No le digo a usted que no sea legal. Desde luego lo que me da en la nariz es que es peligroso y cuando menos asqueroso.
Yo que habito, sobrevivo y descanso en un pueblecito de la provincia de Segovia, me desplazo todos los días desde esta localidad a la capital, y recorro la carretera CL-607 en el tramo que va desde la Aparecida a la Fuencisla (creo que uniendo Vírgenes se me entenderá mejor). Pues bien, en las últimas semanas los gestores del esta calzada han rociado más de un metro todas las cunetas (derecha e izquierda) del tramo con herbicida total.
Si por si, una zona con tanta riqueza biológica ya es un crimen rociarla de fitosanitarios que matan hasta la ultima planta (incluidos árboles), lo grave viene después, cuando han rociado masas de aguas acumuladas en las cunetas que desaguaban en el Río Eresma. Es más han rociado hasta el mismo cauce, ya que no han guardado ni la más mínima distancia con el mismo.
Lo mejor de todo es que esto pasa justo en la puerta del centro forestal de los Viveros, de donde cada mañana salen agentes de la autoridad medioambiental a realizar sus trabajos. Pasan por encima del puente donde las plantas están muertas.
Quiero creer que estos agentes, en un acto de dignidad, han realizado un informe y han propuesto para sanción al trabajador o al capataz responsable de semejante hecho.
Y lo mejor de lo mejor, estimado lector, a partir de este junio puedes comer cangrejos desde ese mismo punto hasta que el Enresma entra en la provincia de Valladolid.
Con dos cojones.














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