, Villacastin y El Espinar“, “En Zarzuela del Monte, por su fortuna todos son machoteros menos el cura”; “Monterrubio chiquito, Ituero mayor y Zarzuela del Monte se lleva la flor”; “en Valverde, la Aparecida para toda la vida”; “para garbanzos, Valseca, nabos en La Lastrilla, cabezotas en Roda y guapas en Encinillas“, claramente de autoría en este último pueblo, aunque en los primeros municipios aludidos hay una subvariante, también muy popular que troca el “guapas” por otra palabra acabada en “…as”.
Los más de los dichos se han quedado para consumo interno, aunque algunos han logrado “provincializarse”. Así, “Trescasas y Sonsoto, tienen la iglesia por coto”, que responde a que la iglesia marcaba la linde entre ambos pueblos (hoy ya unidos), pero que también se puede aplicar en contextos como queriendo decir “con la iglesia hemos topado”, “no te metas con la iglesia”, etc… Otro: “de Pinillos a Escobar, poco va”, invitación segoviana a no perderse en minucias. “En Abades, cuatro huevos son dos pares”, todo precisión, y como el que sabe de números puede ir por todo el mundo, uno de los más nombrados de despedida: “Quien ha visto Abades, ha visto todos los lugares”. Lo cosmopolita, a veces, está sobrevalorado. Quien quiera añadir refranes, ahí tiene la sección de comentarios para alargar la lista hasta donde haga falta.
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